Imágenes

lunes, 7 de julio de 2008

Lunes 7

Me levanto sobre las 8:30. He quedado en pasarme por el hotel esa mañana; no me han dicho hora, pero las 10 me parece razonable.

Decido ir andando, después de mirar en el mapa y hacerme una idea por donde tengo que ir no parece complicado. Es una caminata, unos 50 minutos andando, aunque esta vez me perdí un poco y anduve dando vueltas, pero sigue siendo mucho tiempo. Mejor usar el tram la próxima vez.

Estuve hablando con uno de los encargados y quedé en pasarme de nuevo a las 3 para hablar con el jefe del departamento. Caminata de nuevo a casa, con la mala suerte de que se pone a llover. Me meto en el metro y me saco el ticket hasta la estación más cercana al piso. Me monto en Muzeum y así me evito el trasbordo necesario si me hubiera montado en Narodni Trida, aunque a cambio me mojo un poco, pero me da igual. Me bajo en Namesti Miru, deseando que haya dejado de llover, pero al acercarme a las escaleras de la salida veo que no.

20 minutos hasta el piso, suficientes para mojarme bastante, y todo por no esperar al tram. Poco después lo veo pasar delante de mis narices, y pienso que por qué no lo habré esperado. Llego al piso y entro en la habitación, me descalzo y me asomo al balcón; durante varios minutos me quedo embelesado viendo llover, me encanta. Pienso en comer, pero recuerdo que no tengo nada: en el frigorífico solo tengo una botella de Coca Cola Cherry y un yogur de cereza. ¡Mierda! me pongo los zapatos, no cojo paraguas ni nada, y voy a una pastelería cercana a comprar dos napolitanas: 28 coronas, o lo que es lo mismo, algo más de 1€. Eso me quitará el hambre, al menos hasta la cena, porque tengo pensado cenar pronto para ir adaptándome al horario checo.

A las 2 me dirijo de nuevo al hotel. Cojo el paraguas pero ya no llueve; no me fío, mejor me lo llevo, que es pequeño y pesa poco. Charla en el hotel, quedamos en que el miércoles empiezo; les dije que me dieran otro día para arreglar papeles y otras cosas. Cuando salgo del hotel llamo a Petr y quedo con él para el día siguiente. Tenemos que comprar una tarjeta de móvil, unas camisas para el hotel, hacerme una cuenta bancaria checa y el abono de transporte, que es algo esencial para poder sobrevivir. Necesito un traductor, y él se ofrece amablemente para acompañarme, bajo la promesa de una cerveza cuando terminemos.

Caminata de vuelta al piso. Quedo con Michael para pagarle el piso y luego iré a comprar. Puntual como siempre, aparece y le entrego el dinero. Después de todo vamos a acabar siendo amigos; me dice que tiene que ir al Instituto Cervantes un día de estos para entregar un libro o algo así, y que me avisará, porque ya le había comentado yo que quería acercarme a verlo algún día de estos.

He sacado algunas coronas de más del cajero para poder comprar las cosas con Petr, y para ir al supermercado a comprar comida. Cojo 2.200 coronas (92€ aproximadamente) por si acaso, para comprar suficientes víveres para un mes. 10 minutos andando y llego al TESCO (supermercado tipo Carrefour) siguiendo las explicaciones que Dania me había dado el día anterior. Cojo un carro (moneda de 20 coronas) y entro dentro. No sabía si cobraban por las bolsas o no, así que traigo dos de casa y la mochila para meter otras cosas, que así es más cómodo además.

Me cuesta un poco porque no sé dónde está cada cosa, pero después de vagar por el supermercado un rato consigo comprar suficientes cosas como para sibrevivir medio mes al menos. Aún me quedan cosas por adquirir, pero habrá que dejarlo para otra ocasión, para no ir demasiado cargado. Voy a la caja y veo el total: algo menos de 600 coronas (25€), así que flipo en colores y me arrepiento de haber estado comprando lo más barato de cada producto. "Me podría haber dado algún lujo", pienso, pero ya es demsiado tarde. Salgo con el carro, y antes de meterlo con los otros para que me devuelva la moneda, una anciana se me acerca y se ofrece a darme 10 coronas por el carro. Le digo que es más, en inglés, dando por sentado que no me entenderá, y tras una lenta y aburrida búsqueda en su monedero se da por vencida y me hace gestos de que devuelva el carro a su sitio, porque no tiene dinero. Qué tía más rara, me habrá visto cara de turista y habrá querido timarme la importantísima cantidad de 10 coronas; o eso, o es que está ya muy mayor.

Llego a casa y por fin conozco a la otra compañera de piso, una chica rusa llamada Elena, pero casi no hablo con ella porque iba a ducharme. El otro compañero es un chaval galés. Para cenar decido hacerme una pizza de las que he comprado, de marca TESCO. Malísima, pero por 29 coronas (algo más de 1€) no me puedo quejar. Después de eso, internet y a la cama.

No hay comentarios: