El domingo sobre las 15 viene Álex. Le voy a esperar al aeropuerto como ya he hecho más veces y nos vamos a mi piso. Tiene que pasarse por el hotel, y yo ese día trabajo por la tarde-noche, así que se viene conmigo y así va viendo el hotel y hablando con algunos de los que estén por allí. Por suerte en el bar está Michael el cubano, así que se queda con él que seguro no se aburrirá, y yo me voy al restaurante a "trabajar".
Lunes y martes tengo libre, pero es un decir, porque tenemos que buscar piso para Álex, o un piso con dos habitaciones para irnos los dos. Lo que pasa es que yo no quiero pagar más de lo que pago ahora, así que nos ponemos a buscar. Hasta la fecha, miércoles 17, no hemos encontrado nada, y podría hacer un blog de cada hora de búsqueda porque menudas aventuras. Intentaré plasmarlo todo en esta entrada, aunque lo emocionante ha sido vivirlo. Además, como no me acuerdo exactamente del orden de las cosas lo contaré todo como pueda.
Nos ponemos a mirar en expats.cz como hace todo el mundo, y vemos anuncios de todo tipo. Yo, creyendo que controlo el tema, seleciono solo los pisos de menos de 8.000 coronas, pero luego descubriría que para un extranjero, encontrar algo decente por menos de 8.000 c0r0nas, en esta temporada, es algo imposible. Si eres checo lo tienes más fácil que si eres extranjero, y suena triste pero es así. Se aprovechan de la gente que viene porque sabe que muchas veces estás en situaciones donde no puedes elegir. Supongo que es lo mismo que hacen muchos con los inmigrantes en España; ahora sé como se sienten ellos, es una sensación bastante incómoda.
Michael nos dio el número de una amiga suya que es eslovaca pero habla español y trabaja en una agencia inmobiliaria...es decir, pisos buenos pero caros. Aún así la llamamos y quedamos con ella en la plaza del reloj. Cuando la vimos nos quedamos sin aliento porque la tía era preciosa, y no exagero. Ojos azules, pelo negro y cuerpazo. Viniendo de Michael no me extraña, ya hablaré con él cuando le vea en el hotel.
Nos enseñó varios pisos, pero claro, como era de esperar ninguno bajaba de las 9.000 por cabeza. En una de las visitas nos encontramos con un portugués de Évora y un sueco que también estaban buscando pisos. Intercambiamos los número de teléfono por si encontramos algo, pero no tengo muchas esperanzas porque les veo demasiado perdidos a los chavales como para encontrar algo interesante.
De momento, con nuestros salarios no podemos permitirnos pisos por esos precios, así que habrá que volver a la triste realidad y buscar pisos compartidos con otros estudiantes.
Piso 1: veo un anuncio de piso en Ujezd, zona céntrica, 7.000 coronas, libre a partir de Noviembre. La zona para nosotros es buena, porque está a menos de 10 minutos del hotel andando, solo hay que cruzar Most Legii. Por el correo parece judío (Shalomon Lobov), y quedamos con él el lunes a las 16 creo recordar. Llegamos y puntualmente nos encontramos con él. Es israelita, lleva aquí dos años y en el piso, que es de 3 habitaciones, vive otro chaval israelita que lleva aquí 6 años. Álex solo lleva aquí dos días y ya se ha dado cuenta de cómo es la vida en Praga y el carácter de los checos, así que nos preguntamos cómo será la vida en Israel para que prefieran esto...
La localización del piso es ideal, pero a ver cómo es por dentro. La calle es tranquila y antes de entrar todo parece normal. Pero al entrar, el piso parece una mezcla entre el plató de Cuéntame y una obra sin acabar. Habitación grande, cama grande, cocina de hace mil años y un solo servicio bastante pequeño. No me convence, así que nos despedimos educadamente y decimos que tenemos que ver más pisos.
La verdad es que el piso está muy bien situado, pero no me imagino viviendo allí ni a mí ni a Álex. Además, la habitación no tenía ni mesa joder.
Nada, vuelta al piso y a meditar sobre la vida.
Piso 2: vemos otro piso, no recuerdo el precio pero estaba dentro del presupuesto. Cogemos el tram 11 en Muzeum y hasta la parada Strašnické divadlo. No parecía tan lejano en Google Maps, jeje, pero a medida que avanzamos la cosa va pintando cada vez peor: pasamos por Jiřiho z Poděbrad, el nuevo cementerio judío (Želivského), hasta un Crematorio inmenso y otro cementerio...a medida que avanza el tram, los edificios van siendo cada vez más feos y la gente ni siquiera se deja ver por la calle. Y encima, el cielo gris que nos cubre no acompaña nada a mejorar la situación.
Nos bajamos en la parada del tram y la decisión estaba tomada en un 90%. Edificios de la época comunista, pero encima sin pintar ni nada; ni un alma por la calle, como mucho alguna persona mayor con esa cara de enfado y esa mirada de desconfianza fruto de tantos años bajo la opresión de un sistema de gobierno autoritario.
Mando un mensaje la tío y esperamos en la puerta de un supermercado Albert hasta que viene. Parece una ciudad fantasma. Aparece el chico: es checo, el otro chico del piso es turco. La habitación es grande, pero el resto es enano, tanto servicio como cocina. La verdad es que da un poco de pena pensar que hay gente que es capaz de vivir así...despedida estándar (me gusta el piso, pero tenemos que ver mñas, ya si eso te digo algo...).
Saco mi lista de pisos y lo tacho, uno menos.
Piso 3: más tarde hemos quedado con otro chico para ver su piso cerca de Křižíkova. Llegamos algo antes de la hora pero como no tenemos nada que hacer pues decidimos ir de todas formas. Esperamos algo en la puerta porque el chico me dice que está trabajando y por fin llega. Es un chico de raza negra, bastante simpático, que nos dice que pronto se irá a Alemania, y que por eso deja la habitación.
Es un segundo sin ascensor, creo recordar, y no parece mal antes de entrar (como todos). Al entrar, de nuevo decepción. Primero, para entrar a la habitación hay que pasar por la habitación de otra persona (¿?). Vale, a mi me daría igual, pero la persona de esa habitación..."menos mal" que hay un biombo que funciona a modo de pasillo. La habitación es grande pero la cama resulta ser un sofá cama. No hay mesa ni silla, una caja de cartón hace esa función y el suelo es la silla. No necesitamos ver más de la habitación.
Servicio y cocina antiquísimos y de pena, triste pensar que hay gente que vive ahí, pero bueno. Quizás somos demasiado exigentes o quizás la gente por aquí no pasa mucho tiempo en las zonas comunes de la casa, lo cual resulta igualmente triste.
Despedida y lo de siempre, vuelta a casa y a meditar sobre la vida.
En el piso aprovechamos para ver miles de ofertas que luego vamos tachando por estar lejos, precio excesivo, y otros ni contestan o nos dicen que ya está ocupado.
No quiero que la entrada sea muy larga, así que seguiremos en la parte 2...
Imágenes
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario