Hace una semana que no escribo, pero allá vamos de nuevo...me inquieta comprobar que cada vez me da más pereza escribir.
El viernes pasado, 1 de agosto, estaba en el hotel trabajando por la tarde, cuando sobre las 21 horas recibo un mensaje de Elena (hasta ahora lo he escrito con H, pero la he visto escribirlo sin ella a la propia Elena, así que nada. Además, ya lo he modificado) preguntándome a qué hora salía porque "estaban" en la plaza en un bar. Lo pongo entre comillas porque cuando dice eso quiere decir que están todos, incluso la italiana, así que eso es un acontecimiento. Le contesto y le digo que antes de las 12 de medianoche saldré, que si todavía están por ahí de fiesta que me avise y voy donde sea; por suerte me llevé ropa para cambiarme, aunque no contaba con esas repentinas ganas de fiesta de esta gente.
Lo cierto es que para mis adentros pensé que no aguantarían hasta las 12, y que cuando terminara de trabajar le mandaría un mensaje y ella me contestaría diciéndome que ya estaban en casa...pero sorprendentemente no fue así: todavía están por ahí, así que salgo del hotel como una bala y en 20 minutos me planto en la plaza, donde me vienen a buscar Toby y Elena. Me llevan hacia un bar de los alrededores, y allí está nuestra otra compañera, Dania, hablando con un tipo raro cuyo nombre no recuerdo pero que es de California. Presentaciones, charlamos un poco y nos vamos a buscar otro sitio porque este estaba lleno.
Caminamos y llegamos al Po Po Café, al lado de la plaza, pero está igualmente lleno y no hay sitio para sentarse. A Toby y a mí no nos importa, pero estos ya están saliendo por la puerta...seguimos buscando y llegamos a otro bar de estilo japonés; este me gustó más, por el ambiente que había como más de tranqui, pero con música y decoración modernas. Nos tomamos una cerveza y para que la cosa no decaiga decidimos ir a alguna discoteca "seria", de las de las que no están en el centro.
Como era de esperar, Dania se rinde y la acompañamos a la parada del tram que la lleva directamente a casa. Cuando se va, buscamos un taxi y nos vamos a un lugar llamado "Meca", aconsejados por el californiano. Luego descubriríamos que fue un error hacernos caso de él, pero al menos nos está dando mucho juego su recuerdo a la hora de hacer bromas y reirnos un rato. A la entrada nos cachean unos gorilas y nos dejan pasar...50 coronas la cerveza, cada vez me gusta menos este sitio. Pista de baile con un 80% de tios salidos y un restante porcentaje de guarrillas borrachas.
Aguantamos hasta que nos terminamos las bebidas mientras Toby y yo añoramos cómo estaríamos en esos mismos instantes si nos hubiéramos quedado en el Po Po; el californiano desaparece, parece ser que en busca de alguna "presa", ya que más tarde descrubriríamos, por lo que le estuvo contando a Toby, que aunque estaba casado, una de sus aficiones era despertarse con mujeres distintas cada mañana, con la mayor frecuencia posible. Ese fin de semana su mujer no estaba, así que tenía vía libre para practicar su deporte favorito.
No le echamos de menos, así que vamos al servicio y descubrimos que hay otra zona más agradable, con música más bajita y sitios para sentarse, más de tranqui. Pero ya es tarde, paso de pagar otras 50 coronas por una cerveza que en otro bar me constaría la mitad. No ha estado del todo mal la experiencia, hay que ver de todo.
Volvemos en tram para ahorrarnos el taxi y después de esperar un buen rato al nocturno, y de una media hora de viaje, llegamos al piso sobre las 4 de la mañana. Al día siguiente Elena nos comentó que ella ya había oído hablar de esa discoteca; parece ser que suele ir gente de dinero y chicos/chicas con ganas de "pillar" a alguien del sexo opuesto que tenga dinero, para aprovecharse de ello. Bueno es saberlo por si acaso, jeje.
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