Por fin he vuelto a salir a hacer turismo, con su correspondiente ración de fotos que están en el Slide.
Martes:
Por la mañana fui a la Embajada Española, a por los impresos y la información que necesito para registrarme y certificar que estoy residiendo temporalmente en la República Checa. De nuevo me surge la duda de si ir o no ir a la Policía de Extranjería de aquí; no es obligatorio ni indispensable, pero sí recomendable. Pero antes tengo que conseguir que el dueño del piso me firme un documento en el que dice que efectivamente estoy viviendo en su piso, así que ya veremos cuando venga a cobrar el alquiler si me lo firma o no.
Tendré que volver al día siguiente porque no me he traido el Pasaporte no el contrato de trabajo para hacer fotocopias, y paso de ir al piso y volver de nuevo a la embajada, por pereza más que otra cosa, porque no tengo nada que hacer ese día.
Por la tarde quedé con Pablo, un amigo de Will que está estudiando medicina en Salamanca. Está en Praga con un intercambio de prácticas o algo así, en el que estudiantes de toda España y de otros países vienen a un hospital de la ciudad durante un mes. Lógicamente, todos aprovechan para hacer turismo por la ciudad e incluso por otros países colindantes.
Pues quedamos en Malostranske, él, un comapñero suyo de Ceuta y yo. Pateamos la ciudad y hacemos fotos hasta que empieza a anochecer; yo estoy destrozado, llevamos toda la tarde andando sin parar, así que decido irme al piso y quedamos en que al día siguiente repetimos.
Al llegar al piso, Elena me dice que si quiero ir mañana con ella a no se qué biblioteca de la ciudad, que es una pasada, y tal y cual. Me da igual, aparte de trabajar no tengo ninguna otra obligación, además de que ir con ella siempre es agradable, así que le digo que sí. Quedé en ir a la embajada esa mañana, pero prefiero estar con Elena y ver la biblioteca esa a tener que rellenar documentos delante de una vieja amargada con más ganas de salirse a la calle a fumar un cigarro que de ayudar a un compatriota perdido en un país extraño. Así que ni lo dudo. La verdad es que me enseñó fotos por internet y la biblioteca es alucinante; de hecho, incluso se hacen visitas turísticas por ella porque es inmensa. Para los que sepan: Narodni Knihovna.
Miércoles:
Me levanto, me ducho y me cambio para ir a la biblioteca. Cojo mis libros y mis cosas de checo, y me llevo también el portátil para poder escuchar las grabaciones. Cogemos el metro y nos bajamos en Starometska; antes de ir a la biblioteca pasamos por una pastelería que Elena sugiere, porque dice que tienen unos pasteles muy buenos y baratos. Y no mentía en absoluto, mira que los pasteles no es que me llamen especialmente la atención.
Llegamos a la Narodni Knihovna, con muchas ganas de poder ver por fin en la realidad lo que las fotos de internet ya me había mostrado; hasta me había traido la cámara de fotos. Pero por desgracia resulta que está cerrada: reformas de verano o no sé qué. Hasta mediados de agosto no abren.
Nada, buscamos otra biblioteca que hay enfrente y lo mismo, así que nos metemos en una especie de biblioteca técnica, donde hay unos pocos personajes curiosos del mundillo de las ingenierías y esas cosas. Hemos tenido suerte de que casualmente solo abren un día a la semana, y hemos acertado.
Nos tiramos allí toda la mañana, y sobre la una decidimos sin contemplaciones que ya basta por hoy. Me lleva a comer a un restaurante que hay al lado de la parada de metro de Starometska: buen precio y comida típica checa; plato de comida más cerveza de 33 cl por 96 coronas (unos 4€). Después vuelta a casa, y por el camino hablamos de lo de las propinas: me dice que por qué no le dejo propina, y le respondo que es su trabajo y que le pagan para eso. Ella me responde que es costumbre hacerlo, pero yo le vuelto a rebatir que no me sobra el dinero. Supongo que los dos tenemos razón.
Llegamos al piso y veo un mensaje de Pablo, para quedar esa misma tarde en Malostranske, para seguir "turisteando" por Praga.
Quedamos y de nuevo nos pateamos gran parte de la ciudad, visitamos un montón de sitios como la Iglesia de San Nicolás (70 coronas normal/35 estudiante; tenemos suerte y cuelo como estudiante), el muro de John Lennon, la iglesia de Loreta, el Castillo y luego vamos al centro.
Son cerca de las 20:00 y me dice que ha quedado con sus compañeros porque van a celebrar el cumpleaños de un chaval de Egipto, que es compañero de habitación de la residencia. Me acompaña hasta la parada de tram de Narodni Divadlo pero por el camino nos encontramos con unos cuantos de sus compañeros y me dicen que me vaya con ellos, así que no me lo pienso. Son un chico y dos chicas catalanes, y con ellos van otro chico catalán que estudia económicas y que está de visita en la ciudad, y su novia alemana oriental.
