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martes, 23 de septiembre de 2008

Último intento de piso

En primer lugar, quiero saludar a Claudia Lima, que seguro que es la persona que desde más lejos lee el blog...al menos eso me ha dicho, jeje.

Después de ver los pisos que hemos visto, la decisión de Álex de volverse a España estaba cada vez más clara; además, si su propósito principal era el de aprender inglés, se ha equivocado de país. Si me lo hubiera dicho antes de venir, se habría ahorrado la molestia, pero así visita otra ciudad que merece la pena sin duda.

Aquí el inglés no está muy extendido, salvo en algunos lugares de la zona turística, y no es que sea un inglés con el que se pueda aprender algo, sino que más bien se trata de un inglés de superivivencia por conveniencia; la mayoría de los turistas hablan o chapurrean el idioma de Shakespeare, así que por interés comercial, es lo que hay; ahora bien, si salimos de la zona turística, salvo excepciones, es bastante más probable que te puedas comunicar sabiendo ruso que inglés.

El otro día la chica japonesa que conocimos a través de la rusa nos invitó a su casa porque nos iba a preparar algo japonés. Ella ya había estado en el piso degustando las exquesiteces españolas que mi compatriotas me iban trayendo, así que esta vez tocaba cambiar.

Quedamos sobre las 19:00 en su casa, previa facilitación de la dirección, pero gracias a la rusa y su pecualiar sentido de la orientación, después de dar varias vueltas por el barrio, conseguimos localizar el piso, que está a 10 minutos andando del nuestro.

Preparó unas especies de rollos de carne rellenos de queso, bastante buenos. Comimos con tenedores, nada de palillos, jeje. Pero ese mismo día a las 21:00 habíamos quedado con una chica para ver otro piso, porque no nos habíamos rendido del todo; algo de esperanza quedaba porque seguíamos agotando las últimas opciones y no perdíamos cada ocasión que se nos presentaba.

La chica del anuncio resultó ser la novia del chaval que ocupará la habitación de la rusa, un noruego llamado Thomas, que está en Praga estudiando medicina. Su novia es sueca, pero no tengo ni idea de a qué se dedica. Elena y Hiroko deciden acompañarnos y llegamos en tram a la estación. Puntualmente aparece la sueca y allí nos reunimos con otros dos chicos franceses y otro chaval catalán, para ver el piso.

Uno de los franceses está aquí de Erasmus estudiando Ciencias Políticas, o algo así; el otro ni idea. El catalán se llama Gener (¿?) y está en el Conservatorio, toca el clarinete. Después de ver el piso, Álex está contento porque está bien; pero más adelante la chica se pondría en contacto con nosotros para decirnos que daría prioridad a las chicas...comprensible al fin y al cabo.

Tiramos la toalla definitivamente, la decisión está tomada al fin. Si el objetivo principal es el inglés, error; si a ello le añadimos la imposibilidad de encontrar una vivienda digna, Álex 0, Praga 2; y para concluir, la vida es dura y no todo el mundo es capaz de soportarlo, así que sobran las palabras.

El sábado aprovechamos para salir por la noche, así que quedamos con un chaval llamado Jorge, catalán también, que está aquí haciendo unas prácticas de ingeniería o algo así. Es un poco raro, no nos cae del todo bien. Viste como un pijo, está como atontado y para colmo su calle favorita de la ciudad es Pariská, una calle llena de tiendas pijas...Sin embargo, quedamos con él.

Después de caminar por las calles de la ciudad y comprobar el buen ambiente, fuimos a un bar que ya había visitado yo anteriormente. No recuerdo el nombre, pero me gusta, y sé llegar que es lo importante, jeje. Allí tomamos algo y después nos fuimos a Karlovi Lazne, la discoteca más grande de Europa Central. No sé si tuvimos suerte, pero había poca cola. Cacheo a fondo por 3 cabezas rapadas de la seguridad, 120 coronas de entrada y 5 plantas de música de todo tipo y gente de todas las nacionalidades. Merece la pena verlo. Muchísima cola en el ropero, más que en la entrada; pone que es gratis, pero si no les dejas algo de propina te miran raro...

Acabamos a las tantas de la mañana, pero por suerte a partir de las 5 ya funcionan los tranvías, así que fuimos hasta I.P. Pavlova, nos compramos una hamburguesa con queso por 20 coronas, y luego al piso a descansar, que ya está bien. Se me olvidaba decir que al tal Jorge este lo conocimos porque Álex vio un anuncio en http://www.expats.cz/ (bendita sea esa página) y se pusieron en contacto; lo típico me imagino: "chico español busca piso barato en el centro...etc etc, lo de siempre, lo que todos queremos.

El domingo, en un último intento desesperado, fuimos a ver otro piso donde se ofertaban dos habitaciones; lo que no se decía es que esas dos habitaciones tenían que compartir el mismo servicio...¡que estaba dentro de una de ellas! Es decir, que para ir a ducharte tenías que pasar por la habitación, porque solo había un acceso al baño y era desde una de las habitaciones...no sé quién narices diseña estos pisos, pero vamos...

Nada, el destino está en nuestra contra; sea lo que sea, algo no quiere que Álex se quede en la ciudad.

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