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lunes, 14 de julio de 2008

Lunes 14: primer día de mini-vacaciones

Pues eso, empiezan mis pequeñas vacaciones de 4 días para poder ver lo que me queda de la ciudad. Anoche me llamó Petr porque le dije que quedáramos para hacerme una cuenta en el banco; hemos quedado hoy a las 10 en la Plaza Wenceslao, donde la otra vez. Me preguntó que si me parecía temprano, y lo cierto es que para España sí que me parecería pronto, pero aquí en Praga creo que se trata de una hora aceptable.

Me acosté pronto para poder descansar, pues tenía bastantes planes para hoy. Bajé unos parasoles que tienen mis ventanas para poder aprovechar más tiempo en la cama, y puse el despertador a las 9. Ninguno de los dos cumplió su función, porque me desperté antes de esa hora, a pesar de los parasoles y de que el día estaba nublado. Me hice unas tostadas para ver si gastaba la insípida mermelada de ciruela (¿por qué la compraría...?), me vestí y salí de casa para coger el tram. Había pensado en ir andando paar aprovechar y empaparme del ambiente de la ciudad, me encanta andar por las calles; pero pensé que ya tendría tiempo de darme caminatas, además de que el tiempo se me estaba echando encima.

Tram 22 en Vrsovice Namesti hasta Narodni Trida, y luego andando hasta donde había quedado con Petr. Llegué con 6 minutos de retraso y él ya estaba allí. Venga, a la sucursal más cercana del Raiffeisen Bank, que por suerte está cerca; lo cierto es que hay bastantes sucursales por toda la ciudad.

Por el camino hablamos entre otras cosas de ropa, y me comenta que la ropa que tiene, casi toda, se la ha comprado en el mercadillo de Cáceres, y que está pensando en aprovechar en enero las rebajas, ir a España y volverse con más ropa, jeje. Me sugiere que cuando tenga dinero visite algunas otras ciudades de la República Checa, y lo cierto es que ya lo había pensado; pero claro, todo depende del señor dinero.

Llegamos al banco y después de unos 45 minutos de traducción simultánea de Petr tengo la cuenta bancaria. Las condiciones no son como yo esperaba, pero paso de ir de banco en banco comparando, no quiero que el pobre Petr acabe hasta las narices de mí (bastante ha hecho ya con acompañarme a los sitios donde he necesitado de traductor). Así que nada, pero hemos echado casi la mañana.

Aprovecho para comprar algo de leche en el TESCO que hay al lado, y a ver si de una maldita vez encuentro una esponja, que la otra vesz no hubo manera. Le planteo a Petr la posibilidad de acercarnos al Instituto Cervantes, ya que Ángel me comentó que allí había biblioteca (no es para menos), y puedes contactar con compatriotas; pero me dice que tiene que estudiar, así que quizás vaya el miércoles.

Entramos en TESCO, 5 minutos deambulando por la sección de higiene y cosmética, rodeados de chicas guapas que buscan una fórmula para mantenerse en ese estado casi eternamente (como los edificios de la ciudad, jeje), mirando en todas direcciones, alternando miradas de búsqueda de esponjas y observación de chicas; por fin la veo: no es una esponja como yo esperaba, es una especie de bola, pero me vale. Petr me sugiere bromeando que compre la rosa, pero opto por coger la azul, va más con mi estilo, jeje.

Después vamos a la sección de alimentación, hay que bajar escaleras. De nuevo deambulamos sin encontrar la leche, hasta que Petr le pregunta a "Miss Simpatía" (una trabajadora del supermercado), y nos lo indica con esa característica sonrisa de los checos cuando no te conocen.

Hecho. Mañana martes Petr tiene un concierto con su grupo (no sabía que tenía un grupo...), y me dice que si quiero ir. Uff, todo depende del dinero que tenga, porque entre lo que he tenido que dejar en el banco y que esta tarde tengo que comprar más cosas, estoy con el agua al cuello. Es decir, que tengo algo de dinero y lo básico para vivir, pero prefiero evitar gastos extras de momento, hasta que cobre y me estabilice. Sacar con la tarjeta española supone una comisión, y ya tendré que hacerlo el mes que viene para pagar el piso.

