Como no tenía nada que hacer, salvo ir por ahí a fotografiar la ciudad, no puse el despertador ni nada. Bajé los parasoles de las ventanas y me dispuse a dormir hasta que me hartara. No obstante, a las 8:30 de la mañana ya estaba cansado de dar vueltas forzando un sueño que no acababa de llegar. Me acosté pronto, así que estaba descansado.
Me levanté y me hice unas tostadas. Mientras se hacían, me puse a colocar la comida que tengo en el frigorífico, con tan mala suerte que no me di cuenta de que se quemaban las tostadas. Pues nada, a raspar lo negro y a ver cómo queda. Estrené mi bote de medio kilo de mantequilla, que junto con la mermelada de ciruela generaban un sabor aceptable, mucho mejor que la mermelada esa sin nada más.
Después de desayunar, quise hacer tiempo porque me parecía que las 9:30 era demasiado temprano para salir a la calle, pero qué narices iba a hacer; así que cojo la mochila, meto el paraguas, una sudadera, el abono de transporte, un mapa turístico que nunca me ayuda pero que siempre llevo, y poco más. Decido llevarme esta vez el mp3, pero tras escuchar dos canciones se apaga: la batería...
Me dirijo hacia el centro, hacia la Plaza Wenceslao, unos 40 minutos andando o incluso menos. Tal y como me temía, inundada de turitas que deambulan y otros formados en grupos que siguen a un tipejo con un paraguas de colores llamativos. Nada, otra vez será. Bajo la plaza y al final de la misma giro a la derecha, en dirección a otro monumento famoso, La Torre de la Pólvora o algo así; pero a medida que avanzo me voy dando cuenta de que lo único que sacaré en claro de ese paseo es el propio paseo, porque si lo que quería era hacer fotos interesantes...la cantidad de turistas imposibilita esa tarea.
Me re
Pero antes de llegar allí cambio de idea, decido subir al castillo. Cruzo el río y voy hasta la parada del tram que sube hasta el castillo. Espero unos minutos junto a algunos turitas desorientados, y pillo el primer tram que viene, como si me lo conociera todo a la perfección. Me sorprende a la vez que me inquieta el hecho de que ningún turista se suba al mismo tram que yo, y mentalmente pienso: "ya la hemos vuelto a liar...". Y efectivamente, el tram que he cojido no va al Castillo, sino que se desvía antes...Me bajo en cuanto puedo, caminata de media hora y encuentro el castillo de casualidad.
Hasta las cejas de gente (por no decir otra cosa). No obstante, el cansancio me hace resignarme de nuevo y tomo algunas fotos de mala gana, porque me temo que es imposible encontrar este lugar con poca gente. Hago lo que puedo, bajo del castillo y me voy directo a
Caminata hasta Vysehrad: al menos esta vez iba más decidido que la vez anterior, y voy por el mismo camino, pasando al lado de la iglesia de aspecto bizantino. Atravieso una zona totalmente desierta de gente y luego otra de edificios de nueva construcción, bastante feos para mi gusto, comparados con la belleza de los edificios del centro y de los alrededores.
Después de ello, salgo a una zona que parece ser otro pueblo distinto a Praga. Cruzo la carreterita, subo una calle empinada y empedrada y veo un cartelito que entre otras direcciones señala lo que estoy buscando. "Perfecto", pienso, por fin algo me sale medio bien. Subo la calle empedrada que hace una curva hacia la derecha, dejando al lado izquierdo una pared de rocas. Y cuando se abre la curva, al final veo una puerta parecida a la de una fortaleza.
No puedo reflejarlo con palabras ni imágenes, pero es de destacar el ambiente de tranquilidad que reina en esa zona. Los pájaros cantando, y casi ningún ruido que dé indicios de civilización en el parque. Atravieso la puerta y veo el césped, los árboles y los caminitos de tierra que dividen la hierba en porciones desiguales. Gente paseando, niños jugando, jóvenes matando el tiempo...el parque parece ser un gran centro de ocio para todos lo públicos.
Bueno, también hay un cementerio, así que un poco de respeto. Pero los sonidos en el parque prácticamente se reducen al trinar de lo pájaros y a los lloriqueos de algún niño que clama la presencia de su madre porque se ha caido jugando. Parejas jóvenes tumabas en el césped; parejas mayores sentadas en los bancos; parejas de mediana edad observando como sus niños intenta en vano coger una paloma...la paz y el sosiego en el parque campan a sus anchas.
Mientras camino por los sendero del parque en busca de objetivos para mi cámara, me surge una idea clara en la cabeza: aún a riesgo de ser demasaido clásico, ya sé cuál es el lugar perfecto para declararte a una chica; si alguna ves tengo que pedir matrimonio a alguna mujer, será en Vysehrad. Suena a promesa de película, pero en serio que lo intentaría.
