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jueves, 21 de agosto de 2008

Actualización después de un tiempo

Cada vez son más largos los intervalos de actualización, y más cutres los títulos de las entradas, pero no sé si es porque ya no me pasan cosas emocionantes o porque ya no me impresionan tanto; lo cierto es que aquí es imposible aburrirse, siempre pasa algo.

Anoche estuve cenando con Michael y su compañero de piso, un chaval danés que trabaja en la embajada. Lleva aquí unos meses, y para no variar tampoco habla checo; me sorprende la cantidad de gente extranjera que vive aquí sin conocer el idioma, y sin preocuparse por ello.

Hablamos de todo un poco: idiomas, la dificultad del checo, chicas, viajes...Michael nos comenta que ha viajado por casi toda sudamérica con su padre. Al parecer su padre está ahora mismo viajando por México; no sé a qué se dedicará, pero debe tener dinero. Lo gracioso, nos comenta, es que solo habla checo y algo de inglés, así que ignoramos cómo hace para entenderse con la gente. Michael por su parte, quiere aprender español bien porque tiene intención de irse a vivir a Barcelona; la verdad es que habla relativamente bien, así que no creo que le sea difícil dominarlo en poco tiempo. Nos dice que ha estado viviendo también unos meses en Israel, hablando del tema de los idiomas y eso...la gente aquí es que no para de viajar por lo visto, no puedo evitar sentir un poco de envidia y pensar para mis adentros en imitarles en cuanto pueda.

Vamos a una pizzeria que hay la lado del piso, "La Torreta" se llama: pizza mediana y una cerveza, 180 coronas; no está mal, en España habría sido más seguro, y he quedado lleno y más que satisfecho con la calidad de la pizza.

Ayer por la mañana, como tenía libre, me dediqué a limpiar un poco la habitación, poner la lavadora y comprar algunas cosas esenciales para subsitir que necesitaba. Después de comer viendo "La familia mata" (gracias a cinetube.es!!), me fui a la estación de Hlavni Nadrazi para ver si podía informarme del precio de los billetes Praga-Cracovia, para ir la semana que viene con mi hermano Pablo. Tram hasta I.P. Pavlova, metro hasta Hlavni Nadrazi, es sencillo llegar.

Me desilusiono al ver los ejércitos de turistas haciendo cola en dos pequeñas ventanillas de información, y como no me apetece esperar, decido irme y volver otro día. Voy andando para dar un paseo aprovechando el bien tiempo, y voy hacia Vaclavske Namesti. Como siempre, lleno de turistas que deambulan de un lado a otro de la acera sin mirar al suelo, con el consiguiente riesgo para la gente que les rodea. Decido acercarme a Luxor, una libreria de la que me habían hablado muy bien; está en la propia Vaclavske Namesti, dentro de una especie de galería comercial: son 3 pisos de libros de todo tipo, y no solo en checo, los veo también en inglés. Pero no me entretengo mucho porque voy a lo que voy: estoy buscando un diccionario de checo-español, porque no encuentro la guía de conversación que me compré en España, si bien luego la encontré en el piso, pero siempre está bien tener un diccionario.

No es barato, pero no hay otra cosa, así que lo compro sin pensar. Después voy hacia una tienda de ropa deportiva que vi el otro día, y decido aprovechar las rebajas comprando una camiseta y una sudadera, que ya toca renovar algunas cosas del armario. Me llamó la atención la marca porque ponía que estaba fabricado en la República Checa, y es raro encontrar hoy día algo que no esté hecho en un país oriental. Y los precios no eran caros tampoco: camiseta, 16€; sudadera, 30€.

Y hablando de compras, el sábado estuve en el mercado chino para comprar por fin el abrigo que había visto. Llegué, fui al puesto donde localicé lo que quería y allí estaba la señora o señorita china, que se acordaba de mí, y se puso bastante contenta de ver que no le mentí al decirle que volvería. No me costó encontrarlo porque estaba en la última fila de puestos; de lo contrario, creo que habría sido imposible volver a dar con él.

El día anterior estuve con Dania y un amigo suyo italiano pero que vivía en Polonia en un bar llamado Scar Face, donde dos chavales (uno americano y otro italiano) tocaban la guitarra y cantaban versiones de otros grupos: Nirvana, The Clash, James Blunt...el bar era pequeño y estaba a tope, pero la cerveza era barata y la música estaba bien.

Y por último, el otro día en el hotel aproveché para vender Extremadura a una pareja adulta de hindúes, que al descubrir que era español me preguntaron qué podían visitar de mi país. Me dijeron que querían turismo cultural, así que perfecto: les hablé de las maravillas culturales de Extremadura, así como también Toledo y Salamanca. Espero haberles convencido y que vayan el año que viene, tal y como tenían planeado; incluso me pidieron el correo electrónico por si acaso yo estuviera por Extremadura, quién sabe.

Y nada más, no es que sea nada espectacular lo que me ha pasado hasta ahora, hoy también tengo libre y quizás quede con Petr esta tarde-noche. Por la tarde iré con Toby a una tienda de deportes porque se quiere comprar una máquina de hacer ejercicios que le vienen bien para la espalda, parece ser que hace tiempo se la rompió (cuando estaba en España); nos contó la historia: resulta que su novia y él se encontraron unos gatitos abandonados, y un día subiendo escaleras cargado con cosas, por evitar pisar a uno de ellos tropezó, cayó y espalda rota...no sé exactamente a qué altura ni con qué gravedad, pero sigue siendo algo poco agradable.

1 comentario:

admiradora dijo...

No dejes de escribir, aunque sea de tarde en tarde. Es una manera de estar al corriente de tu vida cotidiana y de enterarme de cosas que, de otra manera, quizás no me contaras.
No pienses que soy una chismosa. Simplemente soy... te lo imaginas ¿no?
Nos vemos pronto.