No me sorprende que le llamaran tan pronto, el día siguiente del que les envié el CV ya ví al jefe de recepción echándole un vistazo y preguntándome que dónde estaba el chaval. Los recepcionistas que hay en el hotel dejan bastante que desear, salvando algunas excepciones como una chica que se llama Lenka, que habla español porque su novio es andaluz; un señor de unos 30 años que se llama Tomaš (creo); y una chica italiana (de Nápoles, así que cuidado!) que ha llegado hace poco. Eso sin contar con Carmen, otra chica española que también trabaja en uno de los hoteles, pero el producto nacional es el producto nacional.
Y ahora en serio, no sé si será porque son checos (espero que ningún checo siga el blog) o porque son así de atontados de serie, pero es que menuda tropa. No les veo con ninguna vocación al servicio, y no siguen ninguno de los parámetros básicos que se deben tener en cuenta cuando se trabaja de cara al público. Especialmente una chica que se llama Jolana o algo así (no sé exactamente cómo se escribe), pero es que es el "anticristo" de los recepcionistas. Y no exageró, pronto Álex lo corroborará...se enfada con los clientes y les grita, a veces no coge el teléfono porque no le apetece, y su frase favorita (hablando con los clientes!!) es "that's not my problem".
En fin, que poco a poco trataremos de meter personal verdaderamente cualificado en el hotel; o por lo menos que sean españoles...para que luego digan que somos "gandules" en España, se me están cayendo muchos tópicos de los españoles aquí.
Hace unos días llegó un nuevo compañero al piso, un chico noruego llamado Tomas (me imagino de nuevo que se escribe así; y no tiene nada que ver con el recepcionista de igual nombre, jeje), que estaba en la habitación de Elena antes de que ésta llegara; está esperando a que ella se vaya a finales de este mes para ocupar la habiatción, porque habló antes de irse con uno de los caseros del piso. Así que se queda a dormir en el sofá cama de la cocina el pobre desgraciado, pero no parece importarle aunque Dania se levanta temprano y le joderá por las mañanas...pero es lo que hay.
De todos modos, quizás cuando venga Álex nos mudemos de piso, Toby acaba de venir y hemos estado hablando de ello. No queremos movernos, yo estoy contento con la localización y el precio, pero Toby y Dania están disconformes con la poca profesionalidad de los dueños, que hasta hace poco les estaban cobrando más que a Elena y a mí, y eso que llevan mucho tiempo. Piensan que les han estado tomando el pelo, y quieren negociar el precio para que paguemos todos lo mismo. Lógicamente se trata de acuerdos verbales, y ahí está el problema. Si no llegamos a un acuerdo, o mejor dicho, si ellos no llegan a un acuerdo para pagar lo mismo que yo, buscaremos otro sitio, así que ya veremos qué pasa.
Antes de ayer creo que fue, estaba yo en la habitación cuando Elena irrumpió preguntándome que si quería ir con ella a una residencia de estudiantes de las afueras de Praga, porque una ex compañera suya de Vietnam quería que se reencontraran de nuevo para verse y esas cosas, y que iban a preparar comida vietnamita: cena gratis, conocer gente y ver otras zonas de Praga...la respuesta está clara, jeje.
Así que me duché, me cambié y nos fuimos. Cogimos un bus que nos llevó hasta el quinto pino, luego el metro (línea roja) hasta Chodov y de nuevo otro bus hasta el séptimo u octavo pino de Praga...no era una zona muy turística, pero hay que ver todo joder. Al menos descubrí que en Chodov hay un centro comercial grande, así que habrá que volver algún día.
Llegamos al dorm (residencia de estudiantes) y me flipo con el tamaño que tiene. Son al menos 5 bloques de 11 plantas cada uno, y no sé cuantas habitaciones habrá en cada planta. No obstante, existe otro dorm que es el mayor de Europa, en Strahoff, que acoge a unos 5.000 estudiantes!!! Eso sí que tiene que ser vida, aunque me comenta Elena que es como vivir en un armario, las habotaciones son verdaderamente pequeñas; por contra, la cerveza es muy barata allí, jeje.
Llegamos al bloque donde vive su amiga y en la entrada una "simpática" empleada nos pide el DNI o docuemento identificativo para poder entrar; yo llevo el DNI, así que se lo dejo después de batallar un poco con ella. Subimos a la tercera planta y vamos a la habitación de la chica, donde nos esperan otras dos amigas suyas y otros dos chicos. Hablan inglés y checo, pero ninguno de los dos muy bien; todos son vietnamitas.
En una de las habitaciones nos tienen preparada la comida, en el suelo, con sus respectivos palillos, y pienso que esto va a ser divertido...no sé por qué pero me imagino como Paco Martínez Soria en una película de la época, enfrentándome a unas constumbres totalmente distintas a las mías en el aspecto gastronómico. ¡Con lo bien que se come en una mesita con sus sillas y sus cubiertos!

La comida no está mal, es como la china pero menos especiada, aunque algunas de las cosas no me entran en la cabeza, como unos trozos de pollo poco hecho y con hueso donde no se puede aprovechar casi nada, pero me aguanto...y lo de los palillos, no me cuesta mucho controlarlos, pero donde estén los cubiertos de toda la vida. Y entonces pienso en cómo harán para comerse la sopa, a ver listillos, porque con palillos...a menos que se conviertan luego en pajitas jeje. Y para colmo nos ameniza la velada una música vietnamita de fondo, bastante extraña; pero está bien, es una experiencia.
Alrededor de las once le digo a Elena que deberíamos volver, al día siguiente trabajo por la mañana y una hora de camino de vuelta, así que ya está bien. Que no se me olvide coger el DNI.
Vuelta a casa, y nada más salir Elena se empieza a reir y me dice que durante la cena, en una ocasión que yo no recuerdo (no estaba bebida, que conste), una de las chicas dijo que yo le gustaba a su amiga, que estaba allí presente; yo no escuché esta parte y solo escuché que uno de los chicos me decía, "congratulations", pero como en ese momento yo estaba haciendo un uso magistral de los palillos, pensé que era por eso, así que le dije gracias (en inglés) y me puse a hablar de los palillos y cosas así...menos mal que no me dí cuenta en su momento porque menuda vergüenza. Me imagino a la pobre chica, diciéndome que le gusto y yo hablando de palillos chinos...pero es que era difícil entenderles, hablaban un inglés muy raro, y el vietnamita y el checo como que no, de momento.
En fin, ya era raro que no me pasar algo, pero así tengo alguna estupidez que contar. No tenía pensado escribir, pero Álex me ha dicho que hay cierto número de personas que lo siguen, incluso una miga suya del pueblo que se llama Elena (¡saludos!) y que no conozco pero que me cae bien de antemano, jeje. Y que ciertas personas de clase van a venir a vernos (Elena García, a ver si es verdad).
Y fin de la historia, Toby ha llegado y el noruego está cocinando unos espaguetis para usar una carne que se le va a estropear, una motivación frecuente para los estudiantes a la hora de decidirse a usar ciertos ingredientes. Mañana compraremos pan y comeremos un queso de torta que trajeron mis padres y un chorizo extremeño, que eso sí que es comida joder.
¡Hasta otra!
1 comentario:
jaja chemical que estas hecho un rompecorazones de inocentes vietnamitas!! pues si que lo sigue gente, asi que a seguir actualizando eh!! un abrazo tio, Jacobo
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