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lunes, 7 de julio de 2008

Primer día: Viernes 4

Después de todo lo relacionado con el hotel, me dirijo al albergue para ver si puedo dejar mi equipaje de forma segura, pues decía que tenían caja de seguridad gratuita. Sin demasiadas esperanzas, compruebo que la "caja de seguridad" no es más que un armario con un candado cuya llave tiene el recepcionista.

Dejo la maleta y el portátil en el hotel; voy al albergue, que está al lado, hago el "check-in" y me dan la llave de la habitación. Aunque ya me lo temía, me decepciono igualmente, porque la habitación es compartida con otros 3 desconocidos, 3 mochileros de esos que utilizan la cama para tirarse durante la noche y desaparecer durante el día. una sola ducha para los 4 y el baño está fuera de la habitación..."bufff", pienso, "esto va a ser duro".

No aguanto más y llamo a un amigo de Ángel, tal y como le dije que haría cuando llegara; se llama Petr, es checo pero habla español perfectamente porque su novia es española. Me dice que están tomando algo cerca del hotel, quedamos el el puente que está al final de Narodni Trida.

Ángel me había enseñado una foto suya, pero no me acordaba. Me coloco en la otra parte de la acera donde no había turistas y espero que me acuerde repentinamente de su cara al verlo. Veo un chico acercarse desde lejos, e intento hacer memoria, pero no estoy seguro. Se dirige hacia mí y entonces me imagino que es él. Casi al unísono preguntamos nuestros nombres. En ese momento siento cierto alivio, especialmente al poder hablar en español. Nos dirigimos al bar donde nos espera su novia.

Charla introductoria, "qué coño haces aquí en Praga tú solo" (pregunta que oiría más tarde en distintas versiones y de otras personas), etc. Medio litro de cerveza por 1'5€, me informa Petr sin yo preguntar, y pienso que me empieza a gustar este país. Después de hablar un buen rato y de dos jarras de cerveza, les digo que estoy hambriento y me dicen que me van a llevar a un buen sitio donde comer algo por un buen precio. "No te molestes en aprender checo", me dicen, no merece la pena; apréndete cuatro palabras básicas y defiéndete en inglés...

Un detalle, la cerveza la sirven fresca, pero no fría fría como en España. Pienso que si a alguien en España le sirven una cerveza así, pide la hoja de reclamaciones seguro.

Llegamos a otro bar, cerca de donde estábamos, bajamos las escaleras y nos disponemos a cenar. Me dejo recomendar y pido unos crepes de salmón, que se sirven enrrollados y con una ensalada. No recuerdo el precio, pero serían unos 3€. Y cómo no, más cerveza. El pan, también aparte, y mucho peor para mi gusto que el que hay en España; aquí es más seco, menos sabroso.

¿Será cierto que la cerveza checa no deja resaca? "Mañana lo comprobaré", pienso. Llega la comida y me sorprendo de la cantidad, más de lo esperado por lo que costaba. Me comentan que saliéndose de la zona turística se puede comer igual de bien que en el centro por menos dinero. Total de la cuenta: menos de 600 coronas (25€) por 5 jarras de medio litro de cerveza y un plato para cada uno de los 3 comensales. No me parece caro, porque la comida era abundante y estaba buena. Otro punto para la República Checa.

Nos despedimos y me dirijo al albergue; quedamos en llamarnos la semana siguiente. Me acuerdo de poner la alarma para llegar con tiempo a la cita con la chica rusa con la que había quedado para el día siguiente a las 9:30.

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