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lunes, 25 de agosto de 2008

Descanso, accidente (sin víctimas xD) y más

El jueves 21 tuve libre y me quedé todo el día en el piso viendo series en cinetube.es; suena aburrido, pero es que necesitaba eso de quedarme un día entero ganduleando en casa sin hacer nada, de vez en cuando apetece. El día estaba fresquito, y eso me animó aún más a llevar a cabo mis pasivos planes caseros.

Por la tarde, estaba sentado enfrente de la pantalla del ordenador, cuando de repente se escuchó un fuerte golpe en la calle; tenía la ventana entreabierta para que entrara algo de aire de la calle, y por eso pude oirlo claramente. En principio no le di importancia, pero no se por qué algo me dijo que debía levantarme y asomarme al balcón. Bueno venga, no es mucho esfuerzo...me asomé y ví que un quad había impactado con un coche.

El conductor del vehículo estaba fuera del mismo, por suerte estaba bien aunque el quad había impactado justo en la puerta del conductor; por su parte, el motorista estaba tirado en el suelo, pero se movía de forma lenta y pesada. Posiblemente tendría uno de los brazos rotos porque no lo movía. Varios viandantes se acercaron a ayudar, y por suerte de nuevo había una chica que debía de tener algo de idea (sería enfermera o médico) porque daba la impresión de que sabía lo que hacía. Eso sí, me di cuenta de un gran fallo, aunque tampoco es para ponerse en plan críticos. Lo primero que hicieron fue quitarle el casco al motorista, cosa que en la autoescuela te dicen que nunca hagas...pero da igual, bien está lo que bien acaba supongo.

En unos 6 minutos apareció una ambulancia, la verdad es que no está mal; no sé si será porque hay algún hospital cerca o porque son efectivos. Y otros 5 minutos más y apareció un coche de la empresa de transportes de Praga, la que lleva todo lo del los transportes públicos, con dos agentes que dibujaron la escena del accidente, preguntaron a la gente que había visto el accidente y pintaron la posición de los vehículos en el suelo con un spray de color naranja que todavía se puede ver.

El viernes de nuevo tuve día libre, y no hice nada interesante aparte de ir a comprar unas cosas y por la noche ir con Toby a tomar algunas cervezas al bar 24 horas que hay al lado de casa. Conversamos en español sobre los temas que solemos tratar Toby y yo: la guerra, la sociedad actual, el petróleo, etc. Seguramente serán temas aburridos para algunos, pero de vez en cuando está bien tener conversaciones que vayan más allá de los típicos temas de los que hablas con gente con quien no sabes de qué hablar. Antes de medianoche nos volvimos, yo el sábado tenía que trabajar a las 9, así que no quería acostarme tarde. Algo contentos gracias a las cervezas, no me importó que estuviera lloviendo bastante cuando salimos del bar, y como dos niños pequeños que les da igual todo, volvimos a casa bajo la fuerte lluvía que no cesaba ni un instante andando despacio, sin prisas; como era de esperar, llegamos al piso bastante mojados, pero da igual, es solo agua.

Me levanté algo cansado, pero bien. Me hubiera gustado dormir más, pero eso es algo que siempre pasa a todo el mundo. No conozco a nadie que se levante contento y pensando: "qué bien, ya es de día, estaba cansado de dormir..."

El domingo en el hotel estuve hablando con la jefa de administración del hotel, que es venezolana, pero lleva muchos años viviendo en Praga (8 años). Es muy graciosa porque habla checo con acento sudamericano: digno de escuchar. Le pregunté por qué se había venido aquí, con una cierta idea de cuál sería la respuesta, y me dijo que se fue de su país cuando ganó las elecciones Hugo Chávez. Inevitablemente me habló del comunismo, al igual que la vez pasada hablando con uno de los cubanos, diciendo cosas poco favorables a esta forma de gobierno. El comunismo está bien en la teoría, pero no funciona en la práctica. Es una pena, el planteamiento es perfecto, pero la realidad demuestra que es algo que no funciona.

En el hotel, Mikel me ha estado enseñando unas fotos de lugares de la República Checa donde ha estado con su novia, y realmente merece la pena quedarse un tiempo para poder visitar esos lugares. Pensaba que los Alpes es lo más bonito que hay, al menos que yo haya visto, pero eso lo pensaba antes de ver estas fotos. Así que me he hecho una lista de ciudades y lugares que visitar antes de irme de aquí, espero poder cumplir ese sueño. Solo se necesita un poco de dinero y tiempo libre. Habrá que comprarse un coche de esos de un solo uso y utilizarlo aunque sea unos meses para hacer turismo.

