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miércoles, 17 de septiembre de 2008

Búsqueda de piso (parte 2)

Además de buscar piso pusimos un anuncio y una chica llamada Rachel nos contestó. Hablaba muy bien inglés, así que me imaginé que era inglesa o similar. Quedamos con ella en Vaclavske Namesti, y me da la sensación de que está bastante perdida porque me dice que no sabe donde está eso. "Wencesla's Square?", le digo. Eso ya si le suena, me dice: "¡pero si es lo mismo!", pienso. Solo que lo primero es en checo y lo segundo en inglés...en fin.

Llegamos allí donde habíamos quedado y a pesar de las ilusiones que nos estábamos creando la chica es poca atractiva (somos demasiado superficiales), pero es muy simpática. Es inglesa, tiene nuestra edad y está dando clases de inglés aquí en Praga, desde hace un mes.

Me da su correo por si veo algo interesante y nos despedimos. Creo que tanto ella como nosotros teníamos esperanzas de que alguno de los dos ya tendría algo, pero bueno, la decepción fue recíproca.

Seguimos la odisea de los pisos, quedan otros 3.

Piso 1: este creo que fue el lunes por la noche cuando lo vimos, era en Budejovicka. Está lejos, pero Elena nos dijo que era buena zona, y al llegar allí parecía eso. Aviso al tío de que estamos allí y a los 5 minutos recibo una llamada de él. Es un chico de raza negra también, vestido con un traje de chaqueta totalmente blanco y unos zapatos que terminan en punta. Parece una especie de Gigoló de discoteca, según Álex. Vamos andando hasta el piso, y nos vamos alejando de la zona que parecía buena. Pasamos por un área residencial, lo dejamos de lado y por un estrecho sendero que discurre entre árboles llegamos a otra parte de la zona residencial, las últimas casas antes de encontrarte con el campo...El apartamento no está mal, pero la localización. Son 3 habitaciones, dos de ellas se quedan libres, pero la decisión está tomada.

Demasiado lejos, muy apartado. Nos despedimos del Gigoló y nos vamos al metro de nuevo para volver a casa.

Piso 2: Hradčanska, donde la Embajada española, pero el área es muy grande como para saber si la zona es buena o no, porque visto lo visto seguro que está lejos de todo como siempre. Como somos muy chulos no llevamos mapa ni nada, así que no tenemos ni idea de por dónde empezar. Veo una pareja de policías y me decido a preguntarles con mi precario checo, jeje, así lo pongo en práctica. "Prosím tě, kde ie Vaclavkova čtyři" (Por favor, dónde está Vaclavkova 4...es que me hacía ilusión escribirlo).

Hemos hecho el tonto porque ya estábamos en ella, pero bueno. Llamo al tío y nos indica que sigamos recto por esa calle hasta que damos con el número. Subimos al piso, y como siempre todo pinta bien hasta que entras. Nos abre un chico inglés con un pijama de la serie Padre de familia. La "cama" son dos placas de espuma de esa de la que están rellenos los cojines, aunque la habitación es grande. Los muebles podrían ser de hace dos siglos tranquilamente, y la cocina parece de hace 500 años. Y para que la estampa sea aún más bonita la basura está al 200% de su capacidad, sin contar con otra bolsa que hay detrás esperando que alguien tenga una inspiración y la baje al contenedor. Nos dice que miremos lo que queramos de la habitación, servicio, cocina, etc, pero la decisión ya está tomada.

Lo de siempre: tenemos que ver más, me parece interesante pero ya si eso te digo algo chaval.

Piso 3: y esta es la aventura buena, jeje. Quedamos a las 16:30 con un tío en una parada que tras mirar en varios sitios, no aparece en ningún lado. Me dice que cojamos el tram 5, 9 o 26. Cojemos el 9 en Narodni Třida y al llegar a Ujezd le digo a Álex que nos bajemos porque me doy cuenta de que allí gira a la izquierda en lugar de ir hacia Hellichova, así que me empiezo a mosquear...miramos de nuevo el cartel de las paradas y efectivamente, la parada que nos dice el tío no está.

