En primer lugar, había quedado con Petr en la Plaza Wenceslao, junto a la estatua del caballo, a las 9:30. Cuando hablé y le sugerí las 10, pensando que era demasiado pronto, me sorprendió cuando me dijo que era mejor quedar antes..."joder", pensé, pero si en España a esa hora todavía no has abierto los ojos..."OK, perfecto tío, mañana nos vemos".
Estoy tumbado en la cama; me había acostado tarde escribiendo el blog, porque me daba pereza dejarlo para tener que volverlo a empezar cuando fuera, no sea que se me olvidara alguna cosilla. Me despierto con la habitación inundada de luz, y lo primero que se me viene en mente es "¿Por qué no me habrá sonado el despertador?". A juzgar por la claridad del día, calculé según mi experiencia en España que serían las 10 por lo menos.
Estiro el brazo perezosamente hasta la mesilla, cojo el móvil y miro la hora: ¡6:17! De nuevo me sorprendo, y es que no acabo de acostumbrarme al hecho de que a las 6 ya sea de día aquí en Praga. Puede parecer un coñazo, pero no te das ni cuenta, y así se aprovecha el día mucho más.
Me levanto y me dirijo deambulando hacia el balcón, miro por la ventana y veo los coches, l
Voy a la cocina, me sirvo un vaso de zumo y me lo bebo de dos tragos. Escucho la ducha del servicio de al lado, y en ese momento entra mi compañera italiana en la cocina, vestida elegantemente para irse a trabajar.
Miro el reloj y compruebo que la hora se me echa encima, así que me cambio rápidamente, y salgo de casa en dirección a la Plaza Wenceslao. Llego antes de tiempo, así que me siento en un banco a esperar a Petr, que como buen checo, espero sea puntual. Observo los grupos de turistas intentando adivinar su procedencia por las pintas, y así me entretengo hasta que llega.
Saludos y enumeración de lo que tenemos que hacer. En primer lugar vamos a una tienda de Vodafone a por el móvil. Sacamos número, porque la tienda estaba bastante concurrida, y esperamos a que nos toque. Delante de nosotros una pareja española que se cansa de esperar al poco y se marcha. 10 minutos más y aparece en la pantalla "Q1": nuestro número. Avanzamos hacia el mostrador donde una chica nos atiende con una sonrisa. Conversación en checo entre Petr y la chica, donde yo lo único que hago es mirar hacia otro lado como un tonto, porque no me entero de nada. Petr me va traduciendo lo que dice: por 1.077 coronas (45€) tenemos un móvil básico, tarjeta de Vodafone y 200 coronas de saldo. Es lo más barato, son solo 6 meses, así que perfecto, no quiero mp3, cámara ni historias de esas.
Punto uno quitado, ahora vamos a comprar las camisas para el trabajo. Recorremos varias tiendas y en ninguna encontramos nada interesante, aunque aprovecho para ver la ropa que hay aquí; más o menos lo mismo que en España, precios similares. También hay que tener en cuenta que estamos en la zona turística. Vamos a Zara entonces, que creo recordar que es ahí donde me dijeron que las habían comprado los del hotel. Miramos, y veo una camisa perfecta; precio, 999 coronas. "Ufff", demasiado, aunque me las paga el hotel, pero tampoco es plan de pasarse y presentarse con una camisa de seda de la última colección de algún niñato americano que ha decidido dedicarse al diseño de ropa. Empiezo a pensar que no vamos a encontrar nada, pero de repente Petr ve unas camisas negras, lisas, talla S; 699 coronas. No es barato, pero es lo que hay, así que cojo dos y voy a la caja para pagarlas, ni me las pruebo.
