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miércoles, 9 de julio de 2008

Conociendo gente rara...

No tenía pensado escribir hoy nada más, pero acabo de llegar a casa, me estoy bebiendo un vaso de leche con Nesquick, jeje (Petr se reía de mí porque decía que eso es de niños pequeños...) y es que he conocido a dos personajillos curiosos, dos empleados del hotel.

El primero es Michael, o no se cómo lo escribirá él, porque es cubano. Llego y me lo encuentro apoyado en la barra y mirando su correo en el ordenador del bar. Cuando nos ve aparecer a Luis y a mí rápidamente se incorpora y saluda. Bueno, después de las presentaciones, y hablando un poco con él, resulta que es cubano, salió de la isla por el tema de Fidel Castro y se fue a Rusia a trabajar. Allí en Cuba se dedicaba a comprar coches antiguos, restaurarlos enteros (motor y exterior), para volverlos a vender luego. Qué casualidad, porque a mí me encantan los coches antiguos; resulta que es un manitas con la mecánica porque su abuelo era mecánico en Cuba, y le enseñó todo lo que él sabía. Y ahora aquí hace lo mismo en sus ratos libres, así que hemos quedado en que cuando tengamos un día libre quedamos para que me enseñe sus trabajos de mecánica...a ver si puedo aprender algo, que siempre me hubiera gustado aprender algo.

Me enseña fotos que tiene en su correo de coches que ha restaurado y menuda pasada, porque muchos son vehículos de los años '50 o antes. Me comenta que los coches en Cuba son carísimos porque el régimen político pone muchísimas barreras. Me comenta que un Lada 2104 básico puede costar unos 6.000 dólares. Para nosotros no será mucho, pero ese coche es una mierdecilla, y para la gente de Cuba ese debe de ser un importe prohibitivo.

Veo algunas fotos de su novia bailando salsa. "¿Aquí dan clases de salsa?", le preguntó. Resulta que sí, además de que parece ser un buen método para ligar, según me comenta (jeje), porque los tíos de por aquí no son muy bailones (por qué será que no me sorprende...). Otra promesa de Michael de quedar e ir a una discoteca de salsa.

Después conozco a Lindo, un chaval brasileño que habla una mezcla de español, portugués e inglés. También habla checo, porque su novia es checa, y lleva aquí ya 11 años. Es muy simpático y habla mucho. Pero es una persona agradable, es muy amable y servicial con los clientes, y eso es bueno para el negocio, jeje.

Veo que hay dos señoras mayores cenando, y que están hablando con él en español. Me acerco disimuladamente y me entrometo en la conversación. Son dos señoras argentinas que están recorriendo el mundo, eso dicen. Han pasado por España y les ha encantado, me aseguran. Hablamos de los checos y de su forma de ser: todo el mundo coincide a la hora de describirlos...

Después, cuando ya se ha ido todo el mundo, voy a la cocina a cenar algo: una ensalada de atún, lechugas, tomates, etc. "Perfecto", pienso, "por fin algo sano". Hablando de todo un poco, Lindo, el cocinero (un argelino que se llama Hassan; habla inglés y checo) y yo, me hablan del clima checo. "Dentro de dos meses bajan las temperaturas", me dice Lindo, "menos 10 grados". Uff, ya me está entrando frío...

Al salir del hotel, veo el tram 22 parando en Narodni Divadlo, la estación que está al lado y donde yo debería cogerlo; pero me da tanta pereza echar a correr que decido dejarlo pasar y montarme en el siguiente...craso error, 10 minutos esperando allí de pie. Hubiera merecido la pena correr un poco, pero la recompensa es la de ver un poco de la vida nocturna de Praga. Chicas guapas, pero sin arreglar ni nada. Me acuerdo de lo que me dijo Michael, de que en Rusia las mujeres eran guapas como las checas, pero además eran elegantes, siempre arregladas y bien vestidas; aquí la verdad es que no se arreglan ni nada, pero total, no les hace falta.

Me arrepiento de haber perdido el tram y tener que esperar como un tonto, pensé que pasaba cada 4 minutos. Y lo más gracioso es que al venir me ha pasado lo mismo, y me ha tocado esperar 10 minutos. Lo positivo es que al menos ya se a que hora exacta pasan los tanvías que me interesan por las estaciones que debo utilizar. Que no se repita.

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