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martes, 2 de diciembre de 2008

Vuelta a casa...¿continuará?

He vuelto a casa, por fin vuelvo a pisar España, y aunque tenía ciertas ganas de volver, sólo llevo dos días y creo que me va a costar acostumbrarme...es cierto que se agradece ver el sol, aunque no haga calor, pero te cambia la cara; también se agradece estar con tu familia, pero no puedes estar a todas horas con ellos; los carteles en castellano que puedo entender, las conversaciones por la calle, la gente sonriendo, el hecho de poder preguntar las cosas en español, y sobre todo los amigos...pero a pesar de todo eso, no puedo sacar de mi interior una sensación extraña.

Es como si me sintiera raro aquí; es mi hogar, pero se me hace raro después de varios meses en Praga. Quizás sólo sea cuestión de tiempo, de volver a acostumbrarme a esto, pero realmente no sé si es lo que quiero también.

Se me hace pequeño, reducido, como si me hubieran sacado de una pecera enorme y me hubieran metido en otra más pequeña; es cierto que es un micromundo que conoces y controlas, donde no hay cabida para la sorpresa porque no hay nada nuevo, pero también eso es algo que no me gusta, esa sensación de rutina y de saber que nada va a cambiar, que todo sigue y seguirá igual, que no hay nada más...

Espero que sea cuestión de tiempo, aunque ya tengo planes de volver a irme a otra parte, quizás Praga, quizás otro sitio, pero de momento creo que quedarme por aquí no es muy buena idea, aunque el tiempo dirá.

miércoles, 26 de noviembre de 2008

Y llegó el invierno...




Menudo día…tenía el día libre y pensé en aprovecharlo para hacer fotos de Praga pero ahora con todo el ambiente invernal; al final me he pasado todo el día caminando y estoy destrozado, pero en la comodidad de la casa, escribo esto para darle algo de vidilla al blog.

Era sábado, el día anterior también tuve libre así que por la mañana aproveché para comprar algunas cosas; por la tarde a las 20 había quedado con Gener y Eduard para cenar por ahí y tomar algo. No quise acostarme tarde porque decidí levantarme temprano el sábado para aprovechar casi la última oportunidad que tendré de hacer fotos de Praga en invierno.

Me desperté algo antes de las 9, decidido a desayunar y salir a la calle. Hasta las 14 no iba a reunirme con estos dos de nuevo, aunque Eduard y yo habíamos quedado en acercarnos a Vyšehrad por la mañana. Miro por la ventana para ver la temperatura, como hago siempre y…nevando!! No era mucho, pero suficiente para impresionar a este personajillo que está poco acostumbrado a la nieve.




Desayuno rápidamente con extraña felicidad por poder contemplar este fenómeno tan poco usual para mí, y salgo de casa en dirección a Andel. Cojo el bus y me bajo en Na Knižeci, y desde allí decido ir andando por Arbesovo Námestí, después Jiraskův Most, sigo al lado del río hasta Most Legií, y me dirijo hacia el centro por Národni Třida. A medida que me acerco al centro la nieve es cada vez más escasa, pero en algunos puntos queda una fina capa de hielo que es suficiente para hacer bailar a los turistas y a los poco preocupados por la seguridad; yo voy con cuidado, pasitos cortos y sin prisa, por si acaso. Paso por Václavske Námestí y luego voy hacia unas tiendas donde compro lo que “necesito”, porque en realidad son regalos para otra gente. Voy hacia Staromětské Námestí, calle PA y voy hacia Letná. Mi idea era hacer fotos desde allí a la ciudad nevada. Aprovecho también para fotografiar el propio parque. Desde allí voy andando hasta Malostranske Námestí; los jardines del Parlamento están cerrados, así que me dirijo hacia otros jardines cercanos que recuerdo de cuando estuvimos visitando a Ángel hace años.

Aunque se cuenta en poco tiempo, llevo unas dos horas andando y haciendo fotos, y eso cansa un poco, así que decido dirigirme ya para Vyšehrad, así que envío un mensaje a Eduard diciéndole eso, para que me diga algo cuando vaya para allá y nos juntemos allí. Cruzo el Puente de Carlos y voy andando de nuevo por la orilla del río hasta Národní Třída. Allí cojo el tram 22 hasta I.P. Pavlova, para ir hacia el parque por la ruta que me sé. Tengo algo de hambre, así que compro una porción de pizza en Pizza Roma para coger fuerzas, y sigo mi camino.

Camino, camino, camino…y por fin llego a Vyšehrad. Doy vueltas por el parque comprobando el cambio con respecto a cuando estuve hace dos meses con mis padres y mi hermano por última vez. No hay nada verde prácticamente, todo está gris y nevado. Se nota que es fin de semana, muchas familias checas paseando por allí y algún que otro turista. Cuando se me agotan los objetivos, recibo un mensaje de Eduard, que ya viene, así que le digo que le espero en la entrada de la iglesia, por lo menos allí estaré resguardado del frío. A todo esto, no he dicho nada, pero hace un frío considerable, a pesar de que de vez en cuando el sol se deja ver un poco, pero eso no quita que haga un viento frío que corta la cara y resulte bastante desagradable.

Nos juntamos allí, hacemos algunas fotillos más y nos dirigimos andando a donde habíamos quedado con Gener y Daniel, un chaval checo amigo de éste: parada de metro de Narodní Třída, jeje, qué originales, pero es lo más fácil. No tenemos mucho tiempo para comer, porque el checo tiene que hacer no se qué, así que después de ir al comedor de la FAMU y comprobar que los fines de semana no está su estupenda oferta de menú de tres platos por 75 coronas, vamos a un chino cercano a la parada del metro.

Después de comer nos despedimos del checo y esperamos a una amiga de Eduard, una chica portuguesa que se llama María. Cuando llega nos vamos en tram hasta Ujezd y allí nos disponemos a pasear por Petřin. Gener se despide porque tiene que ir a la piscina, así que se apresura antes de que la cierren a las cinco, último turno de entradas porque va por horas. Eduard, María y yo paseamos por Letná y va anocheciendo a medida que subimos hacia la torre Petřin. Cuando llegamos arriba comienza a hacer más viento y a nevar, pero resulta muy molesto porque el aire sopla en la misma dirección en la que vamos, así que la nieve se te queda en la cara con el consiguiente frescor, jeje. Agarro la capucha de mi abrigo y la bajo, así que voy andando como una especie de jorobado mirando hacia el suelo para evitar también que la nieve me entre en los ojos; me arrepiento en ese momento de haberle quitado a la capucha la mariconada esa que parece una cola de zorro, pero ahora entiendo su utilidad cuando nieva y hace mucho frío, si bien en España no es que tenga mucho sentido.

Por fin deja de nevar y llegamos a la salida del parque por la zona del castillo, así que cogemos la calle Nerudova y bajamos por ahí ya hacia Praga de nuevo. Llegamos a Malá Strana, cruzamos el Puente de Carlos de nuevo y callejeamos por el centro en dirección a una tienda de ropa de montaña donde Eduard quería echar un vistazo; miramos precios y luego vamos a otra tienda en un centro comercial de Na Přikopě. Bueno, después de tanto andar creo que nos merecemos una cerveza, aunque me apetece más meterme en la cama que otra cosa.

Vamos a un sitio que está cerca de Národní Třída, tomamos una cerveza y después de eso ya podemos dar por concluido el día, al menos por mi parte. Llevo casi doce horas despierto y andando, creo que esta vez he superado mi récord de los primeros días en la ciudad.

Y nada más, ahora termino de escribir esto después de haber cenado y saciado mi apetito; son las 21:25, acabo de asomarme a la ventana y sigue nevando, creo que mañana la ciudad ofrecerá unas vistas interesantes. No obstante, tengo la intención de salir a hacer fotos el fin de semana que viene, el último que estoy aquí, pero a una hora temprana para evitar que la nieve se haya derretido en exceso y que no haya mucha gente, ya veremos si tengo fuerzas suficientes para hacerlo.

jueves, 20 de noviembre de 2008

Jaguar del '78

Ayer (19 de noviembre) fui con Michael y su novia Tereza a un pueblo, por llamarlo de alguna manera, porque eran cuatro casas mal contadas, que estaba a 2 horas de Praga, para ver un coche que había encontrado por internet, un Jaguar antiguo del año 1978.

Quedé con él en Florenc a las 18 porque antes tenía que ir a entrevistarse con el director de un hotel que van a abrir dentro de poco, así que salí corriendo de la Biblioteca del Instituto Cervantes sobre las 17, llegué a casa, solté el portátil, me puse las deportivas y salí corriendo de nuevo. Llegué justo a tiempo, cuando subo al andén de la línea roja en Florenc, que se cruza con la amarilla, recibo una llamada de Michael y por suerte lo veo a lo lejos, porque en ese mismo momento llegaba un metro. Nos montamos y charlamos hasta llegar a Budejovicka. Allí vamos andando al hotel y le espero en el vestíbulo mientras habla con el director. Recibo una llamada de Petr, para quedar al día siguiente; tengo que verle antes de irme.

Nos vamos del hotel cuando todo termina, dirección Andel, para encontrarnos con Tereza en el Rincón Latino, una discoteca de salsa bastante conocida en Praga. Antes de llegar, Michael recibe una llamada del colega que nos iba a dejar su coche para ir hasta el pueblo este perdido de la mano de Dios: malas noticias, no puede dejarnos el coche; los motivos no están muy claros, pero lo importante es que estamos sin coche. Llamamos a la hermana de Tereza, y menos mal que no hay problema.

Nos juntamos con ella en Smichovske Nadrazi, estación de metro, nos deja las llaves y tomamos un taxi hasta donde vive ella para poder recoger el coche. Es de noche completamente y la zona está plagada de vehículos, así que tardamos como 20 minutos en encontrarlo porque la zona es muy extensa, vive en las afueras de Praga en esos bloques de pisos grises y tristes donde viven los trabajadores.

Cogemos el coche, ponemos el GPS y directos al pueblo este. Está lejos, llegamos sobre las 22 hasta allí. Pasamos por decenas de pueblecitos de pocas casas, sin ninguna luz ni coches ni nadie por la calle, y hablamos de lo triste que tiene que ser vivir ahí. Me sorprende que no sean ni las diez de la noche y no haya ni un alma, ni una luz, nada…También por el camino pasamos por un montón de bazares de coches (Autobazar); creo que ya lo comenté, pero aquí en la República Checa hay muchísimo negocio con el tema de los coches, tanto usados como chocados y que luego reparan y revenden.

Llegamos al pueblo en cuestión y tras dar varias vueltas por el pueblo llegamos a la casa del señor que nos estaba esperando. En el jardín tienen unos 5 coches, todos suyos: uno de ellos es un Alfa Romeo Spider de no se qué año, pero será de principios de los 80 seguramente, muy bien cuidado. Habla con Tereza en checo y luego ella nos traduce. Entramos en una cochera donde tiene un Alfa moderno, comprado en Alemania por 600€ según nos cuenta, con un pequeño choque en el lateral y la luna delantera rota; al lado está el Jaguar de 1978, cambio automático, motor de 5 litros…en las fotos de internet tenía mejor aspecto, sin duda. Está lleno de polvo, y nos cuenta que lleva unos 20 años sin arrancarse…según Michael, el problema es sobre todo el cambio automático, que si no se usa se estropea y es caro de cambiar o reparar. Tiene papeles alemanes, todo en regla, aunque le faltan algunas cosas, como la luna del cristal de atrás, los focos delanteros y poco más. El precio son 40000 coronas, si bien se podría negociar, pero según el experto llevaría mucho trabajo. Además que es un coche de capricho, porque con ese motor no es para usarlo a diario.

Después de hablar largo y tendido con el señor sobre coches, Tereza ejerciendo de traductora lógicamente, nos vamos. Son casi las 23 de la noche, hace un frío que pela y son dos horas hasta Praga. Ya vamos de camino, pero antes paramos en una gasolinera para comer algo y para echar gasolina al coche de la hermana de Tereza. Se nota que fuera de Praga hace más frío, y eso que estamos en Noviembre.

El viaje al final sólo nos ha servido para ver dos coches antiguos y poco más, aunque yo me alegro de haber venido y haber visto otras cosas. Antes de llegar al pueblo este hemos pasado por ciertos sitios que tienen que ser preciosos, me gustaría volver de día. Por el camino pienso otra vez si volveré a venir aquí otra vez, nunca se sabe.

miércoles, 19 de noviembre de 2008

Mecaniqueando a 0 grados

El otro día estuve realizando uno de mis sueños frustados, concretamente el de ser mecánico. No hicimos gran cosa, pero me sentí mecánico por un día.

Quedé con Michael a las 9 en Luka, parada de metro de la línea amarilla. Para algunos pocos entendidos como Ángel, no hace falta decir donde está; para el resto, es una de las últimas estaciones del metro en las afueras de Praga. Nunca antes había estado allí, pero cuando llegué la sensación fue sobrecogedora. Me impactó muchísimo más que Haje o Nove Butovice, era como una colmena gigante. Bloques de pisos de 8 alturas todos iguales en cuanto a diseño y color, en forma circular envolviendo un solitario parque con bancos para sentarse y otras instalaciones que deberían servir para que los niños jugaran, desvencijados y oxidados por el tiempo, de dudoso cumplimiento de las normas de seguridad vigentes en España; es decir, sin escatimar en partes puntiagudas.

La imagen era bastante miserable, pero bueno, esa es la verdadera realidad de la mayoría de la población de la ciudad, supongo.

Quedé con este como digo, para “mecaniquear”, como él dice. Resulta que hace tiempo compró un Rover pequeño que utiliza para experimentar y para entretenerse, porque como él dice, “los carros son mi única válvula de escape”. El coche este tiene un sistema muy curioso en las suspensiones, hidráulico; no lo llevan muchos coches, y menos los pequeños, suele ser más bien de coches más caros. Le sacó el líquido y ahora meterlo de nuevo a presión cuesta no se cuántas coronas, pero dice que no quiere gastarse más en el coche. Me propuso dármelo porque dice que está harto de él, que se ha gastado un montón de dinero en él ya; me dijo que me lo llevara a España en lugar de irme en avión…la idea es tentadora, pero no estoy como para gastarme dinero en un coche que no me garantiza llegar al destino, jeje.

Por fin pude conducir en la República Checa, me vino a buscar con un coche pequeño que tiene y me dejo conducir. Aquí no es como en España para poder conducir otros coches, resulta que con llevar los papeles del coche en regla no te dicen nada, no pasa nada si no está a tu nombre…no sé si será mejor o peor que en España, pero ahí queda eso. Le digo que no tengo la licencia de conducir encima, la tengo en casa, pero me dice que no pasa nada, que él la tiene vencida desde hace un año. Me cuenta que una vez le pararon y le dijeron que estaba caducado, pero empezó a liarles contándoles que esa era la fecha de expedición y como estaba en español, pues después de pelear un rato no pasó nada…¿realidad o ficción? No sé, pero ya presencié su habilidad con la policía una vez que le pararon en el metro y no llevaba el ticket de transporte, así que no me sorprendería.

Estuvimos sacándole el líquido del freno al Rover, para cambiárselo. Cuando terminamos nos pusimos con el coche de la hermana de su novia, que había que cambiarle la radio, las varillas del maletero y mirarle los frenos, que sonaban raro cuando frenaba y tenían un comportamiento extraño. En eso echamos la mañana, a cero grados y medio lloviendo, pero es lo que hay aquí en esta época; se nota que en las afueras hace más frío que en el centro.

Después, fuimos a buscar a su novia a la universidad y nos fuimos a un pueblo a 40 kilómetros de Praga, para ver un coche “desbaratao”, como dice él. Se dedica a comprar coches que tienen algunos desperfectos fáciles de arreglar, los repara y los revende. Y debe de sacar algo de dinero, porque sigue haciéndolo y además así se entretiene. En Cuba se dedicaba a trabajar en un taller también. También me cuenta historias de Cuba, de la vida allí y cómo no, de cómo el comunismo hace la vida imposible. Me cuenta algunas de las trampas que se hacían allí para poder sacar dinero de donde fuera; los precios de los carros: “¿sabes cuánto vale un Lada de esos en Cuba?”, me pregunta señalando un Lada Niva. “6.000 dólares”. No me parece mucho para nosotros, pero me imagino que para un ciudadano cubano será una riqueza.

Gracias al GPS llegamos al lugar, un pueblo perdido de la mano de Dios, en medio de un bosque precioso, muy denso y muy verde. Casitas pequeñas que se apilan alrededor de la que parece ser la única carretera de la localidad y algunas tiendas forman este enclave. No recuerdo como se llama, “Malá no se qué” (“Malá” significa pequeña). Entramos en el recinto de la casa donde nos recibe un tío alto, rubio, ojos azules y grandulón, con un mono azul lleno de grasa. Hay varios coches allí aparcados, y uno de ellos es que hemos venido a ver: es un Peugeot 206 descapotable, con capota dura. El coche mola mucho, pero está bastante dañado: le han chocado por detrás y tiene una de las ruedas de atrás desplazadas. Además, el motor tiene telarañas, así que llevará bastante tiempo sin ser arrancado. Después de que el experto lo examine, se lleva la decepción de que es demasiado costoso de reparar como para que merezca la pena. No pasa nada, otra vez será. Me fijo, y muchos coches de los que hay allí tienen matrícula francesa; después de que la novia de Michael hable con el señor, nos dice que la semana que viene irá a Francia a por más coches, que puede que traigan alguno parecido o igual. Me doy cuenta del negocio que existe aquí con eso de los coches chocados, porque hay muchos sitios donde los venden.

Allí compruebo de nuevo que fuera de Praga hace mucho más frío, y mientras volvemos miro por la ventana y veo los bosques de las afueras de la capital; miro el reloj y son las cuatro pasadas, pero ya está anocheciendo, y llueve ligeramente. Empiezo a pensar que lo que me decía una chica del hotel de que incluso a las 3 es de noche en diciembre. Eso me entristece, y más aún cuando pienso en la vida de la gente de esos pueblos pequeños de las afueras de Praga, con 10 casas mal contadas, las chimeneas humeantes, lloviendo y con la noche cayendo apenas llegas del colegio o de trabajar. Esto es una opinión personal, me imagino que habrá quien lo pueda aguantar e incluso le guste, pero para mí que sé que el sol existe y que hay gente que sonríe por la calle en otros lugares, me cuesta asimilarlo e imaginarme viviendo aquí mucho tiempo.

viernes, 7 de noviembre de 2008

Se acerca el fin

Fue bonito mientras duró, pero las crónicas de Praga pronto llegarán a su fin; este mes de noviembre de 2008 concretamente.

Los motivos son varios, así que no sé por dónde empezar. No me arrepiento de haber venido ni de nada de lo que he hecho; podría hacer más cosas si me quedara más tiempo, pero creo que ya he tenido suficiente y ya sé cómo es la vida aquí, ahora toca probar cosas nuevas y buscar nuevos destinos, ya sea dentro de España o en el extranjero preferiblemente.

Las cosas han cambiado mucho ahora que llega el invierno, no tienen nada que ver con lo que era la vida en verano. Las temperaturas son bajas, aunque de momento menos de lo esperado, si bien lo peor es la falta de luz, pues a las 5 de la tarde ya es completamente de noche; si a ello le unimos la alegría del pueblo praguense, el resultado es una situación bastante triste. Salgo del trabajo ahora que tengo turno de mañana, y en dos horas ya es de noche, no me da casi tiempo a llegar a casa y ducharme, cuando ya está anocheciendo, y eso afecta más de lo que parece. Son las 6 o las 7 de la tarde y psicológicamente sientes como si tuvieras que acostarte, pero miras el reloj y resoplas, mientras piensas cómo puede ser esto, a la vez que entiendes el por qué del carácter de esta gente.

Después de 5 meses creo que ya es suficiente, puedo y debo ver otras cosas, sería un poco absurdo quedarme más tiempo teniendo otras opciones; y aunque no es algo que suela influir en mis decisiones, pero sí que afecta, todo el mundo me dice lo mismo: que qué hago aquí, que esto es un país deprimente (“fucking depressing country”, según Toby), que aquí solo te merece la pena estar si no tienes otra opción…etc., el caso es que cuando digo que pienso en volver a España muchos me envidian, y se alegran por mí (“dělaš dobře”, me dice Ania, una ucraniana que trabaja en la cocina, mientras me brinda una gran sonrisa).

Seguro que hay gente que no opina igual y que le gustaría, pero personalmente no lo veo un lugar cómodo de vivir, en estas condiciones, quizás después del invierno…

Pero no me voy con las manos vacías, todavía me queda un mes por delante que espero aprovechar a tope y hacer lo que pueda. También he conocido gente cuyas amistades espero conservar, nunca se sabe dónde acabará uno.

Hablaba de esto con Michael, y con los ojos enrojecidos haciendo un esfuerzo por no llorar, tal y como él mismo me dijo, me contaba que estaba harto de vivir aquí, y que de no ser por su novia se marcharía son pensar. Su familia está en Miami, que es donde a él le gustaría irse, para estar cerca de ellos, pero su novia no quiere ir a EEUU, España quizás, pero no América…aunque también me dice que si se cansa que se marcha sólo y se acabó la historia; la verdad es que me da pena el pobre chaval, porque me terminó de contar su historia, la de cómo acabó aquí: resulta que iba en un vuelo en dirección a México que hacía escala en Praga; el objetivo era reencontrarse allí con su hermana, y arreglárselas para pasar la frontera hacia EEUU.

Mentira o verdad, lo cierto es que está en Praga, desde hace varios años, aguantando como puede pero realmente cansado de vivir aquí, y seguro que en cuanto tenga la oportunidad se marchará a otro lugar. Espero volver a verle en alguna parte en el futuro, trataré de no perder el contacto con él, y lo mismo con las demás personas que he conocido por aquí.

Se acerca el fin

Fue bonito mientras duró, pero las crónicas de Praga pronto llegarán a su fin; este mes de noviembre de 2008 concretamente.

Los motivos son varios, así que no sé por dónde empezar. No me arrepiento de haber venido ni de nada de lo que he hecho; podría hacer más cosas si me quedara más tiempo, pero creo que ya he tenido suficiente y ya sé cómo es la vida aquí, ahora toca probar cosas nuevas y buscar nuevos destinos, ya sea dentro de España o en el extranjero preferiblemente.

Las cosas han cambiado mucho ahora que llega el invierno, no tienen nada que ver con lo que era la vida en verano. Las temperaturas son bajas, aunque de momento menos de lo esperado, si bien lo peor es la falta de luz, pues a las 5 de la tarde ya es completamente de noche; si a ello le unimos la alegría del pueblo praguense, el resultado es una situación bastante triste. Salgo del trabajo ahora que tengo turno de mañana, y en dos horas ya es de noche, no me da casi tiempo a llegar a casa y ducharme, cuando ya está anocheciendo, y eso afecta más de lo que parece. Son las 6 o las 7 de la tarde y psicológicamente sientes como si tuvieras que acostarte, pero miras el reloj y resoplas, mientras piensas cómo puede ser esto, a la vez que entiendes el por qué del carácter de esta gente.

Después de 5 meses creo que ya es suficiente, puedo y debo ver otras cosas, sería un poco absurdo quedarme más tiempo teniendo otras opciones; y aunque no es algo que suela influir en mis decisiones, pero sí que afecta, todo el mundo me dice lo mismo: que qué hago aquí, que esto es un país deprimente (“fucking depressing country”, según Toby), que aquí solo te merece la pena estar si no tienes otra opción…etc., el caso es que cuando digo que pienso en volver a España muchos me envidian, y se alegran por mí (“dělaš dobře”, me dice Ania, una ucraniana que trabaja en la cocina, mientras me brinda una gran sonrisa).

Seguro que hay gente que no opina igual y que le gustaría, pero personalmente no lo veo un lugar cómodo de vivir, en estas condiciones, quizás después del invierno…

Pero no me voy con las manos vacías, todavía me queda un mes por delante que espero aprovechar a tope y hacer lo que pueda. También he conocido gente cuyas amistades espero conservar, nunca se sabe dónde acabará uno.

Hablaba de esto con Michael, y con los ojos enrojecidos haciendo un esfuerzo por no llorar, tal y como él mismo me dijo, me contaba que estaba harto de vivir aquí, y que de no ser por su novia se marcharía son pensar. Su familia está en Miami, que es donde a él le gustaría irse, para estar cerca de ellos, pero su novia no quiere ir a EEUU, España quizás, pero no América…aunque también me dice que si se cansa que se marcha sólo y se acabó la historia; la verdad es que me da pena el pobre chaval, porque me terminó de contar su historia, la de cómo acabó aquí: resulta que iba en un vuelo en dirección a México que hacía escala en Praga; el objetivo era reencontrarse allí con su hermana, y arreglárselas para pasar la frontera hacia EEUU.

Mentira o verdad, lo cierto es que está en Praga, desde hace varios años, aguantando como puede pero realmente cansado de vivir aquí, y seguro que en cuanto tenga la oportunidad se marchará a otro lugar. Espero volver a verle en alguna parte en el futuro, trataré de no perder el contacto con él, y lo mismo con las demás personas que he conocido por aquí.

Český Krumlov y Česke Budejovice

27 de octubre, excursión doble a Český Krumlov y Česke Budejovice.

La semana pasada quedé con Gener, un chaval de Mataró que está aquí en Praga en el Conservatorio (toca el clarinete), hasta febrero del año que viene. Lo conocimos Álex y yo cuando fuimos a ver el piso que alquilaba la novia de mi ex compañero de piso Thomas (el noruego).

El bus salía de Na Knižeci, al lado de Anděl y a 5 minutos de mi casa en bus, a las 7, así que quedamos en reunirnos en el andén de Anděl a las 6:40. Dos días antes se había retrasado la hora, una hora menos, pero todavía quedaba gente que no se había enterado, y Gener era una de esas personas. A las 5:55 aproximadamente recibo una llamada suya (por suerte ya estaba despierto), y me pregunta nervioso que dónde estoy, pensando que el bus salía en 5 minutos y yo no estaba allí aún; como ya me lo imaginaba le comento lo del cambio de hora y le digo que en media hora estoy ahí. Me levanto, me cambio y salgo para allá.

Llego, perdemos el tiempo hasta que son las 7 sentados en el andén de salida y puntualmente llega el bus amarillo de la Student Agency. Su color y su modernidad destacan en la estación frente a todos los anticuados buses urbanos que andan por allí. Unos orientales algo despistados nos preguntan que si este bus va a Český Krumlov. Subimos al bus y nos sentamos en el asiento que nos corresponde de acuerdo con el billete, y tal y como ya me habían comentado, están muy bien: muy limpios, modernos, con bebidas calientes gratuitas, internet wifi (dentro en el bus), revistas y periódicos (sólo en checo) y cascos para escuchar la radio o la película que pongan. En un folleto del asiento veo una que ofrecen viajes económicos en bus a prácticamente todos los países de Europa; la parte de Rusia aparece como si no hubiera nada en el mapa, jeje, no esperaba menos de los checos.

Ponen un bodrio de película, en inglés subtitulada en checo, así que paso, mejor dormir. Cuando despierto están poniendo capítulos de Friends, también subtitulados en checo, pero ya queda poco para llegar. Sobre las 10:30 estamos en Český Krumlov. Empezamos y por suerte la parte bonita, lo que se suele visitar (casco antiguo y sus monumentos) está al lado de la estación, así que en seguida nos vemos inmersos en ese ambiente mágico que tiene la ciudad. Era cierto lo que decían de que caminando por sus calles es como estar en un cuento, qué pena que las fotos no puedan expresar esos sentimientos.
Es de esas ciudades donde una vez que sacas la cámara ya no puedes volverla a guardar hasta que acabas la visita. No pensé que fuera para tanto, porque ya me lo había comentado la gente, pero puedo afirmar que se trata de uno de los lugares más bonitos que pueda haber en el mundo. El casco histórico está muy bien conservado, limpio y todo agrupado en una península que forma un meandro del río Moldava.

A medida que callejeamos sin rumbo fijo, nos vamos asombrando cada vez más de lo que vamos encontrando. Cuando pensamos que ya no podemos ver nada mejor, nos adentramos por otro callejón y otra sorpresa. Es difícil de explicar, pero sin duda se trata de una visita obligatoria para quien vaya a la República Checa. Praga es diferente, pero me gusta más este pueblo que la capital, menos gente y un ambiente único.

El Castillo y el Teatro se pueden visitar, pero no estamos de suerte y resulta que los lunes están cerrados…bueno, qué se le va a hacer, me hago la promesa de volver para entrar, y también de traer a las personas que vengan a verme.

El bus hacia Česke Budejovive sale a las 15:00, así que decidimos comer aquí. Encontramos un sitio algo apartado donde vemos que pone “Menu 70 kc”…sospechoso pero preguntamos de todas formas. No hay nadie en el bar, sólo una pareja de turistas con un crío. Aparece una joven de ojos claros y pelo negro, y como no habla inglés (para variar), le pregunto en mi checo precario eso del menú: “Jak je menú, co to je?” (cómo es el menú, qué es). Me explica que una sopa y una pizza. “Pizza je velká nebo malá?” (la pizza es grande o pequeña). Me dice que es grande, “pro dvié“ (para dos). “Ale to je sedesat korun?“ (pero son 70 coronas?), le pregunto, y me dice que sí, así que como tenemos hambre y no es caro (menos de 3 euros!!!), pedimos dos menús.

No incluyen la bebida, así que pedimos. “Máte černý Kozel?“ (que si tienen Kozel negra, una cerveza que me gusta), le pregunto; pero como sólo tienen Pilsner, me pido una Coca Cola, así me espabilo con la cafeína. La sopa era de espinacas, estaba buena, y la pizza efectivamente grande, demasiado para uno sólo, pero aún así nos la acabamos.

Queda una hora y pico, así que decidimos ir caminando tranquilamente para la estación.

Puntual como un reloj, el autobús aparece en la estación donde horas antes nos bajamos, y nos subimos de nuevo para ir hacia Česke Budejovice. Por el camino voy observando los paisajes y me doy cuenta de la gran belleza de este país. Ya me lo había dicho Michael, que si conocía el resto de pueblos y lugares de la República Checa, no me querría ir de aquí. No le faltaba razón.

Ceske Budejovice

Llegamos a nuestro nuevo destino. La estación es bastante curiosa, está en la azotea de un centro comercial...no es broma. Para salir de ella hay que cruzar por todo el centro comercial, supongo que por motivos de marketing, y la verdad es que mientras salgo lo voy pensando y no es mala idea.

Mi cámara está agonizante de batería gracias a Český Krumlov, pero Česke Budejovice no tiene tantas cosas que ver. Fácilmente nos orientamos (pura suerte más que nada), y me fastidia porque quería preguntar a alguien lo que fuera con tal de practicar (Prosím váš, chceme jít centrum, kde to je?, o algo así). Pero no hizo falta...

Entramos en la zona visitable, por así decirlo, la parte bonita de la ciudad, porque se trata de un sitio grandecito, una ciudad industrial. Además me llama la atención que dispone de varias líneas de trolebuses y de autobuses urbanos, y eso suele ser un buen indicador del grado de desarrollo y extensión de la ciudad.

La plaza es preciosa, una de las más grandes de Europa según me comenta Gener, aunque no le pregunto la fuente de tal afirmación porque realmente es muy bonita y no quiero romper la magia. Callejear por la zona histórica también es bonito, aunque no tanto como en Český Krumlov (es que para mí este sitio ha quedado el listón muy alto), pero está bien. Mi cámara ya no me deja ni hacer fotos, así que tengo que ir rateando batería para poder hacer fotos en 2 segundos, antes de que me avise de que se apagará por falta de pila...menos mal que esto no me ha pasado en la anterior visita.

La plaza, callejar, una iglesia donde pagamos 10 coronas bien invertidas y una torre que era una antigua prisión y zona de tortura que no podemos visitar por que está cerrada, y creo que poco más hay aquí. Los parques que hay cruzando el río dejando atrás la parte antigua son también destinos obligados, pero por falta de tiempo y de luz no pudimos ir. Otra asignatura pendiente. Paseamos de camino a la estación por estos parques a la orilla del río, y me doy cuenta de lo limpio que está todo, no me daría ningún reparo tirarme al suelo y revolcarme en él. Poco a poco se escucha una música como de feria, cosa que nos llama la atención, pero a medida que avanzamos acabamos descubriendo que efectivamente hay una feria, quizás porque el día siguiente es el día nacional del país.

Llegamos a la peculiar estación, enredamos por las tiendas hasta que son las 19:30 y una vez más llega el bus con sorprendente puntualidad. Ponen la peli de “Dirty Dancing“...pero en checo. Cojo los cascos al menos por praticar, pero como no me interesa mucho la peli me acabo quedando dormido; también es verdad que estaba muy cansado, así que mejor dormir. Me despierta la voz de la azafata, estamos llegando a Praga. Es noche cerrada, son las 21:30 más o menos cuando llegamos a Na Knižeci, pero ya desde las 18 es de noche completamente. Es increíble cómo cada vez anochece antes, y ya me han advertido de que en invierno a las 16 ya es de noche. Me imagino que es duro, pero si otra gente a podido acostumbrarse, por qué no yo. Además el hecho de haber descubierto nuevos pueblos que visitar, y al menos por las fotos son una pasada de sitios, me ha dado ganas de permanecer aquí más tiempo hasta ver todo eso. Me parece un crimen irse de aquí sin ver todas esas bellezas.

jueves, 23 de octubre de 2008

Visita a Kutná Horá

Ayer miércoles 22 de octubre fui a la ciudad de Kutná Horá, cercana a Praga. Es una hora aproximadamente en tren y la verdad es que es una visita que merece la pena, porque es poco tiempo (se puede ver en medio día) y es bonita.

Quedé en Hlavni Nadrazi por la mañana con Hiroko, para comprar los billetes del tren que partía a las 9:53, 258 coronas los dos, ida y vuelta. Otro argumento a favor de la visita. Cuando subimos al tren compruebo con felicidad que es uno antiguo, de esos de las películas de Agatha Christie, con sus compartimentos separados y todo, así que me encantó.

Sobre las 11:00 llegamos, y en la misma salida de la estación se toma el bus que te lleva hacia el centro. Nos bajamos en una de las paradas que había, para ver una iglesia cercana y el famoso Osario, junto con el cementerio anexo. Hay que pagar entrada, creo que 30 coronas porque colamos como estudiantes, pero bueno, es curioso de ver. Escucho a una de las guías hablando en inglés, diciendo que todos los huesos son de personas que han muerto por causas naturales...jeje, y mi mente empieza a imaginar macabras bromas sobre la procedencia de los huesos, pero me las guardo para mí porque luego cuando las cuento no suenan tan graciosas.

Luego volvemos a la parada, pero como la cosa no está muy clara sobre cuál coger, decidimos ir andando y así ver la ciudad...pero fue un error porque no había nada que ver en el camino hacia la plaza y la famosa catedral de Kutná Horá. Antes de llegar a la plaza pasamos por otra iglesia curiosa que tiene una sola torre a uno de los lados, y en el lado contrario tiene como los inicios de una torre similar, pero inacabada; me cuenta Hiroko que como por debajo del pueblo hay minas de plata, el peso de la segunda torre estaba haciendo que se hundiera el suelo, y tuvieron que dejarla inacabada. Curiosa historia.

Eso despierta mi interés por las cosas raras y le pregunto sobre la mina; resulta que se pueden visitar, así que ni me lo pienso y le digo que vayamos a informarnos. Llegamos y la visita de las minas es de una hora y pico, y el precio son 70 coronas (de nuevo colamos como estudiantes sin que nadie nos pida acreditación), así que nos decidimos a hacerlo.

Una de las guías resulta que habla español, y al escucharme se me pega durante toda la visita aprovechando para practicar, pero no fue pesada, es raro encontrar un checo amable. Nuestra visita es simultánea con otra de una excursión de adolescentes holandeses. Nos explican algo en la superficie y luego descedemos unos 60 metros bajo tierra, provistos de cascos, linternas y batas. Nos advierten de no usar ni móviles ni cámaras abajo porque la humedad es del 100%.

Bajamos unas escalreas interminables, y finalmente llegamos. Paseamos por una serie de túneles que a veces son tan estrechos que hay que pasar de lado, y eso que yo soy pequeño, y agacharse bastante para poder adentrarse por esos corredores.

Nos cuentan cosas curiosas, como por ejemplo las técnicas para identificar la plata en una oscuridad casi absoluta, o la salida, porque esa gente no contaba con linternas ni nada. La plata, mediante el olor o el sonido; y la salida, gracias al aire que sentían en la cara. Aunque lo pintan sencillo, no creo que trabajar en las minas fuera divertido. Se tardaban hasta dos horas en subir a la superficie desde los túneles más profundos...

Se me hace poco, pero me gustó; esperaba más acción y peligro, pero bueno.

Al lado del centro de interpretación de las minas está la plaza del pueblo, no recuerdo el nombre, y allí comemos en una pizzería por poco dinero. Luego seguimos por las calles y vamos hacia la famosa catedral. Como hay que pagar entrada me conformo con verla por fuera, sus jardines y hacer unas fotos.

