Como llevo varios días sin actualizar ya toca, pero puedo asegurar que la intención de escribir la he tenido siempre en mente, pero me han surgido cosillas que han entorpecido mi labor escritora.
Como ya comenté, me da miedo que esto me esté empezando a gustar, no sé si será por la novedad y luego me acabaré hartando, o porque realmente estoy disfrutando de la experiencia.
No escribo desde el miércoles, día en el que tampoco trabajé. Tenía la intención de levantarme a las 5 o así, tempranito, jeje, para irme a hacer fotos por la ciudad, pero tal y como me aseguraron mis compañeros, que dijeron que no sería capaz, sonó la alarma, la apagué y seguí durmiendo. No hice nada en todo el día; por la tarde había quedado con Michael para ir al Instituto Cervantes a echar un vistazo a la biblioteca y para que él devolviera unos libros que tenía desde hacía tiempo. Sin embargo, me mandó un mensaje y me dijo que no podía, así que lo pospusimos para el día siguiente. "Se avecina una tarde de internet y/o pelis", pensé.
Pero por fortuna, Elena estaba en la cocina con su portátil, como casi siempre, y me dijo que unas amigas suyas daban una pequeña fiesta de cumpleaños, que si queríamos ir: yo no lo dudé, porque no tenía nada que hacer, así que perfecto.
OK, la fiesta era a las 8, teníamos que salir sobre las 19:30.
Llegamos al bar, y resulta que ella sólo conocía a una de las chicas, así que estuvimos toda la fiesta hablando ella y yo. Yo pensé que ella iba a conocer a todo el mundo y ya me imaginaba yo en una esquina, con una cerveza en la mano viendo los fondos de pantalla y los temas del móvil para hacer tiempo hasta que quisiera irse. Pero no fue así. Salimos del bar no sin antes despedirnos y tomarnos unos chupitos, volvimos a casa y pasamos por Pizzaroma, en I.P. Pavlova, que creo que ya lo comenté porque estuvimos la vez que fuimos al Cross Club.
Lo cierto es que cada vez me cae mejor la chica ésta, además es muy guapa, y nos llevamos bastante bien Toby, ella y yo.
Jueves:
Trabajando por la mañana, por la tarde quedé con Michael para ir al Instituto Cervantes. Nada de interés, salvo que es interesante ir allí con frecuencia debido a las féminas que lo frecuentan con intención de aprender español. Y qué mejor que un nativo cacereño para practicar el español en todos sus ámbitos...bueno, gilipolleces aparte, no solo por eso es interesante, tienen bastantes libros y música, y es un lugar interesante para conocer gente que estudia español. Además hablé con la simpática y atractiva joven del mostrador, preguntándole que si tenían libros para aprender checo, con ejercicios y eso; amablemente me acompañó hasta esa sección y me convinció para que intentara aprenderlo, que me apuntara, que podía venir siempre que quisiera allí a hacer ejercicios y eso..."a lo mejor dentro de poco podemos hablar en checo", me dice con una sonrisa (hablaba español).
Conclusión, que son 250 coronas por todo el año, así que en cuanto tenga dinero allí estaré. Antes de irnos miro algunos cds de las estanterías: Estopa, Extremoduro, Amaral, Maná...tienen bastantes discos y variados. Veo que Michael se acerca con una sonrisilla, le pregunto que qué pasa y me dice que le han prohibido sacar libros durante no se cuánto tiempo por retrasarse en la devolución. Antes de partir definitivamente empezamos con el cachondeo de aprender español y nos ponemos a buscar cuentos infantiles para Michael, pero solo encontramos versiones de libros de adultos para niños; y cuando digo de adultos no me refiero a guarros, sino libros en plan "El lazarillo de Tormes", "Don Quijote", etc. Versión resumida y letra grande, para niños pequeños o aprendices del idioma castellano.
Salimos y nos despedimos. Le digo que le avisaré la semana que viene si salgo con Petr, por si se quiere venir, pero me dice que le operan de la rodilla el lunes y tiene que estar 3 días en cama.
