Ayer (19 de noviembre) fui con Michael y su novia Tereza a un pueblo, por llamarlo de alguna manera, porque eran cuatro casas mal contadas, que estaba a 2 horas de Praga, para ver un coche que había encontrado por internet, un Jaguar antiguo del año 1978.
Quedé con él en Florenc a las 18 porque antes tenía que ir a entrevistarse con el director de un hotel que van a abrir dentro de poco, así que salí corriendo de la Biblioteca del Instituto Cervantes sobre las 17, llegué a casa, solté el portátil, me puse las deportivas y salí corriendo de nuevo. Llegué justo a tiempo, cuando subo al andén de la línea roja en Florenc, que se cruza con la amarilla, recibo una llamada de Michael y por suerte lo veo a lo lejos, porque en ese mismo momento llegaba un metro. Nos montamos y charlamos hasta llegar a Budejovicka. Allí vamos andando al hotel y le espero en el vestíbulo mientras habla con el director. Recibo una llamada de Petr, para quedar al día siguiente; tengo que verle antes de irme.
Nos vamos del hotel cuando todo termina, dirección Andel, para encontrarnos con Tereza en el Rincón Latino, una discoteca de salsa bastante conocida en Praga. Antes de llegar, Michael recibe una llamada del colega que nos iba a dejar su coche para ir hasta el pueblo este perdido de la mano de Dios: malas noticias, no puede dejarnos el coche; los motivos no están muy claros, pero lo importante es que estamos sin coche. Llamamos a la hermana de Tereza, y menos mal que no hay problema.
Nos juntamos con ella en Smichovske Nadrazi, estación de metro, nos deja las llaves y tomamos un taxi hasta donde vive ella para poder recoger el coche. Es de noche completamente y la zona está plagada de vehículos, así que tardamos como 20 minutos en encontrarlo porque la zona es muy extensa, vive en las afueras de Praga en esos bloques de pisos grises y tristes donde viven los trabajadores.
Cogemos el coche, ponemos el GPS y directos al pueblo este. Está lejos, llegamos sobre las 22 hasta allí. Pasamos por decenas de pueblecitos de pocas casas, sin ninguna luz ni coches ni nadie por la calle, y hablamos de lo triste que tiene que ser vivir ahí. Me sorprende que no sean ni las diez de la noche y no haya ni un alma, ni una luz, nada…También por el camino pasamos por un montón de bazares de coches (Autobazar); creo que ya lo comenté, pero aquí en la República Checa hay muchísimo negocio con el tema de los coches, tanto usados como chocados y que luego reparan y revenden.
Llegamos al pueblo en cuestión y tras dar varias vueltas por el pueblo llegamos a la casa del señor que nos estaba esperando. En el jardín tienen unos 5 coches, todos suyos: uno de ellos es un Alfa Romeo Spider de no se qué año, pero será de principios de los 80 seguramente, muy bien cuidado. Habla con Tereza en checo y luego ella nos traduce. Entramos en una cochera donde tiene un Alfa moderno, comprado en Alemania por 600€ según nos cuenta, con un pequeño choque en el lateral y la luna delantera rota; al lado está el Jaguar de 1978, cambio automático, motor de 5 litros…en las fotos de internet tenía mejor aspecto, sin duda. Está lleno de polvo, y nos cuenta que lleva unos 20 años sin arrancarse…según Michael, el problema es sobre todo el cambio automático, que si no se usa se estropea y es caro de cambiar o reparar. Tiene papeles alemanes, todo en regla, aunque le faltan algunas cosas, como la luna del cristal de atrás, los focos delanteros y poco más. El precio son 40000 coronas, si bien se podría negociar, pero según el experto llevaría mucho trabajo. Además que es un coche de capricho, porque con ese motor no es para usarlo a diario.
Después de hablar largo y tendido con el señor sobre coches, Tereza ejerciendo de traductora lógicamente, nos vamos. Son casi las 23 de la noche, hace un frío que pela y son dos horas hasta Praga. Ya vamos de camino, pero antes paramos en una gasolinera para comer algo y para echar gasolina al coche de la hermana de Tereza. Se nota que fuera de Praga hace más frío, y eso que estamos en Noviembre.
El viaje al final sólo nos ha servido para ver dos coches antiguos y poco más, aunque yo me alegro de haber venido y haber visto otras cosas. Antes de llegar al pueblo este hemos pasado por ciertos sitios que tienen que ser preciosos, me gustaría volver de día. Por el camino pienso otra vez si volveré a venir aquí otra vez, nunca se sabe.
Imágenes
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario