Espero no aburrir, pero empezaré, como no podría ser de otra forma, por el principio.
18 de junio de 2008, 13:55. Yo estaba cocinando cuando escuché a lo lejos la melodía del móvil. No se si fue por la pasividad que provoca el calor o por lo que me molesta que me interrumpan cuando estoy haciendo algo, pero no le di demasiada importancia, y cuando llegué hasta la habitación donde tenía el teléfono, después de recorrer el angosto pasillo que llevaba hasta ella, era demasiado tarde.
Sea quien fuera, se había cansado de esperar, no sin razón; miré las llamadas perdidas, y cuál fue mi sorpresa al comprobar que se trataba de un número extranjero. Estaba casi seguro de que era de la República Checa, pues era la única llamada extranjera que yo podría esperar, ya que la semana anterior mi amigo Ángel Corbacho me había hecho el gran favor de enviar mi curriculum a un hotel de Praga.
Y así es como empezó todo...
A partir de ahí se inició una carrera frenética donde cada día era más emocionante que el anterior. Recuerdo los nervios, las llamadas a Ángel, las llamadas a Praga, las búsquedas en internet de pisos, compañeros, información, experiencias de otras personas, etc.
Todo prisas, incertidumbre, dudas, esperanzas, ilusiones...Me considero una persona simple y aburrida, no me gustan los cambios; pero sé que esa es solo una parte de mi, porque en el fondo me encanta viajar y moverme por el mundo.
La decisión está tomada y la suerte echada. Calculo el dinero necesario para subsistir hasta que reciba mi primer sueldo, compro el billete por internet, miro posibles pisos en Praga y apunto los teléfonos, llamo al hotel informando de mi próxima llegada, y hago la maleta. No hay vuelta atrás.
18 de junio de 2008, 13:55. Yo estaba cocinando cuando escuché a lo lejos la melodía del móvil. No se si fue por la pasividad que provoca el calor o por lo que me molesta que me interrumpan cuando estoy haciendo algo, pero no le di demasiada importancia, y cuando llegué hasta la habitación donde tenía el teléfono, después de recorrer el angosto pasillo que llevaba hasta ella, era demasiado tarde.
Sea quien fuera, se había cansado de esperar, no sin razón; miré las llamadas perdidas, y cuál fue mi sorpresa al comprobar que se trataba de un número extranjero. Estaba casi seguro de que era de la República Checa, pues era la única llamada extranjera que yo podría esperar, ya que la semana anterior mi amigo Ángel Corbacho me había hecho el gran favor de enviar mi curriculum a un hotel de Praga.
Y así es como empezó todo...
A partir de ahí se inició una carrera frenética donde cada día era más emocionante que el anterior. Recuerdo los nervios, las llamadas a Ángel, las llamadas a Praga, las búsquedas en internet de pisos, compañeros, información, experiencias de otras personas, etc.
La decisión está tomada y la suerte echada. Calculo el dinero necesario para subsistir hasta que reciba mi primer sueldo, compro el billete por internet, miro posibles pisos en Praga y apunto los teléfonos, llamo al hotel informando de mi próxima llegada, y hago la maleta. No hay vuelta atrás.
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