El primer día de visitas con mi hermana y su novio trato de aprovecharlo al máximo, quizás a un ritmo excesivo para ellos. Nos levantamos temprano, sobre las 8 y vemos todo el centro: Wenceslas' Square, Henry's Tower, Powder's Tower, Plaza, etc. Como era de esperar, todo plagado de gente, pero dadas las fechas que son y el tiempo que hace, no podía ser de otra manera.
Cerca de Henry's Tower hay una pequeña iglesia que no había visto; me acerco y entro al vestíbulo que está en penumbra a pesar del sol que hace fuera, y me sorprende ver a un yonki en una esquina, con cara de pena, agitando un pequeño bote que no tarda en inyectarse en el brazo; no sé porqué lo pongo aquí, pero me llama la atención el contraste de este personajillo haciendo este actividad tan cerca de una zona tan turística...
Seguimos andando por el centro y se hace la hora de comer. El restaurante universitario "U knihovna" está lleno, así que nos vamos al Kentucky Fried Chicken, que nunca he comido en uno, por cierto. Por ese mismo precio o un poco más comes en un restaurante, pero también hay que tener en cuenta la velocidad con la que te lo sirven...y coca cola ilimitada!
Después de comer subimos al Castilo, vemos Loreta y bajamos por Petrin; sé que es una paliza tanto andar, pero es que hay tantas cosas que ver y tan poco tiempo...pero mi hermana y su novio no dan más de si, así que nos vamos al piso a decansar. Lo hemos visto todo un poco de pasada, pero llegar al castillo es fácil así que lo dejo para que suban ellos una tarde que yo trabaje.
Nos tumbamos un poco, vemos las fotos y me llama Pablo para quedar. No tenemos planes, y él dice que va a ir a ver el nuevo cementerio judío, así que nos apuntamos. Quedamos en Namesti Miru, y metro directo hasta la parada de Zelivskeho. El cementerio es grande, y por suerte no hay que pagar...pero hay que llevar el gorrito ese que llevan los judíos, que también por suerte te lo dejan gratis.
Hace mucho aire, así que el gorro se vuela cada dos por tres; en cuanto nos adentramos en el cementerio y el vigilante deja de estar visible, me lo quito, y Pablo y Antonio hacen lo mismo. Curioso que para las mujeres no haya restricciones de nada, ni gorros ni taparse ni nada...
Por la noche Pablo y algunos compañeros de la residencia van a ir a una discoteca de salsa; suena tentador aunque yo no bailo salsa, pero tenemos pendiente una minifiesta en el piso, así que nada.
Llegamos al piso, y nos vamos al TESCO con Elena a comprar cosas para la noche. Han traído chorizo, algo de jamón y una botella de vino; también comprarmos unas aceitunas, un vino malo y una coca cola para enseñarles el calimocho y unas galletitas saladas.
Al final la cosa fue divertida, todos allí en la cocina sentados, degustando los productos de la tierra; aunque también Dania, sacó un salami de Italia que estaba buenísimo y al final la cena estuvo bastante bien. Nos lo pasamos todos bien y me felicitaron por mi calimocho hecho con vino malo y cherry coke barata.
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