Y ya queda menos para que venga Pablo, estoy esperando con impaciencia que llegue. Una semana después vendrán mis padres y espero que podamos visitar Polonia, porque mi padre tambén quiere ir.

jueves, 21 de agosto de 2008

Actualización después de un tiempo

Cada vez son más largos los intervalos de actualización, y más cutres los títulos de las entradas, pero no sé si es porque ya no me pasan cosas emocionantes o porque ya no me impresionan tanto; lo cierto es que aquí es imposible aburrirse, siempre pasa algo.

Anoche estuve cenando con Michael y su compañero de piso, un chaval danés que trabaja en la embajada. Lleva aquí unos meses, y para no variar tampoco habla checo; me sorprende la cantidad de gente extranjera que vive aquí sin conocer el idioma, y sin preocuparse por ello.

Hablamos de todo un poco: idiomas, la dificultad del checo, chicas, viajes...Michael nos comenta que ha viajado por casi toda sudamérica con su padre. Al parecer su padre está ahora mismo viajando por México; no sé a qué se dedicará, pero debe tener dinero. Lo gracioso, nos comenta, es que solo habla checo y algo de inglés, así que ignoramos cómo hace para entenderse con la gente. Michael por su parte, quiere aprender español bien porque tiene intención de irse a vivir a Barcelona; la verdad es que habla relativamente bien, así que no creo que le sea difícil dominarlo en poco tiempo. Nos dice que ha estado viviendo también unos meses en Israel, hablando del tema de los idiomas y eso...la gente aquí es que no para de viajar por lo visto, no puedo evitar sentir un poco de envidia y pensar para mis adentros en imitarles en cuanto pueda.

Vamos a una pizzeria que hay la lado del piso, "La Torreta" se llama: pizza mediana y una cerveza, 180 coronas; no está mal, en España habría sido más seguro, y he quedado lleno y más que satisfecho con la calidad de la pizza.

Ayer por la mañana, como tenía libre, me dediqué a limpiar un poco la habitación, poner la lavadora y comprar algunas cosas esenciales para subsitir que necesitaba. Después de comer viendo "La familia mata" (gracias a cinetube.es!!), me fui a la estación de Hlavni Nadrazi para ver si podía informarme del precio de los billetes Praga-Cracovia, para ir la semana que viene con mi hermano Pablo. Tram hasta I.P. Pavlova, metro hasta Hlavni Nadrazi, es sencillo llegar.

Me desilusiono al ver los ejércitos de turistas haciendo cola en dos pequeñas ventanillas de información, y como no me apetece esperar, decido irme y volver otro día. Voy andando para dar un paseo aprovechando el bien tiempo, y voy hacia Vaclavske Namesti. Como siempre, lleno de turistas que deambulan de un lado a otro de la acera sin mirar al suelo, con el consiguiente riesgo para la gente que les rodea. Decido acercarme a Luxor, una libreria de la que me habían hablado muy bien; está en la propia Vaclavske Namesti, dentro de una especie de galería comercial: son 3 pisos de libros de todo tipo, y no solo en checo, los veo también en inglés. Pero no me entretengo mucho porque voy a lo que voy: estoy buscando un diccionario de checo-español, porque no encuentro la guía de conversación que me compré en España, si bien luego la encontré en el piso, pero siempre está bien tener un diccionario.

No es barato, pero no hay otra cosa, así que lo compro sin pensar. Después voy hacia una tienda de ropa deportiva que vi el otro día, y decido aprovechar las rebajas comprando una camiseta y una sudadera, que ya toca renovar algunas cosas del armario. Me llamó la atención la marca porque ponía que estaba fabricado en la República Checa, y es raro encontrar hoy día algo que no esté hecho en un país oriental. Y los precios no eran caros tampoco: camiseta, 16€; sudadera, 30€.

Y hablando de compras, el sábado estuve en el mercado chino para comprar por fin el abrigo que había visto. Llegué, fui al puesto donde localicé lo que quería y allí estaba la señora o señorita china, que se acordaba de mí, y se puso bastante contenta de ver que no le mentí al decirle que volvería. No me costó encontrarlo porque estaba en la última fila de puestos; de lo contrario, creo que habría sido imposible volver a dar con él.