Y ahora aquí estoy, son las 12:28 y ya tengo hambre, así que me haré algo y recogeré la ropa. Luego iré al TESCO grande que está cerca de mi casa a por una almohada y a por ropa de cama, a ver qué encuentro.

Intento hacerme una tortilla, pero como siempre, a mitad del proceso me rindo ante la imposibilidad de conseguir una masa uniforme y decido hacer huevos revueltos. Después de comer me acuerdo de que debería hacer la ronda de llamadas a los abuelos para escuchar las advertencias de siempre: ten cuidado, come bien, cuidado con la gente por la calle, cuidado por la noche...sí abuela, sigo vivo, estoy bien, como bien (mejor que no sepan la verdad en este sentido, jeje), nadie me ha atracado aún ni me han robado...etc.

Aunque digo esto en plan de broma, en el fondo me da muchísima pena ver la ilusión que les hace que les llame, y me emociono hasta el punto de que me entran ganas de ir para allá en cuanto cualgue; sé que su única motivación para comporatrse así es que te quieren, pero es que si por ellos fuera no saldrías nuca de casa. Hay que hallar un punto intermedio. Me dice mi abuela que "todos los días le pido a la Virgen que estés bien y no te pase nada", y en mi mente puedo ver una de las estancias de la casa llena de velas por todas partes, iluminando de forma macabra, a media luz, los rostros de dolor y de pena de santos y vírgenes de sabe dios qué oficio o que actividad.

Cuelgo y me pongo a recoger la ropa que tendí el día anterior. Es curioso ver cómo la escasa humedad que hay en el ambiente hace sus efectos sobre la ropa, pues en menos de 24 horas ya está todo seco, y eso que tengo el tendedero en la habitación. La primera vez que me di cuenta fue cuando encedí una cerilla; parecerá una chorrada, pero me di cuenta de que ardía rapidísimo, más que en España. Se lo comenté a un compañero del hotel y me lo dijo, que era porque al haber poca humedad la madera estaba más seca.

Y después de esta nota sin relevancia, sigamos con más cosas irrelevantes. Me voy al TESCO a comprar, y siguiendo los consejos de mi compañero de piso voy andando; total, son menos de 10 minutos. Busco la sección textil que el otro día no encontré, pero es que estaba en el segundo piso y ni me di cuenta de que había escaleras. Después de una media hora dando vueltas por el pasillo, cojo una mini almohada. No se por qué, pero no he visto en ninguna parte almohadas como las de casa de toda la vida; aquí son una especie de cilindro, o una especie de cojín. Y dentro de esos cojines, hay una subdivisión entre grandes y pequeños; los pequeños son algo más duros que los grandes. Vamos, que no hay mucha variedad donde escoger...

Espero acertar con las medidas de la cama, pero de todas formas he cogido las más baratas y feas que había. Son de un solo color, lisas, sin nada más, 200 coronas. Aprovecho para pasar por un pasillo de sobres de comida precocinada, porque ya que estaba pues si puedo llevar algo más mejor. Tras ojear las estantería de pasada mi vista se clava en un cartelito que indica 3'90 Kc; veo el producto y resultan ser unos tallarines de esos que me gustan, de calentar agua, meter los bichos en la cazuela y a comer. "Joder", pienso, "cuatro coronas". No me lo pienso y cojo uno de cada sabor (solo uno, por si acaso); sabiendo que están aquí ya volveré a por más si están buenos.

Vuelta al piso andando, con la satisfacción de por fin poder dormir medio decentemente, y digo medio porque aún tengo que comprar el cubre-cama. No lo encontré en el TESCO, y me cansé de esperar, así que lo dejo para otra incursión, y quizás vaya al IKEA. Además paso de gastarme más dinero, ya me lo compraré el mes que viene cuando cobre; este mes es de prueba, hay que recortar gastos y ver qué pasa.

