27 de octubre, excursión doble a Český Krumlov y Česke Budejovice.
La semana pasada quedé con Gener, un chaval de Mataró que está aquí en Praga en el Conservatorio (toca el clarinete), hasta febrero del año que viene. Lo conocimos Álex y yo cuando fuimos a ver el piso que alquilaba la novia de mi ex compañero de piso Thomas (el noruego).
El bus salía de Na Knižeci, al lado de Anděl y a 5 minutos de mi casa en bus, a las 7, así que quedamos en reunirnos en el andén de Anděl a las 6:40. Dos días antes se había retrasado la hora, una hora menos, pero todavía quedaba gente que no se había enterado, y Gener era una de esas personas. A las 5:55 aproximadamente recibo una llamada suya (por suerte ya estaba despierto), y me pregunta nervioso que dónde estoy, pensando que el bus salía en 5 minutos y yo no estaba allí aún; como ya me lo imaginaba le comento lo del cambio de hora y le digo que en media hora estoy ahí. Me levanto, me cambio y salgo para allá.
Llego, perdemos el tiempo hasta que son las 7 sentados en el andén de salida y puntualmente llega el bus amarillo de la Student Agency. Su color y su modernidad destacan en la estación frente a todos los anticuados buses urbanos que andan por allí. Unos orientales algo despistados nos preguntan que si este bus va a Český Krumlov. Subimos al bus y nos sentamos en el asiento que nos corresponde de acuerdo con el billete, y tal y como ya me habían comentado, están muy bien: muy limpios, modernos, con bebidas calientes gratuitas, internet wifi (dentro en el bus), revistas y periódicos (sólo en checo) y cascos para escuchar la radio o la película que pongan. En un folleto del asiento veo una que ofrecen viajes económicos en bus a prácticamente todos los países de Europa; la parte de Rusia aparece como si no hubiera nada en el mapa, jeje, no esperaba menos de los checos.
Ponen un bodrio de película, en inglés subtitulada en checo, así que paso, mejor dormir. Cuando despierto están poniendo capítulos de Friends, también subtitulados en checo, pero ya queda poco para llegar. Sobre las 10:30 estamos en Český Krumlov. Empezamos y por suerte la parte bonita, lo que se suele visitar (casco antiguo y sus monumentos) está al lado de la estación, así que en seguida nos vemos inmersos en ese ambiente mágico que tiene la ciudad. Era cierto lo que decían de que caminando por sus calles es como estar en un cuento, qué pena que las fotos no puedan expresar esos sentimientos.
Es de esas ciudades donde una vez que sacas la cámara ya no puedes volverla a guardar hasta que acabas la visita. No pensé que fuera para tanto, porque ya me lo había comentado la gente, pero puedo afirmar que se trata de uno de los lugares más bonitos que pueda haber en el mundo. El casco histórico está muy bien conservado, limpio y todo agrupado en una península que forma un meandro del río Moldava.
A medida que callejeamos sin rumbo fijo, nos vamos asombrando cada vez más de lo que vamos encontrando. Cuando pensamos que ya no podemos ver nada mejor, nos adentramos por otro callejón y otra sorpresa. Es difícil de explicar, pero sin duda se trata de una visita obligatoria para quien vaya a la República Checa. Praga es diferente, pero me gusta más este pueblo que la capital, menos gente y un ambiente único.
El Castillo y el Teatro se pueden visitar, pero no estamos de suerte y resulta que los lunes están cerrados…bueno, qué se le va a hacer, me hago la promesa de volver para entrar, y también de traer a las personas que vengan a verme.
El bus hacia Česke Budejovive sale a las 15:00, así que decidimos comer aquí. Encontramos un sitio algo apartado donde vemos que pone “Menu 70 kc”…sospechoso pero preguntamos de todas formas. No hay nadie en el bar, sólo una pareja de turistas con un crío. Aparece una joven de ojos claros y pelo negro, y como no habla inglés (para variar), le pregunto en mi checo precario eso del menú: “Jak je menú, co to je?” (cómo es el menú, qué es). Me explica que una sopa y una pizza. “Pizza je velká nebo malá?” (la pizza es grande o pequeña). Me dice que es grande, “pro dvié“ (para dos). “Ale to je sedesat korun?“ (pero son 70 coronas?), le pregunto, y me dice que sí, así que como tenemos hambre y no es caro (menos de 3 euros!!!), pedimos dos menús.
