Ayer día 14 se marchaba Pablo de nuevo para España; como tengo el día libre aprovecho para acompañarlo al aeropuerto. El día anterior me llamó por la noche y quedamos sobre las once menos cuarto en la parada de tram que está cerca de su residencia (no la escribo porque ni me acuerdo del nombre, pero creo que solo tenía una vocal.
Me levanto, cojo el tram hasta Karlovo Namesti y ahi cojo otro tram hasta la parada esa. Más de media hora de viaje y llego a un lugar alejado del centro, con edificios más nuevos y muchos chalets, barrios residenciales de las afueras de las ciudades.
Le acompaño hasta la residencia, y allí en su habitación está su compañero el egipcio, rezando tirado en el suelo. Por respeto esperamos a que acabe y luego entramos. Tiene una especie de alfombra para rezar, que me imagino que tendrá algún nombre particular que ignoro, y para mis adentros pienso que podrían fabricarlas con una pequeña brújula incorporada para saber dónde está La Meca...no es broma, jeje, sería práctico.
El chico este vive en El Cairo y nos da su correo electrónico por si alguna vez vamos allí para que le avisemos; suena a coña, pero a mí me encantaría ir alguna vez a Egipto a ver las pirámides, y si voy seguro que le digo algo; siempre es mejor conocer a alguien en el lugar donde vas, y más en un lugar como ese.
Se marcha al día siguiente y está comprando cosas para su familia; me comenta que tiene 8 tíos, y ni le pregunto por los primos que tendrá...Se ve que es gente de dinero, por los regalos que compra y por la ropa que se ha comprado el chaval. Mientras vamos hacia la parada del autobús que nos llevará hasta el aeropuerto Pablo y yo comentamos algo respecto a esta convivencia que él ha tenido con gente de tantos países distintos.
En los países europeos, prácticamente cualquier familia de clase media puede permitirse hacer esos viajes, mientras que en países subdesarrollados existe un contraste mucho mayor entre clases, con mucha gente de escasos recursos y ciertos grupos con un gran poder adquisitivo. No somos ningunas lumbreras del estudio socioeconómico del planeta, pero siempre sienta bien llegar a conclusiones tan interesantes como esas; son cosas que se explican en la teoría y que se conocen de palabra, pero llama la atención comprobarlo en persona.
Llegamos al aeropuerto y es un lujo comparado con Barajas; es pequeño y es fácil encontrar todo, además de que las esperas no son largas. Cuando ya ha facturado el equipaje nos despedimos y me voy, con la promesa de seguir en contacto, avisar de si vuelve a Praga, que le avise si voy a Salamanca, etc...lo típico.
Había quedado con Elena en ir a mirar tiendas, porque quiero comprarme un abrigo para el invierno y ella insiste en que antes de recurrir al mercado chino, miremos en otros sitios; dudo mucho que alguien pueda competir con un abrigo de marca buena por 60€, pero bueno.
Quedamos a las 3 en el centro comercial de la parada de Flora, y estamos casi dos horas dando vueltas por las tiendas. No veo nada que me convenza, no por calidad, sino por precio. Sigue siendo más barato que en España, los abrigos de Gore-Tex y esas cosas, pero mi economía es más proclive a hacer que me decante por el mercado chino. Al menos descubro la gran variedad de tiendas de ropa que hay en ese centro comercial, por si necesito renovar el armario.
Volvemos al piso, y después de un pequeño descanso decido acercarme al mercado chino a por el abrigo que vi el día anterior; el problema va a ser encontrar el puesto, porque hay un montón y todos son iguales. Pero cuando llego ya están cerrando; son alrededor de las 19 y está oscureciendo, con un cielo que amenaza con llover en breve, así que decepcionado por no poder saciar mi apetito consumista, cojo el tram de nuevo y vuelta a casa.
Este mercado está en la parada del tram de Prazski Trnice (creo que se escribe así, pero ya es que me da igual). Hay de todo, a precios mucho más bajos que en el centro, lógicamente. Relojes y colonias, armas de aire comprimido y ropa interior, camisetas de "marca" y sprays de pimienta, zapatillas y recuerdos de Praga...cuando digo todo, quiero decir TODO. Probablemente haya cosas falsificadas, pero no se, al fin y al cabo todo está fabricado en países subdesarrollados por mano de obra en condiciones de semi esclavitud.
También hay una armería donde hace años le compré a mi hermano una chaqueta del ejército alemán, pero cuando entré me desilusioné porque yo la recordaba más grande.
La semana que viene intentaré ir por la mañana para asegurarme de que está abierto, y espero tener suerte para encontrar el puesto que estoy buscando.
Imágenes
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
1 comentario:
Ahí ahí, actualizando. Sigues dándome envidia, disfruta. (soy ignacio, no me acuerdo de la contraseña xD)
Publicar un comentario