El día anterior estuve con Dania y un amigo suyo italiano pero que vivía en Polonia en un bar llamado Scar Face, donde dos chavales (uno americano y otro italiano) tocaban la guitarra y cantaban versiones de otros grupos: Nirvana, The Clash, James Blunt...el bar era pequeño y estaba a tope, pero la cerveza era barata y la música estaba bien.

Y por último, el otro día en el hotel aproveché para vender Extremadura a una pareja adulta de hindúes, que al descubrir que era español me preguntaron qué podían visitar de mi país. Me dijeron que querían turismo cultural, así que perfecto: les hablé de las maravillas culturales de Extremadura, así como también Toledo y Salamanca. Espero haberles convencido y que vayan el año que viene, tal y como tenían planeado; incluso me pidieron el correo electrónico por si acaso yo estuviera por Extremadura, quién sabe.

Y nada más, no es que sea nada espectacular lo que me ha pasado hasta ahora, hoy también tengo libre y quizás quede con Petr esta tarde-noche. Por la tarde iré con Toby a una tienda de deportes porque se quiere comprar una máquina de hacer ejercicios que le vienen bien para la espalda, parece ser que hace tiempo se la rompió (cuando estaba en España); nos contó la historia: resulta que su novia y él se encontraron unos gatitos abandonados, y un día subiendo escaleras cargado con cosas, por evitar pisar a uno de ellos tropezó, cayó y espalda rota...no sé exactamente a qué altura ni con qué gravedad, pero sigue siendo algo poco agradable.

jueves, 14 de agosto de 2008

Despedida de Pablo y mercado chino

Ayer día 14 se marchaba Pablo de nuevo para España; como tengo el día libre aprovecho para acompañarlo al aeropuerto. El día anterior me llamó por la noche y quedamos sobre las once menos cuarto en la parada de tram que está cerca de su residencia (no la escribo porque ni me acuerdo del nombre, pero creo que solo tenía una vocal.

Me levanto, cojo el tram hasta Karlovo Namesti y ahi cojo otro tram hasta la parada esa. Más de media hora de viaje y llego a un lugar alejado del centro, con edificios más nuevos y muchos chalets, barrios residenciales de las afueras de las ciudades.

Le acompaño hasta la residencia, y allí en su habitación está su compañero el egipcio, rezando tirado en el suelo. Por respeto esperamos a que acabe y luego entramos. Tiene una especie de alfombra para rezar, que me imagino que tendrá algún nombre particular que ignoro, y para mis adentros pienso que podrían fabricarlas con una pequeña brújula incorporada para saber dónde está La Meca...no es broma, jeje, sería práctico.

El chico este vive en El Cairo y nos da su correo electrónico por si alguna vez vamos allí para que le avisemos; suena a coña, pero a mí me encantaría ir alguna vez a Egipto a ver las pirámides, y si voy seguro que le digo algo; siempre es mejor conocer a alguien en el lugar donde vas, y más en un lugar como ese.

Se marcha al día siguiente y está comprando cosas para su familia; me comenta que tiene 8 tíos, y ni le pregunto por los primos que tendrá...Se ve que es gente de dinero, por los regalos que compra y por la ropa que se ha comprado el chaval. Mientras vamos hacia la parada del autobús que nos llevará hasta el aeropuerto Pablo y yo comentamos algo respecto a esta convivencia que él ha tenido con gente de tantos países distintos.

En los países europeos, prácticamente cualquier familia de clase media puede permitirse hacer esos viajes, mientras que en países subdesarrollados existe un contraste mucho mayor entre clases, con mucha gente de escasos recursos y ciertos grupos con un gran poder adquisitivo. No somos ningunas lumbreras del estudio socioeconómico del planeta, pero siempre sienta bien llegar a conclusiones tan interesantes como esas; son cosas que se explican en la teoría y que se conocen de palabra, pero llama la atención comprobarlo en persona.

Llegamos al aeropuerto y es un lujo comparado con Barajas; es pequeño y es fácil encontrar todo, además de que las esperas no son largas. Cuando ya ha facturado el equipaje nos despedimos y me voy, con la promesa de seguir en contacto, avisar de si vuelve a Praga, que le avise si voy a Salamanca, etc...lo típico.

