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lunes, 7 de julio de 2008

Domingo 6 (parte 1)

Me levanto a las 8:30 y voy al hotel a por mi maleta. Como no podía ser de otra forma, puntual como un reloj se presenta Michael con su coche. Meto la maleta en el maletero y nos vamos a uno de sus pisos, porque la habitación que yo había aquilado no quedaba libre hasta por la tarde. Pero al menos me hizo el favor de guardarme las cosas hasta la tarde, para no tener que vagar por Praga con todo. Dejamos las cosas, y me dice que ha quedado con unas personas para ver ese mismo piso a las 10, así que para hacer tiempo me invita a desayunar en un bar cercano. Lo agradezco porque la verdad es que no había comido nada decente últimamente.

Durante el desayuno, no falta la pregunta estrella: "¿Qué haces en Praga tú solo?", me dice. "¿Por qué has venido?". Hablando con él resulta que le gusta mucho España, que va mucho y por eso sabe español. Parece buena gente, pero tampoco me gusta confiarme demasiado.
Después de enseñarle el piso a esa otra gente me dice que me deja las llaves por si no tengo donde ir, hasta que nos reunamos por la tarde a las 7 para mudarme definitivamente. Debí de darle pena cuando le dije que estaría todo el día vagando por la ciudad y haciendo fotos. Nos despedimos, cojo mi cámara y con total tranquilidad, sin prisas, comienzo mi caminata por la ciudad, que duraría hasta la tarde.
Voy a Namesti Miru y hago unas fotos de la iglesia. Me fijo en los edificios de los alrededores y me acuerdo de Ignacio, que tanto le gustan las construcciones. Hago algunas fotos más.



Bajo por la interminable avenida que lleva hasta el río, pero me detengo a mitad atraído por una iglesia que se ve a lo lejos, fuera de la zona donde suelen ir los turistas. Me acerco y encuentro un lugar muy bonito, un jardín solitario y lleno de vegetación con una pequeña iglesia. Me asomo a un pequeño mirador y veo el río, así como una estatua de temática marcial. Rodeo la iglesia y llego hasta le estatua, que se encuentra rodeada de un tranquilo parque donde un señor juega con su niño y una señora mayor observa cómo los pájaros comen del suelo a saber qué.

Bonito lugar, alejado de la zona turística, muy tranquilo. Ya en la orilla del río decido ir hacia el castillo, visita obligada en Praga. Caminata dirección al castillo, decido cruzar el puente Jiraskuv para andar por los barrios caros de la ciudad, con sus majestuosos edificios bien cuidados que resisten el paso del tiempo.


Caminando distraído, pesando si alguna vez podré alquilar yo un piso en esa zona, me suena el móvil. Es Ryan, el amigo de Ángel. Quedamos en el Teatro Nacional a las 12:45 para tomar algo y comer. Nos reunimos, llega algo tarde, por culpa del metro dice. Vamos en dirección al castillo, charlando de lo típico: ¿de dónde eres?, ¿a qué has venido?, ¿cómo te vienes aquí precisamente?... Él lleva dos años aquí viviendo dice, y me repite eso de que no merece la pena aprender checo, sólo lo básico.

Quería llevarme a un lugar que estaba muy bien, según él, pero es domingo y está cerrado; cosa rara porque allí suelen abrir todos los días. Me dice que vamos a ir a otro lugar, y nos alejamos de la zona turística para dirigirnos hacia el Parque Letna. Impresionante, una especie de Central Park checo donde la gente patina, monta en bici, juega al fútbol, etc. Llegamos a una terraza con vistas a toda Praha y nos pedimos unos refrescos. "Visita obligada cuando alguien venga a verme", pienso para mis adentros mientras doy un sorbo a la coca cola.

Continuamos hasta llegar a unos barrios no turísticos. Me gusta porque es la única forma de ver la auténtica ciudad. Nos sentamos en la terraza de un bar y nos pedimos cada uno un plato. Yo decido pedir un plato rarísimo, una receta de Oriente Medio cuyo nombre no recuerdo; Ryan se pide una hamburguesa. Una coca cola (botella de 33cl, por cierto), una botella pequeña de agua y el plato, no llega a 200 coronas (8'4€).

Antes de despedirse, me lleva hasta otro sitio que el turista no ve, pero que sin duda merece la pena. El Parque del Rey, una antigua reserva de caza para la realeza, que ahora es un parque público. Gente tirada en el césped leyendo, tomando el sol, jugando con sus perros, etc. "Otro sitio donde traer gente", pienso.

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