Dejo las cosas en el piso y me pongo otra vez delante del ordenador; dudo entre irme a pasear o rematar la faena yendo al LIDL que está a unos 10 minutos andando, en dirección opuesta al TESCO. Como amenaza lluvia, cojo la mochila, meto una bolsa del Tambo y otra del Dia que me traje de España y me pongo en camino. Bajo la calle, giro a la derecha y sigo la gran avenida hasta el LIDL, pasando antes por un parquecito, algunos bloques de piso bastante descuidados, un estadio deportivo donde pone "Bohemians 1905" y una gasolinera.

"Me cago en todo", pienso, "no me he traído monedas para coger el carro...", y cualquiera entra a pedirle a los amables empleados que te cambien un billete. Menos mal que sí que tenía unas cuantas de la vuelta del TESCO en el bolsillo de atrás. Entro en el LIDL y por suerte hay menos gente, pero también es más pequeño y hay menos cosas. No recuerdo bien los precios, pero me parecen similares a los del TESCO; me acuerdo del zumo (litro y medio por 24,90 coronas, los yogures a 4,90 coronas la unidad...). Me encuentro con una oferta idéntica a la del TESCO, de 3,90 coronas los sobres de pasta...tengo la sensación de que todo vale igual, las únicas diferencias son que el LIDL es más pequeño y hay que pagar por las bolsas.

Cojo dos cajas de litro y medio de zumo de naranja, algunas cosas congeladas, yogures, una bolsa de patatas picantes (hay que recortar gastos, pero por un capricho no pasa nada), cereales, etc. Lógicamente, cojo lo más barato de cada cosa, como hice la otra vez, deseando que al menos no tenga gusanos dentro ni esté demasiado malo. Por otro lado, he comprado algunas cosas al por mayor, como medio kilo de mantequilla (que espero me dure toda mi estancia), un kilo de salchicas y un bote de un kilo de ketchup. Y otra buena noticia, ¡he encontrado tomate frito! Esto lo digo por Ángel, si lo lee lo entenderá, jeje.

Vuelvo al piso andando; me fijo en una señora mayor y su hija, que salen al mismo tiempo que yo. Camino hacia el piso en lugar de esperar el tram, pensando que no me merece la pena esperar, porque son dos paradas. Y efectivamente: cuando llego a la calle Misnká donde giro hacia la izquierda para subir a mi portal, se bajan la misma señora con su hija que salieron del LIDL cuando yo.


Mientras saco las cosas de las bolsas y las coloco en la cocina, Elena está sentada en el sofá con su mini portátil y me mira mientras saco los productos que he adquirido, riéndose por la "healthy food" que he comprado, y especialmente cuando me ve sacar el kilo de salchicas, seguido del bote de mantequilla de medio kilo. "Is it for all your stay?", me pregunta entre risas. Y yo le respondo "I hope so".

Cuando terminé eran las 19:00 más o menos. Estaba motivado con la idea de irme a Vysehrad, pero de nuevo estaba amenazando lluvia y decido dejarlo para mañana. Hace un momento estábamos hablando de que hoy y mañana hay un festival de Jazz en Praga.

Otra curiosidad: hablando de todo un poco, cojo una guitarra española que había en el piso para enredar un poco y le comento a mi compañero de piso que mañana me voy al metro a pedir; pues bien, según dice él, cuando estaba en Londres, en un día tocando se sacaba suficiente para comer durante la semana...es para pensárselo, ¿no?

1 comentario:

Angel Corbacho dijo...

Loco, el único sitio donde puedes encontrar almohadas tipo españa, y sabanas al uso es en el Ikea, es un poco más caro pero claro la lesión lumbar lo merece, hay ciertas cosas en las que merece la pena una pequeña inversión