Se nos acerca la hora de volver, porque aunque hay trenes cada dos horas, queremos tomar el de las 16:00, así que vuelta a la estación. Allí nos subimos en un tren que viene hacia Praga, pero nos dice el revisor en un inglés muy justo que tenemos que cambiarnos de tren en un pueblo que se llama Kolin; cuando llegamos a ese pueblo, vemos que en los indicadores del propio tren nos sigue indicando que el tren donde estamos va hacia Praga, así que decidimos no bajarnos del tren y seguir en él. Craso error; resulta que en el que vamos es un tren que va parando en todos sitios, y que tarda el doble de tiempo en regresar a Praga.

Pero bueno, en el tren vamos cómodos y aprovecho para echarme una siestita. Aunque estábamos mejor cuando nos hicimos los suecos y durante un rato del trayecto fuimos en primera clase, hasta que el revisor nos dijo que teníamos que irnos de allí. Pero estábamos solos en el vagón, no había nadie allí en primera.

Al llegar al piso estoy tan cansado que cancelo la cita que tenía prevista con un chaval para conversación checo-español, y la pospongo para el sábado por la mañana. Me ducho y aprovecho para ver unas pelis del Instituto Cervantes tranquilamente, en casa, que eso de madrugar y hacer turismo cansa bastante.

viernes, 17 de octubre de 2008

Las llaves del piso...

Esto es simplemente una anécdota, pero es que me fastidió bastante.

Resulta que el miércoles 15 iba a la biblioteca del Instituto Cervantes para devolver una peli que había cogido, no recuerdo cuál era..."Días de fútbol", creo.

Iba con cierta prisa porque luego tenía que volver a casa, comer y marchar a trabajar. El caso es que tanta prisa, que me quedé las llaves del estudio dentro...miro la puerta, la empujo, pienso: ojalá fuera de esas puertas fáciles de abrir con un empujón y ya está; en esos momentos es en los que te gustaría que tu casa no sea tan "a prueba de robos", jeje.

En fin, que después de resoplar y acordarme de la familia de todos los checos, del que hizo la puerta, del que hizo la llave, etc., resoplo, miro el reloj y llamo al casero. Me dice que no me preocupe, que tiene otra llave...lo malo es que tengo que ir a por ella al quinto pino.

Total, que salgo corriendo, autobús 137 hasta Na Knizeci, metro hasta Karlovo Namesti; aquí cojo el tram hasta IP Pavlova, y de aquí el metro otra vez hasta Kacerov; una vez aquí, me monto en el bus 189 hasta Nove Dvory. Parece sencillo de explicar, pero entre que llegué, y volví al estudio, son las 15:15; tenía que estar en el hotel a las 16:00. Me comí unos tallarines chinos de esos que se preparan en un momento, ducha rápida y zumbando para el hotel, con un cansancio que no me tenía en pie.

Parece una anécdota sin importancia, pero cómo me jodió tener que ir hasta aquél sitio, a por las llaves, para que luego me quedara sin tiempo de comer tranquilo; y por cierto, entregué la película antes de ir hasta allí porque cerraban a las 14:00. Al final la cosa no salió mal, pero joder qué momento más malo imaginándome que el casero no tuviera llave, o si no estuviera en Praga...ya me imaginaba yo pegando patadas a la puerta hasta romperla, porque las ventanas tienen rejas de metal, o forzarla de alguna manera fabricando una ganzúa con algo...pero por suerte todo quedó en la imaginación de un chico desesperado por haberse quedado "encerrado" fuera de casa.

martes, 14 de octubre de 2008

Nuevo domicilio

Hoy me he movido definitivamente al estudio de Praga 5 donde en teoría viviré hasta enero al menos, aunque se mi quedo más tiempo en Praga y me va bien aquí, pues aquí seguiré. Me ha dado pena irme del piso, pero sé que no voy a perder el contacto con esta gente, al menos por mi parte no será. Sin ir más lejos este fin de semana quiero ir allí el sábado o el domingo para comer con ellos.

Anoche llegué a casa de trabajar hacia la medianoche, pero me acosté nada más llegar porque sabía que me esperaba un día ajetreado. Me levanté sobre las 10, y empecé a meter cosas en la maleta; por suerte ya di un viaje el otro día, así que con dos más me ha bastado. Pero más que nada es el coñazo de tener que meter todo, ir cargando con la maleta, volver a sacar todo, colocarlo...pero será mejor que me acostumbre, porque si mis planes son viajar por más sitios, eso será el pan de cada día...o casi.

Di el primer viaje por la mañana, coloqué las cosas y volvía para comer en el piso antiguo. Mis intenciones eran de ir al chino o coger unas pizzas en la pizzeria del al lado, para un a vez que tengo algo de dinero, jeje...pero Toby me ofreció unos tallarines extraños pero que estaban muy buenos. No sé dónde los habrá comprado, pero todo estaba escrito en letras coreanas probablemente.

Después de comer, otro viajecito, hago tiempo en el piso colocando cosas, llamo a casa, escribo algún que otro correo haciendo gestiones varias (quedar con una gente para jugar al fútbol, con un profesor que me va a enseñar checo a cambio de conversación en español, etc.) y se me hace la hora de irme: he quedado a las 18 en el piso antiguo para devolver las llaves a Maros (el casero) y para que me devuelva la fianza.

El tema de la fianza ha resultado ser curioso, porque me llamó ayer y me pregunta que si tengo recibo de la fianza, de lo que pagué hace unos meses; sé que es un error por mi parte, pero no suelo guardar las cosas mucho tiempo, estoy tratando de quitarme esa mala costumbre. Le digo que no, pero que recuerdo que pagué 16.000 coronas en concepto de primer mes más depósito/fianza; no hace falta una calculadora para saber que si el mes son 8.500, el depósito fueron 7.500. El caso es que me empieza a decir que si estoy seguro, que si tal, que si cual, que él cree recordar que son 7.000 nada más...en fin, rateando 500 coronas que no parece mucho, pero para mí es la comida de dos semanas por lo menos, jeje. Al final le digo que OK, que buscaré el papel...la verdad es que con tal de no discutir, con lo cansado que estaba, me hubiera dado igual que me diera solo 7.000, pero al final se ha dado cuenta de que no colaba, y me ha dado los 7.500, jeje.

Tampoco me puedo quejar, porque el segundo mes pagué 500 de menos, y como no me han vuelto a decir nada, lógicamente yo no voy a llamarle para decírselo. El primer mes se lo pagué al otro casero, que son dos, y como yo sabía que la rusa pagaba menos, me hice el sueco y le entregué solo 8.000; cuando me dijo que eran 500 más le comenté que lo sentía, que no estaba seguro, etc, etc., que no se preocupara, que el mes siguiente le daba 500 más...el caso es que el mes siguiente, viene a cobrar el otro, así que perfecto; yo me callé, le entregué 8.500 y no me dijo nada. Este mes les he pagado sólo medio mes, y tampoco me han dicho nada, así que bueno, no es mucho dinero, y tampoco me enorgullezco de esa conducta que no es propia de mí, pero por contar algo.

Y nada más, a ver qué tal se da la vida en el estudio; la zona es muy tranquila, hay un pequeño Albert (supermercado) a 5 minutos andando, más cerca que el Tesco del otro piso, y Andel está también al lado, y ahí hay de todo. Mañana tendré que comprar víveres porque no tengo casi nada ahora mismo: acabo de ir al Albert y he comprado dos litros de leche, dos de zumo de naranja y dos de coca cola, jeje; al menos tengo tostadas, miel, algo de Nesquick, dos latas de atún, macarrones, algo de mantequilla y medio bote de salsa napolitana...así que esta noche podré sobrevivir sin problemas.

Fin de la historia, son las 19:55 pero me muero de hambre, así que voy a satisfacer a mi estómago y luego descansar por fin, aunque mañana trabajo por la tarde y no tengo que madrugar; no obstante, tendré que ir a comprar la comida y a devolver unas pelis al Instituto Cervantes, así que tengo la mañana hecha.

miércoles, 8 de octubre de 2008

Cambio de piso

A mediados de este mes me mudo de piso; no es que esté mal donde estoy ahora, ni mucho menos, pero gracias a Elena y a un amigo suyo que se muda también, he encontrado un estudio cerca de la conocida zona de Andel. Lo mejor es que pago menos, y aunque viva solo, eso también puede tener sus ventajas.

Todo empezó cuando ella me comentó lo de su amigo, que se iba a mudar y que vivía en un estudio; en realidad a ella le interesaba que yo me quedara porque cuando regrese de Japón se quiere quedar ella allí, pero bueno, lo importante es que yo también saco mi parte de todo esto. Así que antes de que se fuera me dio el número del chaval y así comenzó la cosa.

Quedé con él en Andel y me llevó hasta el sitio donde estaba el estudio; es una zona tranquila, restaurante cerca, supermercado pequeño para emergencias, y multitienda de estas de los chinos para más emergencias. Ya haré fotos del piso cuando me cambie definitivamente, pero está muy bien: entrada con un pequeño vestíbulo, retrete separado de la ducha y lavabo, cocina-sala de estar y una habitación dormitorio. Además está a ras de suelo, así que tengo acceso a un mini patio privado, jeje.

Hablamos del asunto de las fechas y tal, y como él había pagado medio mes, pues se iba a quedar unos días más hasta que terminara de mudar las cosas, pero me dijo que antes del 10 probablemente ya estaría el sitio libre. No obstante, como yo he pagado medio mes en este piso actual, aprovecharé y me quedo hasta ese día, iré llevando las cosas poco a poco hasta que sea definitivo.

Además, antes de irme el casero actual me dijo que le llamara para que revisara la habitación, y si no hay ninguna novedad, devolverme la fianza íntegra...hasta ahora todo está intacto, así que procuraré ser cuidadoso no sea que la líe en el último minuto.

Así que nada, quedamos otro día para cambiar la línea de internet y ponerla a mi nombre, pero sin contrato de permanencia ni historias porque no sé cuánto me quedaré aquí. Llegamos a la tienda de O2, empresa que pertenece a Telefónica, y me dice un chaval con pinta de ser el típico estudiante con ganas de sacarse un dinerillo haciendo horas en algún trabajo en el que no presta el mínimo interés, que tengo que presentar un documento de la embajada o algo que certifique que estoy en Praga...no le vale con verme en persona, xD! Un visado, permiso temporal de residencia, etc. Para obtener el ansiado permiso de residencia temporal es necesario que alguien te firme un documento certificando que vives en algún sitio, pero al igual que en España, no mucha gente es favorable a que se tenga constancia de sus negocios de alquiler de pisos al margen de la ley.

El contrato de trabajo vale, así que quedamos otra vez ese día por la tarde. Llego a casa corriendo, como cualquier cosa, cojo todos los documentos que tengo y vuelta a Andel...esta vez nos atiende otro chaval, y sin que yo tenga que hacer uso de ningún documento, porque ni los llegué a sacar de la mochila, la cosa está hecha. Bueno, lo único que le tuve que dejar fue el Pasaporte o DNI, pero nada más. Me pregunta que si quiero aparecer en la guía de teléfonos: "Jestli zdarma, tak ano", le digo (si es gratis sí, jeje). Así que ya aparezco en las Páginas Amarillas checas, no sé cómo me pondrán, pero tengo ganas de verlo.

Curiosidad: la red de internet básica es de 8 megas; casi igual que en España, xD, y el precio el mismo prácticamente...

Eso está hecho, ahora solo queda pagar al "landlord" (casero) la mitad del mes y ya está. Quedo con él sobre las 14:00 en el estudio. Pero justo cuandoe estoy en la estación de Karlovo Nam. me llama y me dice que no está en el estudio, que está en otro sitio. Le digo que podemos quedar otro día y me dice que no pasa nada, que me indica cómo llegar y ya está. Tengo que ir hasta Kačerov, metro rojo, y allí coger el bus 189 hasta Nové Dvory.

No parece complicado, pero es un engorro. Me monto en Karlovo Nam. ya que estoy hasta Můstek; en Můstek cojo la línea verde hasta Muzeum, y aquí la roja hasta Kačerov. Llego a Kačerov y me suena el sitio...es donde fui con Elena cuando quedamos con los vietnamitas, aunque allí cogimos otro bus distinto. Bus 189 y me bajo en Nové Dovry. Estamos donde Cristo dió las 3 voces...pero un poco más allá. Espacios amplios, carreteras de dos carriles, nadie por la calle y bloques de pisos de colores apagados y todos idénticos...eso me suena bastante también. Y para terminar de alegrar la visión, está nublado y llueve un poco.

