Presentaciones, conversaciones típicas (qué haces aquí, dónde estudias, etc.). Cogemos el metro, llegamos a Namesti Miru y llamo al tipo de los pisos (todavía no sabía ni su nombre), y me dice que en 5 minutos está ahí. De nuevo ponemos a prueba la puntualidad checa, sin defraudarnos lo más mínimo.
Vamos al primer piso, a 10 minutos de Namesti Miru, calle tranquila, tercer piso con ascensor (muchos pisos viejos no tienen ascensor). Decepción, todo es muy nuevo pero la habitación es pequeña. Por suerte nos queda otro piso por ver. Está más lejos de Namesti Miru, a 20 minutos por lo menos, pero en frente hay una parada de tranvía por donde pasan varias líneas, y una de ellas me dejaría en frente del hotel (la 22).
Habitación grande, con balcón, cama de matromonio, wifi, cocina bien equipada, etc. Más barato que el anterior, además, si bien la zona está bastante alejada del centro. Debido a mi desesperación por encontrar piso le digo que he quedado a las 8 para ver otro piso, y que esa misma noche le llamaba para decirle si me lo quedaba o no.
Hago tiempo charlando con el chico mejicano y su padre hasta las 7:30 aproximadamente y nos despedimos; le cojo el número para estar en contacto y le doy algunos contactos que yo tenía, para que mirara él esos pisos que yo no podría ver. Me voy a Muzeum, cojo la línea B y rumbo a Nove Butovice. 20 minutos después allí estoy. Se nota que son las afueras de la ciudad; ya no se ven turistas ni cosas bonitas. Las estaciones estan descuidadas y la gente va con las cabezas agachadas, en silencio, hacia quién sabe dónde...me bajo allí y la estación es muy diferente de las bulliciosas paradas del centro, donde siempre hay grupos de turistas con sus mapas, sus mochilas y sus chanclas con calcetines.
De nuevo he llegado algo pronto, así que decido comprarme una coca cola en un kiosko. No está fría, como yo esperaba, así que se lo digo y me da otra que estaba más atrás, pero estaba más o menos igual. Alrededor de 1€, no está mal. Me siento en un banco y le mando un mensaje a la chica (Sarka se llamaba), para decirle que estoy sentado en un banco con una coca cola en la mano. Casi al instante recibo otro de ella diciéndome que está dentro de la estación esperándome: "blond girl, black shirt and skirt", me dice, y al instante lo asocio con chica guapa.
No me equivocaba: rubia, ojos azules, muy atractiva. Nos saludamos (con la manos, nada de besos) y vamos hacia su piso. Antes de llegar supe que allí no iba a vivir. No me lo imaginaba tan mal, pero esta zona está muy alejada de Praga, en medio del campo, así que ya tenía tomada una decisión antes de entrar. Una pena, porque al menos por la compañía de Sarka merecía la pena...El piso muy nuevo, con internet, habitación grande, tele, etc. Pero la localización...
De nuevo me despido educadamente y le digo que tengo que mirar otros pisos, y que ya la avisaría si me decidía. De camino a la estación para volver al albergue, llamo a Michael y le digo que me quedo con el piso, pero que me quiero mudar el mismo domingo. Sin problemas, quedamos a las 9 en la puerta del hotel para que me pasara a buscar en su coche, porque mi maleta pesaba bastante. Muy amable, dice que me pasa a buscar, y más tarde descubriría que es un buen tipo.
Me siento mejor, por fin tengo piso, aunque no barato, pero da lo mismo. Sin embargo pasan por mi cabeza ideas negativas de no hacerme ilusiones no sea que me llame diciéndome que el chico que estaba no se va, o que mañana no puede quedar...con la suerte que tengo para esas cosas ya no me fío.
Intento alejar esos pensamientos negativos de mi cabeza y me voy al albergue, como algo y me meto en la cama tristemente a esperar que pasen las horas para que llegue mañana. Escucho a las tantas de la mañana llegar a mis desconocidos compañeros de habitación, pero estoy demasiado cansado como para que me quiten el sueño, y vuelvo a caer rendido.
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