Hace bastante tiempo que no actualizo, una vez más me demoro en escribir pero es que el desarrollo de los acontecimientos no me ha permitido hacerlo antes. Ya ni recuerdo dónde lo dejé.
El otro día, a mediados de la semana pasada sería, estuvimos aprovechando algunos de los productos extremeños que trajeron mis padres: un queso de torta y un chorizo. Compramos algo de pan y un vino malísimo de cartón, que yo empeoré aún más al mezclarlo con una bebida sabor limón de estas de polvos tipo TANG, en un intento cutre de crear calimocho.
Estuvo bien, el queso me supo a gloria y estuve a punto de comerme hasta la cera.
La semana pasada también tuve que empezar a trabajar en serio en un proyecto para la facultad, sobre el turismo ornitológico. Estaba esperando a asentarme para ponerme en serio con ello, pero no he podido avanzar mucho, y debería darme vidilla la verdad porque la fecha de entrega se me echa encima sin darme cuenta.
Creo que fue el viernes pasado, trabajaba por la noche. Me levanté relativamente pronto y me puse a trabajar en el proyecto este de la facultad; en realidad es para la Cámara de Comercio, pero bueno. El caso es que cuando estaba metido de lleno en el trabajo, escribiendo y buscando información, llegan Thomas, Elena y Toby y me dicen que se van a escalar a un bar, llamado Boulder Bar o algo así. Al principio me niego, porque ya que estaba trabajando a toda vela me fastidia parame y tener que volver a empezar otro día. Además, a las 19 trabajo.
Pero no hace falta que me insistan demasiado para convencerme, así que me cambio y nos vamos. Lo cierto es que en el fondo me apetecía ir. Vamos en tram hasta Namesti Miru, y después de esperar a un amigo del Noruego para que le entregara unas llaves de un piso en el que éste se quedará hasta fin de mes que se mudará aquí definicitvamente, cogemos el metro hasta Muzeum, y allí la línea roja hasta Nadraži Holešovice. Nos bajamos y vamos andando hasta el susodicho bar, el cual encontramos sin mucha dificultad.
Se trata de un bar donde se sirven bebidas, como es de esperar, pero donde hay una zona con un rocódromo para hacer escalada. No es muy alto, pero son vías creadas de diferentes niveles. El suelo está acolchado, y puedes tirarte desde cualquier altura sin miedo a hacerte daño. Alquiler de zapatos de escalada y dos horas y media de acceso, unas 100 coronas. Aunque a la primera media hora yo ya tenía los brazos agarrotados y me dediqué a hacer el tonto por las colchonetas, pero me gustaría volver.
Y otra cosa curiosa que sucedió el otro día. Estaba durmiendo tan tranquilo cuando escucho una explosión, en la calle. Como estaba cansado la verdad es que pasé del tema olímpicamente, así que seguí durmiendo. Pero al poco escucho la puerta, miro el móvil y son las cinco...¿quién narices será a estas horas? Es Toby, que no ha escuchado la explosión, pero dice que le olía a quemado, escuchó unas sirenas (que yo no escuché...) y se despertó. Nos asomamos al balcón y justo debajo hay un camión de bomberos y dos operarios del cuerpo apagando un pequeño fuego en una papelera, que estaba justo debajo de mi ventana. Joder, menos mal, porque había mucho humo y por unos segundos pensé que era un incendio en el edificio, jeje.
Y por último, decirque el clima está empezando a cambiar, por desgracia. Parece ser que es algo normal aquí, pero sopla un viento muy frío que hace que la sensación térmica sea menor de la real, pero que sigue siendo baja. Las temperaturas medias serán de 10 grados, con casi 0 grados por la noche. Durante una semana o así hará fresco, luego volverá a mejorar el tiempo un poco, y finalmente se instalará el invierno...ya veremos cómo es este año. Por lo pronto, yo ya he echado mano del abrigo varias veces.
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