Llamo a Mr. Erbend, y sale a recibirme, le entrego el dinero, me dice que hable con Karel para que me dé sus llaves cuando él se vaya, y que si necesito cualquier cosa que no tengo más que llamarle. Por suerte habla inglés, pero su mujer no, y me pongo a hablar con ella con el poco checo que sé, pero me alegro al ver que sé decir información básica sobre mí y puedo mantener una conversación simple:

- Jak se máte? (le pregunto a la señora)
- Dobře děkuju. Co dělaš tady? (me pregunta ella)
- Pracuju tady na hotelu.
- Siete dlouho tady?
- Jenom tři měsice.
- A už mluvíte česky?
- Už neni, jenom trochu.
- A rozumíte?
- Trochu taky.
- Dobrý!

Y eso es todo de momento, nada emocionante como se puede ver, pero queda mucho tiempo por delante, ya veremos qué pasa.

viernes, 3 de octubre de 2008

Y la vida sigue...

Después de que Álex se volviera a España, la vida sigue en Praga y la verdad es que no me ha pasado nada interesante desde entonces. Las cosas están relativamente en calma ahora por aquí. Después de tanto buscar pisos y darme cuenta de la suerte que tengo con mi sitio actual, los ánimos iban decayendo cada vez más, y al final la cosa no pudo ser. La verdad es que se hace bastante duro vivir aquí, y precisamente ayer estaba yo hablando de eso con uno de mis compañeros del hotel, un chico brasileño, que me confesó que estaba hasta los mismísimos de la República Checa y su gente.

Pero si aguanta aquí es porque está casado con una checa, así que me temo que el probre está "condenado" a estar aquí mucho tiempo. Y es que son bastante racistas/xenófobos por aquí, y eso que yo más o menos podría pasar por checo, hasta que abro la boca, claro. Y más ahora que me he cortado el pelo y parezco un militar.

Me las apañé para quedar con una chica que solo hablaba checo (me siento orgullosos, xD, por fin pude hacer uso útil de mi checo), para que me cortara el pelo por menos dinero de lo que pagué la otra vez, y no me supe explicar bien de cómo lo quería, pero da lo mismo, así los mendigos y demás delincuentes pasan de ti, porque si te ven pinta de turista, se abalanzan sobre ti, pero si creen que eres checo, medio pasan.

Volviendo a lo de antes, el chico este está bastante amargado viviendo aquí, pero no le queda otra.

Quizás la única novedad sea que Elena se ha ido ya a Japón, el día 2 salió su vuelo que hacía escala en Helsinki, y desde allí hasta Tokyo, 9 horitas de vuelo. Estuvimos en el bar de al lado tomando algo todos menos la italiana, para despedirnos de ella y poco más. Tampoco es que esperara una fiesta, pero me pareció todo muy frío, aunque al fin y al cabo nos conocemos todos desde hace poco, y nos guste o no, los amigos van y vienen, muy pocos permaneces. Estamos solos en el mundo.

En su lugar la habitación será ocupada por Thomas, un chico noruego de mi misma edad que está estudiando medicina aquí en Praga; antes de que vivniera la rusa, él ya ocupaba la habitación, así que había hablado con los caseros para que le guardaran el sitio para cuando la rusa se marchara.

Es un buen tipo, al menos eso parece, con un carácter peculiar que me imagino será normal en esa gente nórdica, pero es una experiencia. Su sentido del humor se basa en el sarcasmo y en las bromas inteligentes, pero nunca le verás soltar una carcajada típica española de esas de "descojonarse vivo", como si tuvieran un nivelador en su sistema de manifestar sensaciones...son muy diferentes a nosotros también.

Poco antes de irse, Elena me puso en contacto con un chico amigo suyo que tenía un estudio en Praga 5, cerca de Andel (que es algo así como el Centro Comercial Ruta de la Plata de Cáceres, para que nos entendamos: no está en el centro, pero hay de todo y siempre hay mucha gente). Me dijo que pagaba 7.000 coronas, y estaría yo solo en el piso, así que fui a verlo. Como todos los estudios, un servicio con retrete solo, otro con ducha y lavabo, cocina-salita de estar y una habitación; está a nivel del suelo, así que tiene acceso a un pequeño patio.

Me interesa, así que quedamos para hablar con el dueño de las condiciones y eso. Quedamos otro día porque el dueño no está, y cuando hablamos con él me dice, delante de la cara y tranquilamente, que por ser extranjero tengo que pagar 1.000 coronas más al mes...al principio pienso que es una broma, pero luego me doy cuenta que no. De todas formas, hay otra chica interesada, y aunque tiene que esperarse para conocerla, me dice que el viernes me dice algo (que es hoy, así que supongo que esta tarde me llamará).

No obstante, si me llama y me dice que me puedo quedar con el piso, le diré que le pago 7.500 como mucho, porque luego hay que pagar internet a parte, que el chico este paga hasta ahora 800 coronas, pero iré a la tienda a ver una oferta que hay de 500 coronas, porque si no no me compensa mudarme del piso actual.

Si me deja pagarle eso, perfecto, hablaré con la compañía de internet para ver si puedo pagar menos; si me dice que no me baja el precio, gracias y adios caballero...

También tendría que hablar con los caseros actuales, porque no sé con qué antelación tengo que avisarles en caso de irme, o si tengo que quedarme aquí medio mes y pagarlo, o hasta que venga alguien, no sé, es una movida.

Y eso es todo de momento, a ver si tengo suerte y este señor que responde al estereotipo odia-extranjeros checo es misericordioso y me permite bajarle el alquiler, aunque no pierdo nada si no quiere, porque me quedo como estoy en el piso actual y punto pelota.

Este mes quiero planificar ya algún viajecito, aunque el dinero no me sobre, pero es una inversión; la semana que viene he quedado con la japonesa así que le preguntaré si tiene libre algún día que coincida con los que yo tengo, por si se quiere venir; si no me da igual, o me voy solo o pongo un anuncio en "expats" buscando gente para viajar, que seguro que alguien se apunta. Esa página es una auténtica Biblia para cualquier extranjero que esté en Praga para poco o mucho tiempo, es la salvación y la solución a dudas y problemas de cualquier tipo.

martes, 23 de septiembre de 2008

La última cena

Y hoy (martes 23) hemos quedado con Gener, el catalán del otro día. Quedamos a las 18 en Narodni Divadlo, y cuando llegamos allí está. Es un poco rarete, pero es que yo tengo el defecto de ser bastante crítico con la gente, a todo el mundo le veo algo. Resulta que lleva 3 semanas aquí, viviendo en casa de una chica de no sé donde con la que contactó a través de otro sitio de internet bastante interesante para viajar: http://www.couchsurffing.com/

Damos una vuelta, tomamos algo, descubro que la cerveza Kozel negra está muy rica y nos vamos hacia Strossmayerovo Namesti, porque ha quedado con "los" de su piso para cenar, y Álex y yo nos apuntamos. Lo pongo entre comillas porque no sabíamos cuántos ni quienes eran, pero luego nos llevaríamos una sorpresa poco grata.

Cogemos el tram, y llegamos al lugar. Nos acercamos al piso donde se está quedando el chaval este, y cuando entramos, la primera visión nos echa un poco para atrás: una pila de unos 20 pares de zapatos..."joder, parece el mercadillo", le digo a Álex. Avanzamos un poco por el angosto pasillo y a nuestra izquierda hay un salón donde al asomarnos divisamos una ristra de gente tirada por el suelo entre colchones, ropa, ordenadores y demás cosas; para que os hagais una idea, parecía un cómic de los de busca a Wally, pero en este caso iba a ser muy difícil encontrarlo al pobre...si es que estaba con vida en ese ambiente.

Quizás es que yo sea poco tolerante, o anticuado, o raro, pero ese ambiente de comuna hippie, con pósters de Bob Marley fumando porros y pipas de agua por el suelo, lo siento mucho pero no es mi estilo. Esa gente tirada por el suelo, todo con un aspecto mugriento y descuidado, como perros en una perrera...no me extraña que haya una hepidemia de Hepatitis A con esos niveles de higiene. De esa habitación no paraba de salir gente que se nos presentaba, mientras Álex y yo pensábamos en la inutilidad de aprendernos sus nombres o de que ellos trataran de aprender los nuestros, porque esa iba a ser la primera y última cita.

Nuestras mentes ya maquinaban la forma de escaquearnos de la cena de una forma educada. Aprovechamos que el tal Gener se aleja para hablar y a Álex se le ocurre la solución: hábilmente me llama con el móvil (¡Dios bendiga los móviles!) y me dice que se lo cuelgue, finjiendo una conversación con Toby o Elena. Dicho y hecho. "Uff, tío, lo siento, tenemos que ir al piso, tenemos un problema con la llave y tengo que ir a abrir a uno de mis compañeros que se ha quedado fuera...ya si eso luego me dices donde estais y volvemos eh...".

Qué alegría salir de allí, al menos no nos habrá dado tiempo a cogernos ninguna enfermedad, espero. De camino a casa, al pasar por la parada de tram de Strossmayerovo Namesti vemos una pegatina de Franco en el panel de la propia parada: "Proud to be anticommunist", dice la pegatina, y luego algo en checo. Lo escribo simplemente como curiosidad. No sé de qué son, pero hay varias pegatinas de ese estilo por la ciudad.

Paramos en Narodni Divadlo, comemos en el KFC (ya llevaba yo tiempo sin mi querida comida rápida). Creo que me está sentando bien lo de estar aquí, porque desde que vivo aquí, solo he ido dos veces a locales de comida rápida de este tipo, y también llevo dos meses sin ver la caja tonta. Entramos en el local Álex y yo, porque aunque yo estoy siempre con lo de "hay que ahorrar", pues es la última cena como quien dice: al día siguiente trabajo de noche, y el jueves él ya se va, así que lo dicho; de fondo está sonando Ska-P.

Terminamos de cenar esa hamburguesa gigante y demasiado picante, y nos vamos a Narodni Trida a coger el tram para casa. Un grupo de adolescentes alemanes, chicos y chicas, unos 20 o más, están alborotando la calle mientras esperan también al tram: en ese momento empiezo a entender cada vez más a los checos de por qué sienten cierto odio hacia los extranjeros, especialmente los alemanes. Su actitud prepotente y de soberbia es molesta incluso para mí, que no soy checo.

Y nada, aquí estoy en la cama, escribiendo esto mientras se carga un capítulo de "La que se avecina", así que quito trabajo de enmedio y actualizo el blog. Hasta la próxima.

Último intento de piso

En primer lugar, quiero saludar a Claudia Lima, que seguro que es la persona que desde más lejos lee el blog...al menos eso me ha dicho, jeje.

Después de ver los pisos que hemos visto, la decisión de Álex de volverse a España estaba cada vez más clara; además, si su propósito principal era el de aprender inglés, se ha equivocado de país. Si me lo hubiera dicho antes de venir, se habría ahorrado la molestia, pero así visita otra ciudad que merece la pena sin duda.

Aquí el inglés no está muy extendido, salvo en algunos lugares de la zona turística, y no es que sea un inglés con el que se pueda aprender algo, sino que más bien se trata de un inglés de superivivencia por conveniencia; la mayoría de los turistas hablan o chapurrean el idioma de Shakespeare, así que por interés comercial, es lo que hay; ahora bien, si salimos de la zona turística, salvo excepciones, es bastante más probable que te puedas comunicar sabiendo ruso que inglés.

El otro día la chica japonesa que conocimos a través de la rusa nos invitó a su casa porque nos iba a preparar algo japonés. Ella ya había estado en el piso degustando las exquesiteces españolas que mi compatriotas me iban trayendo, así que esta vez tocaba cambiar.

Quedamos sobre las 19:00 en su casa, previa facilitación de la dirección, pero gracias a la rusa y su pecualiar sentido de la orientación, después de dar varias vueltas por el barrio, conseguimos localizar el piso, que está a 10 minutos andando del nuestro.

Preparó unas especies de rollos de carne rellenos de queso, bastante buenos. Comimos con tenedores, nada de palillos, jeje. Pero ese mismo día a las 21:00 habíamos quedado con una chica para ver otro piso, porque no nos habíamos rendido del todo; algo de esperanza quedaba porque seguíamos agotando las últimas opciones y no perdíamos cada ocasión que se nos presentaba.