Paseamos un poco por el centro porque han quedado en Narodni Trida; allí la chica alemana había quedado con dos amigas brasileñas que trabajan en alemania, y se unen al grupo. Luego aparecen el egipcio con una chica de Turquía. Y para concluir esta fiesta internacional a más no poder, aparecen una chica de Letonia, una eslovaca, una húngara y una checa...jóder, si es que parece un chiste.
Como es muy tarde (para los checos claro, son alrededor de las 22:00), en ningún sitio nos quieren servir, además de que somos unas 15 personas. Les sugiero ir a un chino porque puede ser la única posibilidad de cenar un grupo numeroso a esas horas. Al lado de la estación de Narodni Trida hay uno, así que allí vamos. Los ojos de los camareros se transoforman en simbolitos del dólar, y nos dicen que no hay problema.
Nos sentamos los 15 en una mesa de 10, de esas redondas, pero estamos bien. Un ambiente muy internacional y de buen rollo, la verdad. Y para más cachondeo, llega el camarero y resulta que no es chino sino tailandés; además acabamos hablando con él en alemán porque lo habla mejor que el inglés o el checo...de chiste total.
Jueves:
Último día de descanso, ya está bien. Ahora en agosto hay más jaleo, así que ya me puedo olvidar de esos descansos de 3 días.
Por la mañana voy a la embajada, y por fin quedo hechos los papeleos para registrarme como residente temporal en Praga. Llego al piso y Elena me dice que si me voy a la piscina con ella, pero esa misma tarde quedaré con Pablo para seguir de turismo por la ciudad, además que prefiero ir un día entero cuando tenga un descanso. Bajamos ella, Toby y yo a comer al chino y nos subimos de nuevo al piso.
Quedo con Pablo en la entrada del castillo, a las 16:00. Por suerte dos de los tranvías que pasan al lado de mi casa llevan allí directamente, en unos 30 minutos. Toda la tarde caminando nuevamente, entramos en la catedral del castillo; por suerte no había cola, y tampoco había que pagar. Antes habíamos ido a la iglesia de Loreta: 90 coronas la entrada, y no merece la pena, la verdad. Es bonita, pero la de San Nicolás es menos dinero y es muy bonita también.
Luego bajamos por el Parque Petrin hacia la ciudad: él sube a la torre, pero yo paso de pagar para ello, aunque solo sean 50 coronas. Hay también un laberinto de espejos en el parque, pero como me temía hay que pagar. Solo son 50 coronas, pero ya volveré.
Bajamos por los caminos que llevan hacia Praga, entre naturaleza y grandes árboles que no dejan pasar los rayos del sol y por fin llegamos a la civilización. Lo de por fin es un decir, porque el parque es precioso y merece la pena echarle una mañana o una tarde para caminar por él y descrubrir algunos remansos de paz entre la vegetación donde parejas jóvenes se demuestran su amor mutuo con gestos, besos y abrazos.
Nos acercamos a Malostranske a beber de una fuente que hay allí y luego vamos a Narodni Divadlo en tram para que yo saque dinero. Tenemos intención de ir a tomar una cerveza, que nos la hemos ganado. Pero antes pasamos por la plaza para ver si está abierta la oficina de turismo, para coger unos mapas. Mala suerte: está cerrada. Nos sentamos para descansar en la puerta, y en los escasos 10 minutos que estuvimos allí nos entretenemos viendo a los turistas que pasean distraidos. Y como siempre, inevitable ver un porcentaje muy alto de chicas guapas.
Le recuerdo a Pablo que quería ir a la estación de tren, así que de nuevo en pie y rumbo a la estación. Llegamos sin problemas, vamos a una ventanilla de información y me sorprendo gratamente de que el señor nos atiende bien y nos habla y entiende en inglés. Vuelta al centro: Pablo ha quedado con dos chicas de su residencia para volver juntos y yo me voy a Narodni Divadlo, cojo el tram y para casa.
Y bueno, mañana de nuevo a trabajar se acabó la buena vida. Hemos andado mucho y visto muchas cosas, pero sigo teniendo la sensación de que me queda más de media ciudad por ver. Es lo que tiene la ciudad, que siempre te queda esa sensación de no haberlo visto todo, y necesitas volver a los sitios donde ya has estado.
Y otra cosa: sin duda alguna, uno de los idiomas más escuchados entre los turistas de la ciudad es el español, así que cuidado con decir barbaridades porque puede que alguna chica nos entienda.
Imágenes
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