Me encantaría quedarme a vivir allí, pero son las 18:00 aproximadamente, y quiero volver pronto para hablar con mi familia y tener tiempo para ducharme y prepararme para salir. El día anterior Petr me dijo que tocaba en un bar, y me pareció buena excusa para salir y estrenarme en las noches de Praga. Se lo comenté a mis compañeros de piso y les pareció buena idea. Toby no sabía si podría venir. Pensé que íbamos a ir Elena y yo solamente pero al final Dania también se apuntó bajo la promesa de volver pronto porque al día siguiente tenía que trabajar.
Pues eso: vuelta a casa, andando hasta Namesti Miru, donde acabé por casualidad, cojo el tram 4 (por probar) y llego a casa. Hablo con mi familia, hablo con Elena, Dania que se apunta a venir si volvemos pronto y nos vamos hacia allí.
Llegamos a la parada de metro (no la escribo porque no me acuerdo ni cómo se lee), pero tengo que llamar a Petr para que me venga a buscar porque no sabemos dónde está exactamente. Aparece y nos mete prisa porque tocan en 5 minutos. Carrera hasta el bar y...de repente recuerdo haber estado ahí antes con Adolfo y Ángel, en el Cross Club. Lo recuerdo vagamente, pero estoy seguro de haber estado allí antes.

Concierto de música punk y ska-punk: la verdad es que me lo pasé bastante bien, en esos momentos pensaba "joder, yo me quedo aquí a vivir". Recuerdo que en Trujillo la única alternativa de ocio nocturno es hacer botellón en un descampado para luego ir a la Abadía (que por otra parte es preciosa) y ver a la misma gente de siempre mientras unos ritmos reggeatoneros/poperos te destrozan los oídos. No es que esté mal del todo, pero un poco de variedad no sienta mal.
Son las 23:30 y mis compañeras se quieren volver antes de que cierren el metro a la
medianoche. No encuentro a Petr, así que en parte mejor, porque como lo hubiera visto me hubiera quedado con él para que la noche hubiera sido redonda, pero bueno, es la primera vez que salgo, tampoco hay que pedirle peras al olmo.
Mientras vamos de camino a casa, pienso en que tengo que mandarle un mail a Petr diciéndole que quedemos para salir alguna otra noche, en cuanto tenga dinero eso sí, porque me percaté de lo fácil que es ligar siendo español o por ser extranjero, no sé. Sea por lo que sea, estoy deseando volver a salir. Y no vale la escusa del dinero, porque por 28 coronas te sirven medio litro de cerveza (poco más de 1€); cuando salimos anoche metí en el monedero 100 coronas (no llega a 5€), pensando "madre mía, si con este dinero en España no te da ni para una bolsa de patatas de una máquina expendedora..."
Antes de llegar al piso, al salir del metro en la estación de IP Pavlova pasamos por una pizzeria de esas que abren hasta tarde para que los jovenzuelos que han salido de marcha puedan saciar su apetito sin poner demasiados reparos a la calidad de la comida; una porción de pizza mediana 35 coronas (alrededor de 1'5€). Me acuerdo de los rosendos de Cáceres, donde por menos de 2'5 nadie te sirve un pedazo de masa requemado con queso reseco por encima. Tal y como estoy me lo pienso y lo pago, porque no había cenado nada antes de salir: no sé si fue por eso o porque realmente estaba buena, pero me supo a gloria.
Ya en casa, me pongo a pensar de nuevo en que cada vez me va gustando más esto; a medida que van pasando los días, la vida de Praga me agrada cada vez más, por lo que siento cierto "temor" de que al final me guste y no quiera volver...pero eso el tiempo lo dirá.
3 comentarios:
Por partes, que el post ha sido largo de cohone y necesita una respuesta a proporción. Empezaré por el final, dicho sea de paso.
Si te gusta Praga, no lo dudes y quedate, si tienes manera de subsistir, te gusta el ambiente de la ciudad... Lo único que te pido es que por favor, no pierdas el contacto con Trujillo. Y que vengas de vez en cuando. Y que avises cuando vengas, of-course.
Por otra parte es cierto que como la Abadía no hay nada... pero también es verdad que no hay nada más que hacer aquí, con lo que la cosa acaba aburriendo. Todo lo que hacemos aquí acaba siendo ensayar :-P
Saludos, porque no se me ocurre nada más que decir. Ah, sí, que por favor, saques más fotos :-P
Lo dicho, un abrazo, campeón. Ah, y enhorabuena (again) por el blog.
Ya has salido de fiesta, y ya has visto a las checas, tienes ganas de quedarte allí, pues lo dicho: Bienvenido a praga que como la fiesta de praga no hay ninguna
actualiza ya! xD (soy ignacio)
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