La chica del anuncio resultó ser la novia del chaval que ocupará la habitación de la rusa, un noruego llamado Thomas, que está en Praga estudiando medicina. Su novia es sueca, pero no tengo ni idea de a qué se dedica. Elena y Hiroko deciden acompañarnos y llegamos en tram a la estación. Puntualmente aparece la sueca y allí nos reunimos con otros dos chicos franceses y otro chaval catalán, para ver el piso.

Uno de los franceses está aquí de Erasmus estudiando Ciencias Políticas, o algo así; el otro ni idea. El catalán se llama Gener (¿?) y está en el Conservatorio, toca el clarinete. Después de ver el piso, Álex está contento porque está bien; pero más adelante la chica se pondría en contacto con nosotros para decirnos que daría prioridad a las chicas...comprensible al fin y al cabo.

Tiramos la toalla definitivamente, la decisión está tomada al fin. Si el objetivo principal es el inglés, error; si a ello le añadimos la imposibilidad de encontrar una vivienda digna, Álex 0, Praga 2; y para concluir, la vida es dura y no todo el mundo es capaz de soportarlo, así que sobran las palabras.

El sábado aprovechamos para salir por la noche, así que quedamos con un chaval llamado Jorge, catalán también, que está aquí haciendo unas prácticas de ingeniería o algo así. Es un poco raro, no nos cae del todo bien. Viste como un pijo, está como atontado y para colmo su calle favorita de la ciudad es Pariská, una calle llena de tiendas pijas...Sin embargo, quedamos con él.

Después de caminar por las calles de la ciudad y comprobar el buen ambiente, fuimos a un bar que ya había visitado yo anteriormente. No recuerdo el nombre, pero me gusta, y sé llegar que es lo importante, jeje. Allí tomamos algo y después nos fuimos a Karlovi Lazne, la discoteca más grande de Europa Central. No sé si tuvimos suerte, pero había poca cola. Cacheo a fondo por 3 cabezas rapadas de la seguridad, 120 coronas de entrada y 5 plantas de música de todo tipo y gente de todas las nacionalidades. Merece la pena verlo. Muchísima cola en el ropero, más que en la entrada; pone que es gratis, pero si no les dejas algo de propina te miran raro...

Acabamos a las tantas de la mañana, pero por suerte a partir de las 5 ya funcionan los tranvías, así que fuimos hasta I.P. Pavlova, nos compramos una hamburguesa con queso por 20 coronas, y luego al piso a descansar, que ya está bien. Se me olvidaba decir que al tal Jorge este lo conocimos porque Álex vio un anuncio en http://www.expats.cz/ (bendita sea esa página) y se pusieron en contacto; lo típico me imagino: "chico español busca piso barato en el centro...etc etc, lo de siempre, lo que todos queremos.

El domingo, en un último intento desesperado, fuimos a ver otro piso donde se ofertaban dos habitaciones; lo que no se decía es que esas dos habitaciones tenían que compartir el mismo servicio...¡que estaba dentro de una de ellas! Es decir, que para ir a ducharte tenías que pasar por la habitación, porque solo había un acceso al baño y era desde una de las habitaciones...no sé quién narices diseña estos pisos, pero vamos...

Nada, el destino está en nuestra contra; sea lo que sea, algo no quiere que Álex se quede en la ciudad.

miércoles, 17 de septiembre de 2008

Búsqueda de piso (parte 2)

Además de buscar piso pusimos un anuncio y una chica llamada Rachel nos contestó. Hablaba muy bien inglés, así que me imaginé que era inglesa o similar. Quedamos con ella en Vaclavske Namesti, y me da la sensación de que está bastante perdida porque me dice que no sabe donde está eso. "Wencesla's Square?", le digo. Eso ya si le suena, me dice: "¡pero si es lo mismo!", pienso. Solo que lo primero es en checo y lo segundo en inglés...en fin.

Llegamos allí donde habíamos quedado y a pesar de las ilusiones que nos estábamos creando la chica es poca atractiva (somos demasiado superficiales), pero es muy simpática. Es inglesa, tiene nuestra edad y está dando clases de inglés aquí en Praga, desde hace un mes.

Me da su correo por si veo algo interesante y nos despedimos. Creo que tanto ella como nosotros teníamos esperanzas de que alguno de los dos ya tendría algo, pero bueno, la decepción fue recíproca.

Seguimos la odisea de los pisos, quedan otros 3.

Piso 1: este creo que fue el lunes por la noche cuando lo vimos, era en Budejovicka. Está lejos, pero Elena nos dijo que era buena zona, y al llegar allí parecía eso. Aviso al tío de que estamos allí y a los 5 minutos recibo una llamada de él. Es un chico de raza negra también, vestido con un traje de chaqueta totalmente blanco y unos zapatos que terminan en punta. Parece una especie de Gigoló de discoteca, según Álex. Vamos andando hasta el piso, y nos vamos alejando de la zona que parecía buena. Pasamos por un área residencial, lo dejamos de lado y por un estrecho sendero que discurre entre árboles llegamos a otra parte de la zona residencial, las últimas casas antes de encontrarte con el campo...El apartamento no está mal, pero la localización. Son 3 habitaciones, dos de ellas se quedan libres, pero la decisión está tomada.

Demasiado lejos, muy apartado. Nos despedimos del Gigoló y nos vamos al metro de nuevo para volver a casa.

Piso 2: Hradčanska, donde la Embajada española, pero el área es muy grande como para saber si la zona es buena o no, porque visto lo visto seguro que está lejos de todo como siempre. Como somos muy chulos no llevamos mapa ni nada, así que no tenemos ni idea de por dónde empezar. Veo una pareja de policías y me decido a preguntarles con mi precario checo, jeje, así lo pongo en práctica. "Prosím tě, kde ie Vaclavkova čtyři" (Por favor, dónde está Vaclavkova 4...es que me hacía ilusión escribirlo).

Hemos hecho el tonto porque ya estábamos en ella, pero bueno. Llamo al tío y nos indica que sigamos recto por esa calle hasta que damos con el número. Subimos al piso, y como siempre todo pinta bien hasta que entras. Nos abre un chico inglés con un pijama de la serie Padre de familia. La "cama" son dos placas de espuma de esa de la que están rellenos los cojines, aunque la habitación es grande. Los muebles podrían ser de hace dos siglos tranquilamente, y la cocina parece de hace 500 años. Y para que la estampa sea aún más bonita la basura está al 200% de su capacidad, sin contar con otra bolsa que hay detrás esperando que alguien tenga una inspiración y la baje al contenedor. Nos dice que miremos lo que queramos de la habitación, servicio, cocina, etc, pero la decisión ya está tomada.

Lo de siempre: tenemos que ver más, me parece interesante pero ya si eso te digo algo chaval.

Piso 3: y esta es la aventura buena, jeje. Quedamos a las 16:30 con un tío en una parada que tras mirar en varios sitios, no aparece en ningún lado. Me dice que cojamos el tram 5, 9 o 26. Cojemos el 9 en Narodni Třida y al llegar a Ujezd le digo a Álex que nos bajemos porque me doy cuenta de que allí gira a la izquierda en lugar de ir hacia Hellichova, así que me empiezo a mosquear...miramos de nuevo el cartel de las paradas y efectivamente, la parada que nos dice el tío no está.

Me manda otro mensaje después de que yo le escriba y me dice que si, que cojamos ese tram y la octava o novena parada, así que en un acto de fé le hacemos caso y nos montamos en el 9. Lo bueno es que al subir vemos a dos chicas que según Álex es lo mejor que ha visto hasta ahora en la ciudad, y lo cierto es que le doy la razón. Quizás por el cansancio o quizás porque efectivamente esas dos bellezas rubias son patrimonio protegido de la ciudad, pero por lo menos vamos contentos en el tram.

Parada tras parad, con el tiempo justo porque el ticket de Álex caduca en breve, nos miramos con cara rara al comprobar que nuestra parada no llega. "Venga, una más tío, a ver cuál es...", le digo, pero yo mismo por dentro no tengo ninguna esperanza de dar con lo que nos dijo el chico del piso.

Cuando ya se agota el tiempo del billete nos bajamos, además de que cada vez se veía menos civilizado el entorno por el que iba el tram...y nos preguntamos seriamente si llega hasta Austria o qué pasa con esa línea. Como las prisas apremiaban, nos damos cuenta de que estamos en una gasolinera en medio de nada...se ven casa a lo lejos y la ciudad ni se ve porque lo árboles la tapan; esto es de película, así que llamo al tío y le digo que estamos en una gasolinera en medio de nada joder. Nos dice que quizás nos hemos equivocado. "Sí, pero sin el quizás, no te j...". Le digo que nos daremos la vuelta, iremos hasta Anděl y allí iremos en metro hasta Florenc, desde donde dice que nos indicará cómo llegar. Parece de cachondeo.

Necesitamos monedas sueltas para el ticket de Álex porque las máquinas esas de los años '50 no cogen billetes, así que entramos en la gasolinera y compramos unas patatas y unas galletas. Y allí estamos, comiendo patatas en una gasolinera a no se cuántos kilómetros del centro de Praga, en medio de nada, con coches pasando a toda velocidad y ningún sitio a la vista donde comprar el ticket...

Nos ponemos a andar mientras pensamos en la situación, y lo único que podemos hacer es reirnos. Estamos buscando un piso que no nos gustará, por cualpa del cual estamos perdiendo toda la tarde, y por las indicaciones erróneas de un tonto hemos acabado en las afueras de la ciudad, comiendo patatas y galletas en una zona que es una mezcla entre Aldea Moret y Las Capellanías de Cáceres. Poco a poco van surgiendo edificios, en estado lamentable; se nota que son las afueras. Por fin vemos una máquina de tickets, pero como somos tan afortunados, no funciona...otro agradable paseo por esos acojedores barrios de las afueras donde parece que no vive nadie y esos edificios que bien podrían estar abandonados hasta que llegamos a una estación de tram donde por fin compramos el ticket.

No nos dimos cuenta, pero las compras fueron 46 coronas, así que le devolvieron un billete de 50 y monedas sueltas...perfecto, ¡no podemos sacar el billete! Menos mal que miro en el bolsillo y tengo una mondea de 20 coronas, así que venga, billete, tram y llegamos a Anděl. Cuando estamos bajando las escaleras para el metro, me llega un mensaje del chico este: la habitación ya está cogida, ha venido alguien a verla y se la queda, que tengamos buena suerte... Supongo que todos os imaginareis lo que Álex y yo pensamos en ese momento y cómo nos acordamos de la familia de ese chaval...

Y nada más, toda la tarde perdida para nada, pero al menos hemos visto una zona de Praga que no conocía, aunque no me quita el sueño el no conocer más de por allí. Llegamos al piso, de nuevo meditando y hablando de la vida...estamos derrotados, al menos yo, con un sueño que me caigo y unas ojeras como si llevara una semana de fiesta. Y mañana trabajo por la mañana, así que me entran ganas de acostarme aunque sean las 6 de la tarde.

Pero bueno, ahora son las 9 y poco, estamos haciendo unos macarrones y cenaremos aquí en el piso. Y en cuanto cene: zZzZzZz...

Hemos quedado mañana para ir a ver otro piso, como nos falle éste nos hemos quedado sin recursos. Pinta bien porque la chica que ha puesto el anuncio, por una casualidad de la vida es la novia de Thomas, el chaval que ocupará la habitación de la rusa cuando se vaya. El anuncio decía: chica sueca, 26 años y que se llamaba Louise. Al escuchar su voz me sonó familiar, y efectivamente era ella.

Así que mañana veremos qué pasa, hasta la próxima.

Llegada de Álex y búsqueda de piso (parte 1)

El domingo sobre las 15 viene Álex. Le voy a esperar al aeropuerto como ya he hecho más veces y nos vamos a mi piso. Tiene que pasarse por el hotel, y yo ese día trabajo por la tarde-noche, así que se viene conmigo y así va viendo el hotel y hablando con algunos de los que estén por allí. Por suerte en el bar está Michael el cubano, así que se queda con él que seguro no se aburrirá, y yo me voy al restaurante a "trabajar".

Lunes y martes tengo libre, pero es un decir, porque tenemos que buscar piso para Álex, o un piso con dos habitaciones para irnos los dos. Lo que pasa es que yo no quiero pagar más de lo que pago ahora, así que nos ponemos a buscar. Hasta la fecha, miércoles 17, no hemos encontrado nada, y podría hacer un blog de cada hora de búsqueda porque menudas aventuras. Intentaré plasmarlo todo en esta entrada, aunque lo emocionante ha sido vivirlo. Además, como no me acuerdo exactamente del orden de las cosas lo contaré todo como pueda.