Cuando llegué al piso estaban Toby y Elena en la cocina, que se ha convertido en el salón social del piso, cada uno con su tema: Elena chateando, Toby con la guitarra y yo me puse preparar algo de cena. Me lo podría haber ahorrado porque a las 10 o así, Elena pega un salto del sillón y sugiere que cocinemos unos Gnochi (no sé si se escribe así, son unas bolitas de patata pequeñas). Una decisión un tanto repentina y no premeditada, pero vale.
Viernes:
Llega el finde, y claro, hay que salir o hacer algo. Yo trabajo, pero ahora que estoy aquí no pienso desperdiciar ni una sola oportunidad de hacer cosas, ir a sitios o de conocer a gente, aunque no tenga dinero o tenga que madrugar. Llego del hotel y me encuentro a Toby y Elena en el sofá de la cocina (qué raro), y cuando entro me miran con una sonrisa de felicidad extraña..."venga, que nos vamos al chino y a por unas cervezas". Tengo que reconocer que mi Chemical serio pensó por unas décimas de segundo: "No, mañana tienes que trabajar". Pero enseguida cambié de idea, porque entro a las 9, y aquí las cosas por suerte van a otro ritmo.
La gente sale antes y se vuelve antes, da la sensación de que se administran mejor el tiempo. En España sales a las 11 o las 12 y vuelves a casa a las 5 o las 6; aquí sales a las 6 o las 7 (a veces más tarde), y vuelves también antes (12 o 1). Personalmente lo prefiero, porque vuelves pronto y te da tiempo a descansar para el día siguiente. También es cierto que hay excepciones, que nadie se piense que la gente de Praga son monjes y monjas de clausura. Pero es cierto que existe más fleixibilidad horaria.
Me ducho y me cambio, vamos al chino de la esquina, nos hartamos de comida y compramos algunas cervezas en una especie de "Deseos" checo. Por suerte para mi economía la cena me la pagaron, me daba cosa, pero insistieron así que..además ando pelado de dinero, no quiero sacar hasta que no tenga dinero en la cuenta checa para evitar pagar comisiones si lo hago de la cuenta española.
Estuvimos en el balcón bebiendo esas latas de Pilsner Urquell de medio litro y contando chistes, pero era una movida para traducirlos al inglés para que todos pudiéramos entenderlos. Después Elena sugirió que viéramos una serie llamada "How I met your mother". La verdad es que la serie está bien, estuvimos viendo unos cuantos capítulos y sobre las 12 o así nos dispersamos, no sin antes repasar el checo aprendido hasta el momento. Antes de ver las pelis estuvimos casi una hora haciendo notas con un taco de Post-it con palabras en checo, pegándolas donde correspondiera: en la ventana, en una botella, en un vaso, en el frigorífico, la puerta...la verdad es que para aprender vocabulario es un buen método.
Sábado:
Al volver de trabajar, me cruzo con Elena que va bajando las escaleras, y le digo que tenía una sorpresa para ella...no es nada, solo que me he aprendido los días de la semana y los meses del año, a decirlos y a escribirlos en checo; es que ella decía que era muy difícil y que aprendiera solo a decirlo. Tampoco es que sea una proeza digna de que le pongan mi nombre a una calle, pero me hace ilusión, jeje.
Me he puesto a escribir ahora no sea que de nuevo tenga que esperarme otro día más. Y otra sospresa. Llego al piso y mi compañero de piso está en la cocina: me señala una sartén y me dice que han preparado comida mejicana, hay dos burritos para mí. "Joder, DPM". Comí en el hotel a las 12 o así y ya estoy hambriento. Así que ahora mismo publico la entrada esta, y me caliento los burritos, jeje. Me sentaré en el balcón a comérmelos.
Un saludo a quien haya tenido agallas de leer hasta aquí, y hasta la próxima.
Vamos a ver unos capítulos de Futurama porque el menda no tiene nada mejor que hacer, así hago tiempo hasta la noche.
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