No incluyen la bebida, así que pedimos. “Máte černý Kozel?“ (que si tienen Kozel negra, una cerveza que me gusta), le pregunto; pero como sólo tienen Pilsner, me pido una Coca Cola, así me espabilo con la cafeína. La sopa era de espinacas, estaba buena, y la pizza efectivamente grande, demasiado para uno sólo, pero aún así nos la acabamos.
Queda una hora y pico, así que decidimos ir caminando tranquilamente para la estación.
Puntual como un reloj, el autobús aparece en la estación donde horas antes nos bajamos, y nos subimos de nuevo para ir hacia Česke Budejovice. Por el camino voy observando los paisajes y me doy cuenta de la gran belleza de este país. Ya me lo había dicho Michael, que si conocía el resto de pueblos y lugares de la República Checa, no me querría ir de aquí. No le faltaba razón.
Ceske Budejovice
Llegamos a nuestro nuevo destino. La estación es bastante curiosa, está en la azotea de un centro comercial...no es broma. Para salir de ella hay que cruzar por todo el centro comercial, supongo que por motivos de marketing, y la verdad es que mientras salgo lo voy pensando y no es mala idea.
Mi cámara está agonizante de batería gracias a Český Krumlov, pero Česke Budejovice no tiene tantas cosas que ver. Fácilmente nos orientamos (pura suerte más que nada), y me fastidia porque quería preguntar a alguien lo que fuera con tal de practicar (Prosím váš, chceme jít centrum, kde to je?, o algo así). Pero no hizo falta...
Entramos en la zona visitable, por así decirlo, la parte bonita de la ciudad, porque se trata de un sitio grandecito, una ciudad industrial. Además me llama la atención que dispone de varias líneas de trolebuses y de autobuses urbanos, y eso suele ser un buen indicador del grado de desarrollo y extensión de la ciudad.
La plaza es preciosa, una de las más grandes de Europa según me comenta Gener, aunque no le pregunto la fuente de tal afirmación porque realmente es muy bonita y no quiero romper la magia. Callejear por la zona histórica también es bonito, aunque no tanto como en Český Krumlov (es que para mí este sitio ha quedado el listón muy alto), pero está bien. Mi cámara ya no me deja ni hacer fotos, así que tengo que ir rateando batería para poder hacer fotos en 2 segundos, antes de que me avise de que se apagará por falta de pila...menos mal que esto no me ha pasado en la anterior visita.
La plaza, callejar, una iglesia donde pagamos 10 coronas bien invertidas y una torre que era una antigua prisión y zona de tortura que no podemos visitar por que está cerrada, y creo que poco más hay aquí. Los parques que hay cruzando el río dejando atrás la parte antigua son también destinos obligados, pero por falta de tiempo y de luz no pudimos ir. Otra asignatura pendiente. Paseamos de camino a la estación por estos parques a la orilla del río, y me doy cuenta de lo limpio que está todo, no me daría ningún reparo tirarme al suelo y revolcarme en él. Poco a poco se escucha una música como de feria, cosa que nos llama la atención, pero a medida que avanzamos acabamos descubriendo que efectivamente hay una feria, quizás porque el día siguiente es el día nacional del país.
Llegamos a la peculiar estación, enredamos por las tiendas hasta que son las 19:30 y una vez más llega el bus con sorprendente puntualidad. Ponen la peli de “Dirty Dancing“...pero en checo. Cojo los cascos al menos por praticar, pero como no me interesa mucho la peli me acabo quedando dormido; también es verdad que estaba muy cansado, así que mejor dormir. Me despierta la voz de la azafata, estamos llegando a Praga. Es noche cerrada, son las 21:30 más o menos cuando llegamos a Na Knižeci, pero ya desde las 18 es de noche completamente. Es increíble cómo cada vez anochece antes, y ya me han advertido de que en invierno a las 16 ya es de noche. Me imagino que es duro, pero si otra gente a podido acostumbrarse, por qué no yo. Además el hecho de haber descubierto nuevos pueblos que visitar, y al menos por las fotos son una pasada de sitios, me ha dado ganas de permanecer aquí más tiempo hasta ver todo eso. Me parece un crimen irse de aquí sin ver todas esas bellezas.
Imágenes
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