Había quedado con Elena en ir a mirar tiendas, porque quiero comprarme un abrigo para el invierno y ella insiste en que antes de recurrir al mercado chino, miremos en otros sitios; dudo mucho que alguien pueda competir con un abrigo de marca buena por 60€, pero bueno.

Quedamos a las 3 en el centro comercial de la parada de Flora, y estamos casi dos horas dando vueltas por las tiendas. No veo nada que me convenza, no por calidad, sino por precio. Sigue siendo más barato que en España, los abrigos de Gore-Tex y esas cosas, pero mi economía es más proclive a hacer que me decante por el mercado chino. Al menos descubro la gran variedad de tiendas de ropa que hay en ese centro comercial, por si necesito renovar el armario.

Volvemos al piso, y después de un pequeño descanso decido acercarme al mercado chino a por el abrigo que vi el día anterior; el problema va a ser encontrar el puesto, porque hay un montón y todos son iguales. Pero cuando llego ya están cerrando; son alrededor de las 19 y está oscureciendo, con un cielo que amenaza con llover en breve, así que decepcionado por no poder saciar mi apetito consumista, cojo el tram de nuevo y vuelta a casa.

Este mercado está en la parada del tram de Prazski Trnice (creo que se escribe así, pero ya es que me da igual). Hay de todo, a precios mucho más bajos que en el centro, lógicamente. Relojes y colonias, armas de aire comprimido y ropa interior, camisetas de "marca" y sprays de pimienta, zapatillas y recuerdos de Praga...cuando digo todo, quiero decir TODO. Probablemente haya cosas falsificadas, pero no se, al fin y al cabo todo está fabricado en países subdesarrollados por mano de obra en condiciones de semi esclavitud.

También hay una armería donde hace años le compré a mi hermano una chaqueta del ejército alemán, pero cuando entré me desilusioné porque yo la recordaba más grande.

La semana que viene intentaré ir por la mañana para asegurarme de que está abierto, y espero tener suerte para encontrar el puesto que estoy buscando.

sábado, 9 de agosto de 2008

Otra cena internacional

Durante el viernes, de nuevo visitando la ciudad, hasta las narices de andar por ahí para variar. A media tarde, cuando estamos en Vysehrad, me llama Pablo, que está con unos de su residencia y que van a ir por ahí a cenar.

Teníamos pensado ir a Fraktal, donde Ángel me dijo (y Elena me corroboró), que sirven las mejores hamburguesas de Praga. Quedamos con Pablo y algunos nuevos de la resi (a ver cómo son) en Narodni Trida. Llegamos con algunos minutos de retraso y ya están allí; me dijo que serían dos chicas solamente, pero con ellos está también un chico. Se presentan: el chico se llama Engin (o algo así, no sé cómo se escribirá) y es de Chipre; una de las chicas se llama Dragana (supongo también que se escribe así) y es de Rumanía; y la otra se llama Irina, es de Croacia.

Al igual que Pablo, todos están estudiando medicina en sus respectivos países, y vienen a pasar un mes aquí de prácticas, alternadas con turismo y ocio, jeje.

Desechada la opción de ir a Fraktal, nos debatimos entre pizzeria, Subway, KFC, McDonald's...pero recuerdo el restaurante donde comí el otro día, "U Knihovna", barato y con comida checa. Nos ponemos en marcha y paseamos desde Narodni Trida hasta cerca de la estación de Starometska, que es donde está dicho local. Pasamos por las calles, que a pesar de la hora y de que ya es de noche, están abarrotadas de turistas que deambulan sin ninguna dirección concreta. Algunas tiendas continúan abiertas, y los comerciales/relaciones públicas de los bares están en plena actividad con sus folletos y su mejor sonrisa tratando de convencer a cualquiera que se les acerca de que su bar es el mejor.

Llegamos y por suerte hay sitio, porque el local es pequeño. Pedimos la carta y no me acordaba de que los platos están también en inglés. Los precios son muy buenos y la comida también: por menos de 150 coronas (unos 6€) tienes un buen plato y una bebida. Sin duda recomendable si no quieres gastar mucho y te apetece probar algo de comida checa.