Nos ponemos a mirar en expats.cz como hace todo el mundo, y vemos anuncios de todo tipo. Yo, creyendo que controlo el tema, seleciono solo los pisos de menos de 8.000 coronas, pero luego descubriría que para un extranjero, encontrar algo decente por menos de 8.000 c0r0nas, en esta temporada, es algo imposible. Si eres checo lo tienes más fácil que si eres extranjero, y suena triste pero es así. Se aprovechan de la gente que viene porque sabe que muchas veces estás en situaciones donde no puedes elegir. Supongo que es lo mismo que hacen muchos con los inmigrantes en España; ahora sé como se sienten ellos, es una sensación bastante incómoda.

Michael nos dio el número de una amiga suya que es eslovaca pero habla español y trabaja en una agencia inmobiliaria...es decir, pisos buenos pero caros. Aún así la llamamos y quedamos con ella en la plaza del reloj. Cuando la vimos nos quedamos sin aliento porque la tía era preciosa, y no exagero. Ojos azules, pelo negro y cuerpazo. Viniendo de Michael no me extraña, ya hablaré con él cuando le vea en el hotel.

Nos enseñó varios pisos, pero claro, como era de esperar ninguno bajaba de las 9.000 por cabeza. En una de las visitas nos encontramos con un portugués de Évora y un sueco que también estaban buscando pisos. Intercambiamos los número de teléfono por si encontramos algo, pero no tengo muchas esperanzas porque les veo demasiado perdidos a los chavales como para encontrar algo interesante.

De momento, con nuestros salarios no podemos permitirnos pisos por esos precios, así que habrá que volver a la triste realidad y buscar pisos compartidos con otros estudiantes.

Piso 1: veo un anuncio de piso en Ujezd, zona céntrica, 7.000 coronas, libre a partir de Noviembre. La zona para nosotros es buena, porque está a menos de 10 minutos del hotel andando, solo hay que cruzar Most Legii. Por el correo parece judío (Shalomon Lobov), y quedamos con él el lunes a las 16 creo recordar. Llegamos y puntualmente nos encontramos con él. Es israelita, lleva aquí dos años y en el piso, que es de 3 habitaciones, vive otro chaval israelita que lleva aquí 6 años. Álex solo lleva aquí dos días y ya se ha dado cuenta de cómo es la vida en Praga y el carácter de los checos, así que nos preguntamos cómo será la vida en Israel para que prefieran esto...

La localización del piso es ideal, pero a ver cómo es por dentro. La calle es tranquila y antes de entrar todo parece normal. Pero al entrar, el piso parece una mezcla entre el plató de Cuéntame y una obra sin acabar. Habitación grande, cama grande, cocina de hace mil años y un solo servicio bastante pequeño. No me convence, así que nos despedimos educadamente y decimos que tenemos que ver más pisos.

La verdad es que el piso está muy bien situado, pero no me imagino viviendo allí ni a mí ni a Álex. Además, la habitación no tenía ni mesa joder.

Nada, vuelta al piso y a meditar sobre la vida.

Piso 2: vemos otro piso, no recuerdo el precio pero estaba dentro del presupuesto. Cogemos el tram 11 en Muzeum y hasta la parada Strašnické divadlo. No parecía tan lejano en Google Maps, jeje, pero a medida que avanzamos la cosa va pintando cada vez peor: pasamos por Jiřiho z Poděbrad, el nuevo cementerio judío (Želivského), hasta un Crematorio inmenso y otro cementerio...a medida que avanza el tram, los edificios van siendo cada vez más feos y la gente ni siquiera se deja ver por la calle. Y encima, el cielo gris que nos cubre no acompaña nada a mejorar la situación.

Nos bajamos en la parada del tram y la decisión estaba tomada en un 90%. Edificios de la época comunista, pero encima sin pintar ni nada; ni un alma por la calle, como mucho alguna persona mayor con esa cara de enfado y esa mirada de desconfianza fruto de tantos años bajo la opresión de un sistema de gobierno autoritario.

Mando un mensaje la tío y esperamos en la puerta de un supermercado Albert hasta que viene. Parece una ciudad fantasma. Aparece el chico: es checo, el otro chico del piso es turco. La habitación es grande, pero el resto es enano, tanto servicio como cocina. La verdad es que da un poco de pena pensar que hay gente que es capaz de vivir así...despedida estándar (me gusta el piso, pero tenemos que ver mñas, ya si eso te digo algo...).

Saco mi lista de pisos y lo tacho, uno menos.

Piso 3: más tarde hemos quedado con otro chico para ver su piso cerca de Křižíkova. Llegamos algo antes de la hora pero como no tenemos nada que hacer pues decidimos ir de todas formas. Esperamos algo en la puerta porque el chico me dice que está trabajando y por fin llega. Es un chico de raza negra, bastante simpático, que nos dice que pronto se irá a Alemania, y que por eso deja la habitación.

Es un segundo sin ascensor, creo recordar, y no parece mal antes de entrar (como todos). Al entrar, de nuevo decepción. Primero, para entrar a la habitación hay que pasar por la habitación de otra persona (¿?). Vale, a mi me daría igual, pero la persona de esa habitación..."menos mal" que hay un biombo que funciona a modo de pasillo. La habitación es grande pero la cama resulta ser un sofá cama. No hay mesa ni silla, una caja de cartón hace esa función y el suelo es la silla. No necesitamos ver más de la habitación.

Servicio y cocina antiquísimos y de pena, triste pensar que hay gente que vive ahí, pero bueno. Quizás somos demasiado exigentes o quizás la gente por aquí no pasa mucho tiempo en las zonas comunes de la casa, lo cual resulta igualmente triste.

Despedida y lo de siempre, vuelta a casa y a meditar sobre la vida.

En el piso aprovechamos para ver miles de ofertas que luego vamos tachando por estar lejos, precio excesivo, y otros ni contestan o nos dicen que ya está ocupado.

No quiero que la entrada sea muy larga, así que seguiremos en la parte 2...

Cosillas, para actualizar más que nada

Hace bastante tiempo que no actualizo, una vez más me demoro en escribir pero es que el desarrollo de los acontecimientos no me ha permitido hacerlo antes. Ya ni recuerdo dónde lo dejé.

El otro día, a mediados de la semana pasada sería, estuvimos aprovechando algunos de los productos extremeños que trajeron mis padres: un queso de torta y un chorizo. Compramos algo de pan y un vino malísimo de cartón, que yo empeoré aún más al mezclarlo con una bebida sabor limón de estas de polvos tipo TANG, en un intento cutre de crear calimocho.

Estuvo bien, el queso me supo a gloria y estuve a punto de comerme hasta la cera.

La semana pasada también tuve que empezar a trabajar en serio en un proyecto para la facultad, sobre el turismo ornitológico. Estaba esperando a asentarme para ponerme en serio con ello, pero no he podido avanzar mucho, y debería darme vidilla la verdad porque la fecha de entrega se me echa encima sin darme cuenta.

Creo que fue el viernes pasado, trabajaba por la noche. Me levanté relativamente pronto y me puse a trabajar en el proyecto este de la facultad; en realidad es para la Cámara de Comercio, pero bueno. El caso es que cuando estaba metido de lleno en el trabajo, escribiendo y buscando información, llegan Thomas, Elena y Toby y me dicen que se van a escalar a un bar, llamado Boulder Bar o algo así. Al principio me niego, porque ya que estaba trabajando a toda vela me fastidia parame y tener que volver a empezar otro día. Además, a las 19 trabajo.

Pero no hace falta que me insistan demasiado para convencerme, así que me cambio y nos vamos. Lo cierto es que en el fondo me apetecía ir. Vamos en tram hasta Namesti Miru, y después de esperar a un amigo del Noruego para que le entregara unas llaves de un piso en el que éste se quedará hasta fin de mes que se mudará aquí definicitvamente, cogemos el metro hasta Muzeum, y allí la línea roja hasta Nadraži Holešovice. Nos bajamos y vamos andando hasta el susodicho bar, el cual encontramos sin mucha dificultad.

Se trata de un bar donde se sirven bebidas, como es de esperar, pero donde hay una zona con un rocódromo para hacer escalada. No es muy alto, pero son vías creadas de diferentes niveles. El suelo está acolchado, y puedes tirarte desde cualquier altura sin miedo a hacerte daño. Alquiler de zapatos de escalada y dos horas y media de acceso, unas 100 coronas. Aunque a la primera media hora yo ya tenía los brazos agarrotados y me dediqué a hacer el tonto por las colchonetas, pero me gustaría volver.

Y otra cosa curiosa que sucedió el otro día. Estaba durmiendo tan tranquilo cuando escucho una explosión, en la calle. Como estaba cansado la verdad es que pasé del tema olímpicamente, así que seguí durmiendo. Pero al poco escucho la puerta, miro el móvil y son las cinco...¿quién narices será a estas horas? Es Toby, que no ha escuchado la explosión, pero dice que le olía a quemado, escuchó unas sirenas (que yo no escuché...) y se despertó. Nos asomamos al balcón y justo debajo hay un camión de bomberos y dos operarios del cuerpo apagando un pequeño fuego en una papelera, que estaba justo debajo de mi ventana. Joder, menos mal, porque había mucho humo y por unos segundos pensé que era un incendio en el edificio, jeje.

Y por último, decirque el clima está empezando a cambiar, por desgracia. Parece ser que es algo normal aquí, pero sopla un viento muy frío que hace que la sensación térmica sea menor de la real, pero que sigue siendo baja. Las temperaturas medias serán de 10 grados, con casi 0 grados por la noche. Durante una semana o así hará fresco, luego volverá a mejorar el tiempo un poco, y finalmente se instalará el invierno...ya veremos cómo es este año. Por lo pronto, yo ya he echado mano del abrigo varias veces.

miércoles, 10 de septiembre de 2008

Conversación con Álex y cena vietnamita

Acabo de hablar por teléfono con mi amigo Álex, que el día 14 viene a Praga para trabajar también en la misma empresa. Después de llevar aquí un mes me comentaron que si conocía más gente con estudios similares a los míos para la recepción del hotel, así que lo prometido es deuda, y les hice llegar el CV de Álex.



No me sorprende que le llamaran tan pronto, el día siguiente del que les envié el CV ya ví al jefe de recepción echándole un vistazo y preguntándome que dónde estaba el chaval. Los recepcionistas que hay en el hotel dejan bastante que desear, salvando algunas excepciones como una chica que se llama Lenka, que habla español porque su novio es andaluz; un señor de unos 30 años que se llama Tomaš (creo); y una chica italiana (de Nápoles, así que cuidado!) que ha llegado hace poco. Eso sin contar con Carmen, otra chica española que también trabaja en uno de los hoteles, pero el producto nacional es el producto nacional.



Y ahora en serio, no sé si será porque son checos (espero que ningún checo siga el blog) o porque son así de atontados de serie, pero es que menuda tropa. No les veo con ninguna vocación al servicio, y no siguen ninguno de los parámetros básicos que se deben tener en cuenta cuando se trabaja de cara al público. Especialmente una chica que se llama Jolana o algo así (no sé exactamente cómo se escribe), pero es que es el "anticristo" de los recepcionistas. Y no exageró, pronto Álex lo corroborará...se enfada con los clientes y les grita, a veces no coge el teléfono porque no le apetece, y su frase favorita (hablando con los clientes!!) es "that's not my problem".



En fin, que poco a poco trataremos de meter personal verdaderamente cualificado en el hotel; o por lo menos que sean españoles...para que luego digan que somos "gandules" en España, se me están cayendo muchos tópicos de los españoles aquí.



Hace unos días llegó un nuevo compañero al piso, un chico noruego llamado Tomas (me imagino de nuevo que se escribe así; y no tiene nada que ver con el recepcionista de igual nombre, jeje), que estaba en la habitación de Elena antes de que ésta llegara; está esperando a que ella se vaya a finales de este mes para ocupar la habiatción, porque habló antes de irse con uno de los caseros del piso. Así que se queda a dormir en el sofá cama de la cocina el pobre desgraciado, pero no parece importarle aunque Dania se levanta temprano y le joderá por las mañanas...pero es lo que hay.