Salimos de Zara, y nuestra siguiente parada es la estación de metro donde puedo hacerme el abono de transporte para 3 meses. Una foto, 1.510 coronas y rellenar un impreso donde no entiendo absolutamente nada. "Si no hubiera venido Petr...", pienso para mí. Bueno, otra cosa menos. Delanta de nosotros, en la cola, un anciano que parece entender español; nos hemos dado cuenta demasiado tarde, Petr y yo ya hemos hecho un comentario gracioso sobre su camisa, mezcla de camisa hawaiana y camiseta de equipo de fútbol. El señor no parece molestarse, quizás no lo haya entendido bien o se lo haya tomado como un cumplido.
Buscamos un banco donde hacerme una cuenta. Me interesaban 2: el KB (Banca Comercial, pero en checo, no se como se escribe) o el ReiffeiseBank, ambos con cajeros cerca de mi casa. Prefiero el primero, parece más profesional, así que nos vamos a Namesti Miru, porque no encontramos ninguna sucursal en la zona donde estábamos. Habíamos pasado por Narodni Trida, para ir a la estación de metro y veo un edificio inmenso con un cartel de "Deutsche Bank". Le sugiero a Petr la posibilidad de hacerlo ahí, parece un banco más importante. Me mira girnado rápidamente la cabeza y me dice: "Nada que sea alemán". Parece ser que lo que suene a alemán no es bienvenido aquí en la República Checa, algo comprensible ya que fueron invadidos hace relativamente poco tiempo, en la Segunda Guerra Mundial.
Como decía, nos dirigíamos a Namesti Miru; ya teníamos hambre y allí hay un restaurante chino que le gustaba a Petr. Miro el reloj y solo son las 11:30 ¡Pero yo ya tengo hambre! Parece que mi estómago ya está hecho al horario checo.
De camino pasamos por un supermercado y recuerdo que tengo cosas que comprar, así que entramos, compro algunos artículos que no pude comprar el día anterior porque no lo encontré. En la caja, intento sacar las monedas sueltas que tengo para quitarme suelto, pero la "amable" cajera se cansa de esperar y me da la vuelta de los billetes que le había dado. Una muestra más de la simpatía checa, pienso. Meto las cosas en la mochila y salimos.
Llegamos a Namesti Miru y vamos a la sucursal del banco. Conversación en checo entre Petr y el empleado, donde una vez más no me entero de nada (tampoco es que tuviera esperanzas de ello), y salimos. "¿Qué pasa?", le pregunto. Resultad que para hacerme una cuenta necesitan un permiso de residencia y el contrato de trabajo. "Joder, más papeleos y movidas", habrá que ir a la oficina de extranjería o a la embajada española a enterarse bien, o lo que es lo mismo, quedar otro día y echar la mañana...bueno, al menos de momento tengo dinero para ir tirando, creo. Mientras comemos en el chino, aprovecho para ver el móvil bien; es tan simple que en 2 minutos ya has visto todas las opciones y menús, pero estoy conforme. Me fijo en el móvil de Petr y veo que es de T-Mobile. "T-Mobile es una compañía alemana", le digo. "No decías antes que lo alemán...". Me mira, duda un segundo, y me responde: "¡Pero no pone Deutsche!"
Quedo con Petr en llamarle otro día, la semana siguiente ya, para quedar y arreglar esto del banco. Menos mal que tengo traductor, sino...
Voy hasta el piso andando, porque así hago tiempo; total, no tengo nada que hacer en toda la tarde. Me debato entre quedarme en casa ganduleando o "acercarme" a hacer fotos a Vysehrad, una iglesia con cementerio que hay en lo alto de una colina. Pero empieza a nublarse, y metros antes de llegar al piso empieza a chispear un poco. Se resuelven mis dudas, gandulearé en casa, al menos de momento.
Y aquí estoy, las 13:53 con todo hecho, a ver cómo se desarrolla la tarde...
1 comentario:
Prometes escribir estas crónicas TODOS los días de tu estancia en Praga? Si es así te invito a una hora en el pabellón cuando vuelvas, para que veas que soy generoso.
Publicar un comentario