Al terminar la comida los de la resi se van directos allí, porque tienen planeado estar de tranqui, jugar al billar, etc. Nosotros nos vamos hasta la esatción de metro de Andel (en metro, lógicamente) para intentar localizar un bar que se llama "Hells Bells", al parecer donde ponen música metalera y esas cosas que le gustan a mi hermana y su novio. Nos bajamos del metro, salimos a la superficie y después de varios intentos nos rendimos; no recuerdo bien el nombre de la calle y no somos capaces de encontrarlo. Hay mucha gente, pero con tal de no preguntar prefiero darme por vencido.

Decidimos tomar algo en alguno de los bares que están cerca del piso, puesto que son cerca de las 23:00, y si no quedamos por el centro, sin que nos demos cuenta se pasará de medianoche y tendremos que esperar a los tranvías nocturnos; no es que sea ningún calvario, pasan cada 15 minutos o media hora como mucho, pero es más cómoda la otra opción.

Llegamos al piso y me entran ganas de quedarme en casa; hemos subido para dejar algunas cosas que habíamos comprado, pero se está tan bien en la cocina sentado en el suelo con unos cojines...empezamos a dudar de si bajar o no al bar, y de repente aparece Toby, que había estado por ahí en algún bar. No hace falta preguntarle para saber su respuesta: sí, se viene con nosotros de nuevo al bar. Nos vamos a uno que hay al lado, abierto 24 horas, con cervezas a 23 coronas el medio litro...tentador.

Dos cervezas y para casa; yo tengo sueño, y al día siguiente nos queda más turismo por hacer. Además, por la tarde trabajo, así que no es plan de desfasarse esa noche.

Fiestecilla

El primer día de visitas con mi hermana y su novio trato de aprovecharlo al máximo, quizás a un ritmo excesivo para ellos. Nos levantamos temprano, sobre las 8 y vemos todo el centro: Wenceslas' Square, Henry's Tower, Powder's Tower, Plaza, etc. Como era de esperar, todo plagado de gente, pero dadas las fechas que son y el tiempo que hace, no podía ser de otra manera.

Cerca de Henry's Tower hay una pequeña iglesia que no había visto; me acerco y entro al vestíbulo que está en penumbra a pesar del sol que hace fuera, y me sorprende ver a un yonki en una esquina, con cara de pena, agitando un pequeño bote que no tarda en inyectarse en el brazo; no sé porqué lo pongo aquí, pero me llama la atención el contraste de este personajillo haciendo este actividad tan cerca de una zona tan turística...

Seguimos andando por el centro y se hace la hora de comer. El restaurante universitario "U knihovna" está lleno, así que nos vamos al Kentucky Fried Chicken, que nunca he comido en uno, por cierto. Por ese mismo precio o un poco más comes en un restaurante, pero también hay que tener en cuenta la velocidad con la que te lo sirven...y coca cola ilimitada!

Después de comer subimos al Castilo, vemos Loreta y bajamos por Petrin; sé que es una paliza tanto andar, pero es que hay tantas cosas que ver y tan poco tiempo...pero mi hermana y su novio no dan más de si, así que nos vamos al piso a decansar. Lo hemos visto todo un poco de pasada, pero llegar al castillo es fácil así que lo dejo para que suban ellos una tarde que yo trabaje.

Nos tumbamos un poco, vemos las fotos y me llama Pablo para quedar. No tenemos planes, y él dice que va a ir a ver el nuevo cementerio judío, así que nos apuntamos. Quedamos en Namesti Miru, y metro directo hasta la parada de Zelivskeho. El cementerio es grande, y por suerte no hay que pagar...pero hay que llevar el gorrito ese que llevan los judíos, que también por suerte te lo dejan gratis.

Hace mucho aire, así que el gorro se vuela cada dos por tres; en cuanto nos adentramos en el cementerio y el vigilante deja de estar visible, me lo quito, y Pablo y Antonio hacen lo mismo. Curioso que para las mujeres no haya restricciones de nada, ni gorros ni taparse ni nada...

Por la noche Pablo y algunos compañeros de la residencia van a ir a una discoteca de salsa; suena tentador aunque yo no bailo salsa, pero tenemos pendiente una minifiesta en el piso, así que nada.

Llegamos al piso, y nos vamos al TESCO con Elena a comprar cosas para la noche. Han traído chorizo, algo de jamón y una botella de vino; también comprarmos unas aceitunas, un vino malo y una coca cola para enseñarles el calimocho y unas galletitas saladas.