De todos modos, quizás cuando venga Álex nos mudemos de piso, Toby acaba de venir y hemos estado hablando de ello. No queremos movernos, yo estoy contento con la localización y el precio, pero Toby y Dania están disconformes con la poca profesionalidad de los dueños, que hasta hace poco les estaban cobrando más que a Elena y a mí, y eso que llevan mucho tiempo. Piensan que les han estado tomando el pelo, y quieren negociar el precio para que paguemos todos lo mismo. Lógicamente se trata de acuerdos verbales, y ahí está el problema. Si no llegamos a un acuerdo, o mejor dicho, si ellos no llegan a un acuerdo para pagar lo mismo que yo, buscaremos otro sitio, así que ya veremos qué pasa.



Antes de ayer creo que fue, estaba yo en la habitación cuando Elena irrumpió preguntándome que si quería ir con ella a una residencia de estudiantes de las afueras de Praga, porque una ex compañera suya de Vietnam quería que se reencontraran de nuevo para verse y esas cosas, y que iban a preparar comida vietnamita: cena gratis, conocer gente y ver otras zonas de Praga...la respuesta está clara, jeje.



Así que me duché, me cambié y nos fuimos. Cogimos un bus que nos llevó hasta el quinto pino, luego el metro (línea roja) hasta Chodov y de nuevo otro bus hasta el séptimo u octavo pino de Praga...no era una zona muy turística, pero hay que ver todo joder. Al menos descubrí que en Chodov hay un centro comercial grande, así que habrá que volver algún día.



Llegamos al dorm (residencia de estudiantes) y me flipo con el tamaño que tiene. Son al menos 5 bloques de 11 plantas cada uno, y no sé cuantas habitaciones habrá en cada planta. No obstante, existe otro dorm que es el mayor de Europa, en Strahoff, que acoge a unos 5.000 estudiantes!!! Eso sí que tiene que ser vida, aunque me comenta Elena que es como vivir en un armario, las habotaciones son verdaderamente pequeñas; por contra, la cerveza es muy barata allí, jeje.



Llegamos al bloque donde vive su amiga y en la entrada una "simpática" empleada nos pide el DNI o docuemento identificativo para poder entrar; yo llevo el DNI, así que se lo dejo después de batallar un poco con ella. Subimos a la tercera planta y vamos a la habitación de la chica, donde nos esperan otras dos amigas suyas y otros dos chicos. Hablan inglés y checo, pero ninguno de los dos muy bien; todos son vietnamitas.



En una de las habitaciones nos tienen preparada la comida, en el suelo, con sus respectivos palillos, y pienso que esto va a ser divertido...no sé por qué pero me imagino como Paco Martínez Soria en una película de la época, enfrentándome a unas constumbres totalmente distintas a las mías en el aspecto gastronómico. ¡Con lo bien que se come en una mesita con sus sillas y sus cubiertos!



La comida no está mal, es como la china pero menos especiada, aunque algunas de las cosas no me entran en la cabeza, como unos trozos de pollo poco hecho y con hueso donde no se puede aprovechar casi nada, pero me aguanto...y lo de los palillos, no me cuesta mucho controlarlos, pero donde estén los cubiertos de toda la vida. Y entonces pienso en cómo harán para comerse la sopa, a ver listillos, porque con palillos...a menos que se conviertan luego en pajitas jeje. Y para colmo nos ameniza la velada una música vietnamita de fondo, bastante extraña; pero está bien, es una experiencia.



Alrededor de las once le digo a Elena que deberíamos volver, al día siguiente trabajo por la mañana y una hora de camino de vuelta, así que ya está bien. Que no se me olvide coger el DNI.

Vuelta a casa, y nada más salir Elena se empieza a reir y me dice que durante la cena, en una ocasión que yo no recuerdo (no estaba bebida, que conste), una de las chicas dijo que yo le gustaba a su amiga, que estaba allí presente; yo no escuché esta parte y solo escuché que uno de los chicos me decía, "congratulations", pero como en ese momento yo estaba haciendo un uso magistral de los palillos, pensé que era por eso, así que le dije gracias (en inglés) y me puse a hablar de los palillos y cosas así...menos mal que no me dí cuenta en su momento porque menuda vergüenza. Me imagino a la pobre chica, diciéndome que le gusto y yo hablando de palillos chinos...pero es que era difícil entenderles, hablaban un inglés muy raro, y el vietnamita y el checo como que no, de momento.

En fin, ya era raro que no me pasar algo, pero así tengo alguna estupidez que contar. No tenía pensado escribir, pero Álex me ha dicho que hay cierto número de personas que lo siguen, incluso una miga suya del pueblo que se llama Elena (¡saludos!) y que no conozco pero que me cae bien de antemano, jeje. Y que ciertas personas de clase van a venir a vernos (Elena García, a ver si es verdad).

Y fin de la historia, Toby ha llegado y el noruego está cocinando unos espaguetis para usar una carne que se le va a estropear, una motivación frecuente para los estudiantes a la hora de decidirse a usar ciertos ingredientes. Mañana compraremos pan y comeremos un queso de torta que trajeron mis padres y un chorizo extremeño, que eso sí que es comida joder.

¡Hasta otra!

sábado, 6 de septiembre de 2008

Visita familiar y más

En primer lugar quiero pedir disculpas a esa minoría que sigue este aburrido blog, pero es que llevamos varios días sin internet en el piso y no he podido acceder a manera de forma regular, solamente he podido hacerlo a prisa y corriendo desde el trabajo. De hecho ahora mismo estoy escribiendo desde el Hotel porque no tengo nada que hacer y me aburro.

Espero poder amenizarte otra manana Arantxa, jeje.

Es un teclado checo, así que no hay ni enie (joder!), ni signos de interrogación ni exclamación de inicio...pero da igual. Lo cierto es que gracias a que no teníamos internet, he descubierto un lugar muy interesante cerca de casa; se trata de una especie de cafetería/librería que se llama "Shakespeare". Esta a dos paradas de tram de casa o 10 minutos andando, en una calle tranquila. Es una librería donde puedes adquirir tanto libros nuevos como usados, por muy poco precio estos últimos por cierto. De hecho yo me compré dos: uno de ellos fue "Interview with the vampire", de Anne Rice, siendo el motivo de la compra su precio, jeje, 30 coronas (algo más de 1€); el otro fue máas caro, 90 coronas (xD), algo menos de 4€, un libro de Tom Clancy. Me gusta el autor porque escribe sobre temas policiales y militares de actualidad, conspiraciones de gobiernos, y esas cosas que me gustan a mí.

El lugar dispone de una barra y sirven bebidas, de forma que tu puedes llegar con tu libro o comprar uno allí (con esos precios cuesta resitirse), tomarte un café, refresco o cerveza y sentarte en uno de sus sofás o sillones para disfrutar de un rato de relax. La mayoría de los libros están en inglés, pero también hay algunos en checo, alemán y ruso.

Pero por fin han arreglado internet, así que de momento no tengo pensado volver allí; y es una pena porque el lugar engancha. Por las mananas el ambiente es máas tranquilo, pero por las noches la cosa se vuelve más movidita. El otro día estuvimos Toby, Elena, mi hermano y yo, tomándonos unas cervezas para celebrar que Elena había terminado de martirizar a
ayudándole a traducir parte de su trabajo de la universidad. La música alta (acabó viniendo la Policía), lleno de gente y uno de los encargados (o eso parece ser porque siempre está por allí) haciendo gala de una homosexualidad que ya sospechábamos algunos; ayudado y jaleado por una de las camareras, se pintaba los labios y se ponía una de esas gafas que ahora están tan de moda, tipo Top Gun, y se movía al compás de la música en lo que él pretendía que fuera un baile perfecto, pero que no pasaba de ser una escena bastante cómica...al menos nos divertimos.

Decir también, cambiando de tema, que el día 28 vino mi hermano a visitarme, por lo que fuí al aeropuerto a buscarle. Llegaba a las 10 de la manana, así que puntual como siempre intento ser allí estaba yo, sabiendo que siempre se llega con algo de retraso, y eso sin contar el tiempo hasta que sales del avión y coges la maleta. Espero y por fin lo veo, con su cara de despistado como siempre y una melena que ya debería haberse cortado, jeje, pero bueno. Abrazos y esas cosas, le ayudo con la maleta y nos vamos hacia la parada para coger el bus 119 que nos lleva a Dejvicka. Todo parecía perfecto, como una película; pero cuando estamos en el autobús, segundos antes de que se cierren las puertas, me fijo en la maleta que lleva y en una etiqueta que pone "Karin" nosequé, una dirección y un país: Sweden.

Vale, creo que mi hermano ni se llama Karin, ni es sueco, así que no hace falta ser muy despierto para darse cuenta de que esa maleta no es la suya. Joder, saltamos del autobús y nos vamos directos a información del aeropuerto: le comentamos el caso y nos dice que ahora vendrá un empleado para resolver el problema.

"Pero como narices coges una maleta que no es tuya tio?", le pregunto medio en broma, porque tampoco es que me moleste demasiado; de hecho viniendo de él no me extrana en absoluto. Se excusa diciendo, y luego comprobé que era cierto, que la maleta era exactamente igual que la suya. Incluso llevaban las dos el mismo tipo de candado y todo.

Viene a buscarnos un senor, que nos deja pasar a la zona donde se recogen las maletas, y nos dice que vayamos al mostrados de Czech Airlines para comenatrles el problema. Le digo a mi hermano que se quede en la cinta por si sale la suya (pero que esta vey se asegure!), y yo voy con la maleta errónea al mostrador, donde hay un chico y una chica. Veo que hay una pareja delante de mí, y por suerte se dirigen hacia el chico, así que la chica (muy guapa por cierto) es la que me atiende. Le explico el caso, me mira y se queda pensando como si fuera su primer día de trabajo o la primera vez que se le plantea un caso así. Habla con su companero, que esta hablando con la pareja de edad adulta, y de repente me miran todos; quée casualidad que esa pareja era la duena de la maleta, concretamente la senora, jeje. Y por suerte son simpáticos, así que no se enfadan ni nada. Mientras voy hacia la cinta veo a mi hermano cogiendo una maleta, y por dentro pienso que espero que sea esa de verdad...menos mal, esta vez sí.

Cogemos el bus, llegamos a Dejvicka y en cuanto montamos en el metro, Pablo me mira y me dice que me tiene que dar una mala noticia. Bueno, estoy contento de tenerle, así que estoy preparado para lo que sea...me dice que se ha muerto nuestro abuelo. Joder, eso es máas de lo que esperaba, aunque al principio no me afecta tanto como esperaba, sino que simplemente no me entra en la cabeza. Sentimientos de alegría y de tristeza se dan a la vez en mi mente, de forma que las fuerzas estáan equilibradas. No sería hasta la tarde, pensando y dándome cuenta de lo que eso significa, cuando me invade la tristeza de verdad...no puedo olvidar que algunas de sus últimas palabras fueron que no me iba a volver a ver, como si fuera un presagio de su muerte.

Esa noche no duermo, dando vueltas en la cama y pensando que ya jamás volveré a verle con vida; es que ni siquiera estaré en su entierro, porque es al día siguiente, así que...Por la tarde estuve hablando con Toby que me ayudó a desahogarme hablando de ello.

El día siguiente a la llegada de mi hermano, por la noche, organizamos una fiestecilla con las cosas que este ha traído. De nuevo la fiesta se convierte en una mini-reunión de las naciones unidas: dos espanoles, dos rusas, una japonesa, un danés, un checo, dos eslovacos y un galés. Despué Michael, Toby, mi hermano y yo salimos por ahí, y Pablo y yo nos divertimos de forma peligrosa al descubrir que podemos ir hablando en espanol mal de la gente que esta delante de nosotros mismos, sin que se enteren...me imagino que el juego acabará con resultado variable el día que nos topemos con alguien que entienda espanol y no esté de buen humor...

El lunes día 1 vinieron mis padres, que se van el lunes siguiente. Tengo varios días libres, y los que trabajo entro por la tarde, así que aprovechamos las mananas para hacer turismo, aunque el cansancio se empieza a acumular y cada vez tengo más ganas de poder estar todo un día de relax en casa sin hacer nada.

Y aquí estoy ahora, a las 00:35 del 7 de septiembre, sin hacer nada, haciendo tiempo para cumplir mis horas y marcharme a casa a descansar, que manana tengo día "libre", pero es el último que mis padres pasan aquí.

Y otra buena noticia: pronto recibirée la llegada de refuerzos extremenos, porque han llamado del Hotel a uno de mis companeros de clase, pero no a cualquiera, jeje. El día 14 iré al aeropuerto a por Álex, que viene a currar también, así que la cosa promete porque tenemos grandes planes turísticos y fiesteros, jeje.