Me manda otro mensaje después de que yo le escriba y me dice que si, que cojamos ese tram y la octava o novena parada, así que en un acto de fé le hacemos caso y nos montamos en el 9. Lo bueno es que al subir vemos a dos chicas que según Álex es lo mejor que ha visto hasta ahora en la ciudad, y lo cierto es que le doy la razón. Quizás por el cansancio o quizás porque efectivamente esas dos bellezas rubias son patrimonio protegido de la ciudad, pero por lo menos vamos contentos en el tram.

Parada tras parad, con el tiempo justo porque el ticket de Álex caduca en breve, nos miramos con cara rara al comprobar que nuestra parada no llega. "Venga, una más tío, a ver cuál es...", le digo, pero yo mismo por dentro no tengo ninguna esperanza de dar con lo que nos dijo el chico del piso.

Cuando ya se agota el tiempo del billete nos bajamos, además de que cada vez se veía menos civilizado el entorno por el que iba el tram...y nos preguntamos seriamente si llega hasta Austria o qué pasa con esa línea. Como las prisas apremiaban, nos damos cuenta de que estamos en una gasolinera en medio de nada...se ven casa a lo lejos y la ciudad ni se ve porque lo árboles la tapan; esto es de película, así que llamo al tío y le digo que estamos en una gasolinera en medio de nada joder. Nos dice que quizás nos hemos equivocado. "Sí, pero sin el quizás, no te j...". Le digo que nos daremos la vuelta, iremos hasta Anděl y allí iremos en metro hasta Florenc, desde donde dice que nos indicará cómo llegar. Parece de cachondeo.

Necesitamos monedas sueltas para el ticket de Álex porque las máquinas esas de los años '50 no cogen billetes, así que entramos en la gasolinera y compramos unas patatas y unas galletas. Y allí estamos, comiendo patatas en una gasolinera a no se cuántos kilómetros del centro de Praga, en medio de nada, con coches pasando a toda velocidad y ningún sitio a la vista donde comprar el ticket...

Nos ponemos a andar mientras pensamos en la situación, y lo único que podemos hacer es reirnos. Estamos buscando un piso que no nos gustará, por cualpa del cual estamos perdiendo toda la tarde, y por las indicaciones erróneas de un tonto hemos acabado en las afueras de la ciudad, comiendo patatas y galletas en una zona que es una mezcla entre Aldea Moret y Las Capellanías de Cáceres. Poco a poco van surgiendo edificios, en estado lamentable; se nota que son las afueras. Por fin vemos una máquina de tickets, pero como somos tan afortunados, no funciona...otro agradable paseo por esos acojedores barrios de las afueras donde parece que no vive nadie y esos edificios que bien podrían estar abandonados hasta que llegamos a una estación de tram donde por fin compramos el ticket.

No nos dimos cuenta, pero las compras fueron 46 coronas, así que le devolvieron un billete de 50 y monedas sueltas...perfecto, ¡no podemos sacar el billete! Menos mal que miro en el bolsillo y tengo una mondea de 20 coronas, así que venga, billete, tram y llegamos a Anděl. Cuando estamos bajando las escaleras para el metro, me llega un mensaje del chico este: la habitación ya está cogida, ha venido alguien a verla y se la queda, que tengamos buena suerte... Supongo que todos os imaginareis lo que Álex y yo pensamos en ese momento y cómo nos acordamos de la familia de ese chaval...

Y nada más, toda la tarde perdida para nada, pero al menos hemos visto una zona de Praga que no conocía, aunque no me quita el sueño el no conocer más de por allí. Llegamos al piso, de nuevo meditando y hablando de la vida...estamos derrotados, al menos yo, con un sueño que me caigo y unas ojeras como si llevara una semana de fiesta. Y mañana trabajo por la mañana, así que me entran ganas de acostarme aunque sean las 6 de la tarde.

Pero bueno, ahora son las 9 y poco, estamos haciendo unos macarrones y cenaremos aquí en el piso. Y en cuanto cene: zZzZzZz...

Hemos quedado mañana para ir a ver otro piso, como nos falle éste nos hemos quedado sin recursos. Pinta bien porque la chica que ha puesto el anuncio, por una casualidad de la vida es la novia de Thomas, el chaval que ocupará la habitación de la rusa cuando se vaya. El anuncio decía: chica sueca, 26 años y que se llamaba Louise. Al escuchar su voz me sonó familiar, y efectivamente era ella.

Así que mañana veremos qué pasa, hasta la próxima.

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