Al final la cosa fue divertida, todos allí en la cocina sentados, degustando los productos de la tierra; aunque también Dania, sacó un salami de Italia que estaba buenísimo y al final la cena estuvo bastante bien. Nos lo pasamos todos bien y me felicitaron por mi calimocho hecho con vino malo y cherry coke barata.

Salida nocturna y personaje curioso

Hace una semana que no escribo, pero allá vamos de nuevo...me inquieta comprobar que cada vez me da más pereza escribir.

El viernes pasado, 1 de agosto, estaba en el hotel trabajando por la tarde, cuando sobre las 21 horas recibo un mensaje de Elena (hasta ahora lo he escrito con H, pero la he visto escribirlo sin ella a la propia Elena, así que nada. Además, ya lo he modificado) preguntándome a qué hora salía porque "estaban" en la plaza en un bar. Lo pongo entre comillas porque cuando dice eso quiere decir que están todos, incluso la italiana, así que eso es un acontecimiento. Le contesto y le digo que antes de las 12 de medianoche saldré, que si todavía están por ahí de fiesta que me avise y voy donde sea; por suerte me llevé ropa para cambiarme, aunque no contaba con esas repentinas ganas de fiesta de esta gente.

Lo cierto es que para mis adentros pensé que no aguantarían hasta las 12, y que cuando terminara de trabajar le mandaría un mensaje y ella me contestaría diciéndome que ya estaban en casa...pero sorprendentemente no fue así: todavía están por ahí, así que salgo del hotel como una bala y en 20 minutos me planto en la plaza, donde me vienen a buscar Toby y Elena. Me llevan hacia un bar de los alrededores, y allí está nuestra otra compañera, Dania, hablando con un tipo raro cuyo nombre no recuerdo pero que es de California. Presentaciones, charlamos un poco y nos vamos a buscar otro sitio porque este estaba lleno.

Caminamos y llegamos al Po Po Café, al lado de la plaza, pero está igualmente lleno y no hay sitio para sentarse. A Toby y a mí no nos importa, pero estos ya están saliendo por la puerta...seguimos buscando y llegamos a otro bar de estilo japonés; este me gustó más, por el ambiente que había como más de tranqui, pero con música y decoración modernas. Nos tomamos una cerveza y para que la cosa no decaiga decidimos ir a alguna discoteca "seria", de las de las que no están en el centro.

Como era de esperar, Dania se rinde y la acompañamos a la parada del tram que la lleva directamente a casa. Cuando se va, buscamos un taxi y nos vamos a un lugar llamado "Meca", aconsejados por el californiano. Luego descubriríamos que fue un error hacernos caso de él, pero al menos nos está dando mucho juego su recuerdo a la hora de hacer bromas y reirnos un rato. A la entrada nos cachean unos gorilas y nos dejan pasar...50 coronas la cerveza, cada vez me gusta menos este sitio. Pista de baile con un 80% de tios salidos y un restante porcentaje de guarrillas borrachas.

Aguantamos hasta que nos terminamos las bebidas mientras Toby y yo añoramos cómo estaríamos en esos mismos instantes si nos hubiéramos quedado en el Po Po; el californiano desaparece, parece ser que en busca de alguna "presa", ya que más tarde descrubriríamos, por lo que le estuvo contando a Toby, que aunque estaba casado, una de sus aficiones era despertarse con mujeres distintas cada mañana, con la mayor frecuencia posible. Ese fin de semana su mujer no estaba, así que tenía vía libre para practicar su deporte favorito.

No le echamos de menos, así que vamos al servicio y descubrimos que hay otra zona más agradable, con música más bajita y sitios para sentarse, más de tranqui. Pero ya es tarde, paso de pagar otras 50 coronas por una cerveza que en otro bar me constaría la mitad. No ha estado del todo mal la experiencia, hay que ver de todo.

Volvemos en tram para ahorrarnos el taxi y después de esperar un buen rato al nocturno, y de una media hora de viaje, llegamos al piso sobre las 4 de la mañana. Al día siguiente Elena nos comentó que ella ya había oído hablar de esa discoteca; parece ser que suele ir gente de dinero y chicos/chicas con ganas de "pillar" a alguien del sexo opuesto que tenga dinero, para aprovecharse de ello. Bueno es saberlo por si acaso, jeje.